viernes, 12 de octubre de 2012

El caso del mamut mafioso - Fraudes científicos


El siglo XXI comenzó con el caso de los fósiles reciclados que provocó un reputado paleontólogo japonés, Shinichi Fujimura, toda una institución pública por sus repetidos éxitos para encontrar fósiles extraordinarios. Pero como toda figura mediática tuvo la desdicha de que le grabaran unos periodistas con las manos en la masa cuando enterraba fósiles que él mismo descubriría tiempo después. Tras el engaño uno de sus ayudantes se suicidó, aunque Fujimura le había exculpado. El propio Fujimura tuvo que pasar por un hospital psiquiátrico.

Sin duda el caso más sonado del siglo XXI transcurrido ha sido el del surcoreano Hwang Woo-Suk (otros fueron el sueco Jon Subdo en 2006, sobre investigaciones en cáncer bucal y el alemán Hendrik Schön en 2005, que pretendía haber desarrollado transistores moleculares). En 2004, Hwang Woo-Suk y su equipo anunciaron que habían conseguido clonar seres humanos por primera vez, en un artículo publicado en la prestigiosa revista Science. Se prometían felices desarrollos en el avance: adiós al parkinson, la diabetes, el alzheimer. Pero apenas 2 años más tarde, la universidad de Seúl confirmó que nunca llegaron a existir esas células madre y que se habían falsificado los experimentos.

Incluso provocó que el primer ministro surcoreano convocara una reunión de emergencia pidiendo una investigación a fondo, la cual concluyó que todo había sido un hábil (y en ocasiones no tan sutil) fraude.

Cuando cae un héroe nacional

Pero es que ese gobierno no sólo invirtió dinero en Hwang, sino sobre todo prestigio. Cuando éste anunció que había clonado un perro al que llamó Snuppy, el gobierno de Corea del Sur creó para él el primer banco mundial de células madre del mundo y al científico (veterinario en realidad) le otorgó todos los honores habituales, otorgándole calificativos como "héroe nacional", mientras los medios lo mostraban como prototipo del espíritu del hombre que se hace a sí mismo: niño pobre de origen rural que consigue la gloria mundial.

Se convertía así en un personaje político antes que científico, anulando socialmente los mecanismos críticos que requiere una investigación semejante. Se descubrió el pastel cuando la universidad de Seúl anunció que dos colaboradoras habían participado con sus óvulos en el experimento y que incluso se había pagado a otras 16 mujeres donantes.

La justicia concluyó que el "doctor clon" había malversado 470.000 euros y que compró óvulos humanos para sus experimentos, actividad prohibida. Fue condenado a dos años de cárcel, pena conmutada por vigilancia durante tres años. Curiosamente, la investigación en ese campo no dejó de desarrollarse con grandes éxitos. El propio Hwang se recompuso y creó una empresa de clonación de mascotas.

Entre las anécdotas, se le acusó de apropiación indebida de fondos públicos unos 6,4 millones de dólares por ejemplo para comprar un coche para su esposa, pero en el juicio aseguró que la mayor parte la había destinado a intentar clonar un mamut por encargo de la mafia (la pregunta literaria sería ¿para que querría la mafia coreana un mamut clonado?).

Imagen:
Portada de Times del 6 de enero de 2006

No hay comentarios:

Publicar un comentario