viernes, 12 de octubre de 2012

Fraudes en la ciencia: el caso de los fósiles reciclados

Un paradigma de detective científico, sabuesos del conocimiento buscando la verdad es John A. Talent, geólogo de la Universidad Macquarie de Sidney (Australia). En 1987, se extrañó de que unos microfósiles, conocidos como codontos, que sólo se encuentran en una cantera de Estados Unidos, hubieran sido hallados en el Himalaya. Comprobó que el autor de los trabajos era el geólogo Vishwa Jit Gupta de la Universidad del Chandigarh en la India.

Con la mosca tras la oreja, comenzó a revisar otros trabajos del indio y a descubrir irregularidades palpables como que los fósiles del Himalaya se habían comprado en sitios tan lejanos como Marruecos o sustraído de colecciones de otros países. Incluso llegó a publicar varias veces los mismos hallazgos en distintos lugares. En total, 455 artículos de Gupta, de ellos 181 en solitario, y cinco libros, han contaminado el conocimiento biogeológico de la cadena montañosa más famosa del mundo, los Himalaya.

Las falsas informaciones han servido para datar erróneamente los choques de las masas continentales. Desgraciadamente el fraude se propagó a miles de artículos de otros científicos que apoyaban sus investigaciones en datos que consideraban auténticos.

Archaeoraptor liaoningensis: el caso del dinoave

La geología y paleontología por sus peculiares ámbitos de estudio son disciplinas víctimas habituales de engaño. En 1999 la revista National Geographic dedicó su portada al Archaeoraptor liaoningensis, un dinosaurio con alas encontrado en China y que podría convertirse en el eslabón perdido entre los dinosaurios y las aves. Pronto se demostró que se tratan de un collage fósil entre un pequeño carnívoro y un ave.

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El supuesto fósil del archaeoraptor

Shinichi Fujimura: el caso de los fósiles ubicuos

Dramático resultó el caso de un reputado paleontólogo japonés, Shinichi Fujimura, director del Instituto Paleolítico Tohoku, considerado una institución brillante por sus repetidos éxitos para encontrar fósiles. Pero tuvo la desdicha de que le grabaran unos periodistas con las manos en la masa cuando enterraba fósiles que él mismo descubriría tiempo después. Tras el engaño uno de sus ayudantes se suicidó, aunque Fujimura le había exculpado. El propio Fujimura acabó internado en un hospital psiquiátrico.

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Shinichi Fujimura en su momento estelar rodeado de periodistas

Hombre de Orce: el caso del hombre que fue caballo

Hace trece años, José Gisbert descubrió en un yacimiento próximo a la localidad granadina de Orce, una deteriorada mandíbula que parecía llamada a revolucionar la paleontología europea, tan escasa en fósiles humanos. Con la extremada sectud que le conferían el millón y medio supuesto cráneo humano no es más que un fragmento de la quijada de un équido.

En una reunión sobre Cuaternario que se celebró en 1993 en Madrid, un grupo de especialistas españoles aseguró que en Orce no se hicieron las debidas dataciones y que falta la documentación cronológica, especialmente una magneestratigrafía. Si se demostrara que Gisbert encontró sólo un hueso de asno no nos encontraríamos ante un fraude, sino un caso más de “efecto del experimentador”.

Como se señala en la entrada de la Wikipedia, "a día de hoy, el fragmento de cráneo hallado en el yacimiento de Venta Micena está reconocido como homínido".

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