lunes, 22 de octubre de 2012

Detectives contra el fraude en la ciencia

¿Cuántos casos fraudulentos habrán pasado a engrosar la historia de la ciencia?

Tal vez, algunas de las teorías sobre las que basamos nuestro actual conocimiento tengan su origen en un error o una pequeña desviación de los resultados para que ajusten con la hipótesis propuesta por el investigador.

Ptolomeo, Mendel o Newton son casos citados con frecuencia en los que ha sucedido. En otras ocasiones un fraude intencionado y bien urdido es capaz de engañar a todo el estamento de una determinada disciplina, como ocurrió con las propuestas geológicas de Vishwa Jit Gupta, que habían sido incorporadas al bagaje científico de esta materia. Toda la investigación posterior tuvo que ser puesta en entredicho por las manipulaciones de una única persona.

Frente a estos mentirosos patológicos, aparece una figura menos llamativa, aunque más sorprendente: el detective científico, el investigador que algún día encontró en los trabajos del defraudador un pequeño error que le dio pie para una investigación más profunda, hasta lograr desenredar todo el ovillo del fraude. El trabajo de estos detectives científicos no es cómodo, pues normalmente se tiene que enfrentar con una teoría consolidada, cuya puesta en tela de juicio acarrea múltiples perjuicios a un gran número de investigadores.

En las siguientes entradas podéis leer algunos de los casos más famosos de fraudes en la ciencia y la búsqueda de la verdad.


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