martes, 7 de enero de 2014

El imposible viaje a la estrellas ya fue soñado por Douglas Adams

A la hora de imaginar disparates sobre sistemas que nos sacarían de la Tierra para pasear por cualquier rincón de la galaxia (incluso del universo), me encanta el que permite a los protagonistas de  la saga del "Autoestopista Galáctico", escrita por Douglas Adams saltar entre mundos como quien coge un taxi (o se mete en una cabina telefónica).

Las saga comenzó con la Guía del Autoestopista Galáctico (The Hitchhiker's Guide to the Galaxy) y completó con cinco libros ("una trilogía en cinco partes", decía el autor) antes de fallecer de un ataque al corazón.

Se trata de una saga de humor y aventuras de Arthur Dent, un convencional británico (genial Martin Freman -Watson, Bilbo Bolsón- en la película que se realizó del libro) que ve cómo su casa va a ser demolida por una autopista más, pero esa pequeña anécdota resulta insignificante ante la obra cósmica que va a demoler todo el planeta Tierra: una autopista galáctica.

A partir de aquí se desarrolla una secuencia de hilarantes y satíricas (en ese estilo tan británico a lo Swift) aventuras por la galaxia haciendo autoestop como Marvin el robot ciclotímico que en cualquier contratiempo encuentra motivo de depresión o el extraterrestre Ford Perfect, el redactor de la Guía del Autoestopista Galáctico.

Y, ¿cómo se mueven las naves por el espacio? Se basa en que los electrones pueden encontrarse en muchos lugares a la vez y ser compartidos por dos átomos. Adams imagina un "propulsor de imposibilidad infinito", "un nuevo y maravilloso método de atravesar distancias interestelares en una nadería de segundo sin toda esa tediosa complicación del hiperespacio". El sistema consiste en que se produzca cualquier probabilidad cuántica, como saltar a una estrella cercana y rematerializarse donde desea.

Aquí os dejo la primera parte de la serie que realizó la BBC sobre el libro


Y la segunda