sábado, 22 de septiembre de 2012

Un placer llamado orgasmo

El acto sexual y especialmente el orgasmo es una experiencia asociada con el derrumbe de las fronteras del yo, de tal magnitud que puede poner en marcha o solidificar la experiencia del amor, pero también es un éxtasis efímero. En el orgasmo, durante un segundo, nos olvidamos de quienes somos, salimos de la realidad, de las dimensiones cotidianas, nos arrebatamos. Una cascada de endorfinas y neurotransmisores se ha liberado en nuestro cerebro.

Los darwinistas consideran que el orgasmo es uno de los atributos con que la evolución ha dotado a los seres humanos para reproducirse mejor. Gracias a él estamos condicionados a repetir la actividad sexual.

En los estudios realizados para descubrir por qué existe el orgasmo, los investigadores se sorprenden de que éste excede en mucho el gasto de energía estrictamente necesario para pasar genes de una generación a otra. Una función tan sofisticada debe tener algún fin que nos es desconocido. Especialmente en la mujer, ya que el orgasmo empuja al hombre a repetir el apareamiento cuantas veces pueda para transmitir sus genes.

El orgasmo no es esencial para la reproducción

Sobre la función del orgasmo femenino existen dos escuelas: una mantiene que las hembras tienen orgasmos porque también los tienen los machos, aunque no es esencial para la reproducción. Si la Naturaleza considerara el orgasmo femenino importante para la procreación, la anatomía de la mujer habría evolucionado para que lo facilitara desarrollando órganos sexuales más accesibles.

La segunda escuela considera justificado el orgasmo femenino. Según Sarah Blaffer Hardy, antropóloga de la Universidad Davis de California, la hembra al tener orgasmos aumenta su posibilidad de concebir, ya que también trata de repetir el apareamiento. Una hipótesis sin demostrar aún, apoyaría a esta escuela: la contracción de la vagina y del útero aumentan la movilidad de los espermatozoides. El orgasmo podría ser una forma de capacitar a la hembra para actuar selectivamente sobre cuándo y por quién desea ser fecundada.

El orgasmo fortalece los lazos afectivos de la pareja

Según Roger Short, biólogo de la reproducción de la Universidad de Melboune, Australia, puesto que las hembras humanas, a diferencia de las de otras especies, aceptan el coito con independencia de su período fértil, la mayor parte de los apareamientos tienen motivos sociales, tales como fortalecer los lazos de la pareja y liberar la tensión sexual, para poder atender entonces cuestiones más triviales y banales de la vida.

La misma idea la expresa el sociobiólogo Desmond Morris en su libro El Hombre al desnudo: "Dado que el orgasmo de la mujer no es necesario para la procreación, ha sido considerado repetidas veces sólo como un intento frívolo de obtener placer, cuando, en realidad, es un perfeccionamiento que tiene la especie humana sobre otros primates y que permite, gracias a la mutua satisfacción sexual, ayudar al proceso amoroso en la formación de lazos y en su permanencia".

Imagen:
Orgasmo femenino

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