sábado, 4 de agosto de 2012

Roswell y otras imposturas extraterrestres


Falanges de fuego se abaten sobre las principales ciudades del planeta. La humanidad al borde de la extinción. ¿Es el fin del mundo? No, porque precavidamente, el gobierno de Estados Unidos ha construido en secreto, en un lugar llamado Área 51, prodigiosas naves, cuyo diseño ha sido copiado de las naves alienígenas estrelladas en Roswell y en otras partes del mundo. Aún podemos salvarnos de la invasión.

¿Sólo el argumento de una película de ciencia-ficción como es Independence Day? Para cientos de personas, esas naves podrían ser reales y los gobiernos del mundo, en la sombra, conspiran, ocultando pruebas, para que la noticia de que los extraterrestres se encuentran entre nosotros no salga a la luz pública. La creencia no es baladí: Decenas de documentos fotográficos e informes oficiales pululan por los despachos de los ufólogos que tratan de poner orden en el enorme caudal de intoxicaciones informativas con que les bombardean. El famoso y burdo video de la autopsia de extraterrestres estrellados con su nave en Roswell, una localidad del estado de Nuevo México fue el colofón de toda una serie de fantásticos despropósitos.

La creencia es cada día más popular. Según una encuesta publicada por el periódico La Vanguardia en 1990, casi el 60 por ciento de la población española cree en la existencia de vida extraterrestre, mientras un 17 por ciento no la acepta. El 66 por ciento de la población cree en la existencia de vida extraterrestre y un 18 por ciento la niegan. Además, un 32 por ciento de los encuestados consideran que los gobiernos ocultan algún tipo de información sobre ovnis.

Según la revista Newsweek, un 48 por ciento de los estadounidenses creen en los platillos volantes y un 29 por ciento piensa que el contacto con alienígenas ya ha tenido lugar. Otro 48 por ciento considera que el gobierno oculta pruebas sobre el fenómeno. La credulidad llega hasta el punto que tres individuos, según la misma revista, fueron detenidos por preparar el asesinato de un oficial de policía de Nueva York, porque creían que había ocultado pruebas de un aterrizaje ovni.

Roswell

Roswell es un fenómeno desconcertante por sí solo. El periodista Richard Corliss de la revista Time, ha denominado a esta población de Nuevo México, el Lourdes de la parapsicología ficción, de la misma manera que Área 51 es el Vaticano. En Roswell se supone que se estrelló en junio de 1947 un ovni. Según las investigaciones más serias, se trataba de un globo experimental lanzado dentro del llamado proyecto Mogul. Pero otras explicaciones no necesariamente relacionados con la intervención extraterrestre son posibles.

Sin embargo, para los ufólogos más recalcitrantes, ese ovni era una nave extraterrestre tripulada. A los alienígenas capturados, al parecer ya fallecidos, se les efectuó una autopsia cuyas imágenes ruedan por ahí, y los restos de su nave, enviados a Área 51en Nevada, sirven para fabricar platillos volantes terrestres. La zona tiene un tráfico ufológico tan intenso que el gobernador de Nevada irónicamente ha bautizado la carretera estatal 375, como la “Autopista Extraterrestre”. Por supuesto, según los conspiranoiocos todo esto sin que la opinión pública se entere y con la connivencia de los más poderosos gobiernos del planeta.

Ante esta avalancha de alucinaciones políticas, aprovechando el tirón popular del tema ovni y los recientes descubrimientos de antigua vida en Marte, los candidatos a la presidencia estadounidense se vuelcan en prometer la descalificación de los archivos secretos, como en su día prometieron y nunca cumplieron los presidentes Ford, Carter, Reagan, sendos Bush, Clinton y Obama. Suponemos que si se descalifican conoceremos muchos misterios sobre la guerra fría y el desarrollo de armamento secreto, pero pocas noticias tendríamos sobre extraterrestres. A la desilusión del público habría que añadir la de ufólogos y conspiranoicos que no están dispuestos a dejar de creer que existe una trama oculta, un pacto con los alienígenas para dominar al mundo.

El director de cine Paul Verhoeven expresó así este extendido sentimiento: “Estados Unidos busca desesperadamente un enemigo”. Y el extraterrestre es un excelente candidato ‘políticamente correcto’: “Son malos, demoníacos y además no son humanos”.

El fenómeno ovni

Consiste en luces y fenómenos extraordinarios que aparecen por el cielo y que reciben el denominador común de objetos volantes no identificados (OVNIs). El 24 de junio de 1947, esta fenomenología tomó un nuevo rumbo cuando, desde una avioneta, el empresario estadounidense Kenneth Arnold nueve discos en forma de media luna a los que denominó platillos volantes. Desde entonces, la mayor parte de los ovnis sobre los que se informa en todo el mundo pertenecen al género ‘platillista’, es decir naves tripuladas por extraterrestres.

A favor: Pocos fenómenos colectivos han despertado tanto la imaginación como los ovnis que han poblado los cielos desde que existe constancia histórica. De hecho, pocas personas podrán decir que no han visto algún objeto extraño celeste que por su forma o su manera de evolucionar no le haya parecido extraordinario. Se han aportado fotos, películas, huellas de aterrizaje y otras pruebas, aunque en su inmensa mayoría se trata de fraudes e imposturas, como la de Ummo, gestada en España. Aquellas en las que aún no se ha detectado el engaño, siguen constituyendo un misterio, y ese misterio sigue siendo un acicate para la imaginación, ya que potencia la ciencia-ficción, y ésta a su vez mantiene despierta la mente de los científicos.

En contra: No existe una sola prueba física concluyente de que nos visitan seres de otros mundos, de otro tiempo o de otra dimensión, lo cual no invalida la existencia del fenómeno. Cualquier otra explicación es más razonable, como la línea argumental defendida por el astrónomo Donald Howard Menzel, quien supone que los avistamientos son atribuibles a fenómenos naturales o espaciales, como lluvias de meteoros, caídas de satélites, experimentos militares secretos o efectos atmosféricos poco frecuentes. La interpretación psicológica propuesta por Jung sugiere que los alienígenas no son sino proyecciones del inconsciente colectivo, como los ángeles o los gnomos, aunque ahora con atuendos más propios de la era espacial: mitos modernos capaces de subyugar a una buena parte de la humanidad. Muchos psiquiatras atribuyen el fenómeno a la sugestión óptica: una mente predispuesta es capaz de observar en el cielo lo que tanto desea o lo que tanto teme.

Observaciones: El fenómeno de los platillos volantes nació de una eficaz campaña periodística trazada por Ray Palmer, editor de ciencia ficción y padre de la prensa popular de parapsicología y ciencias afines con su revista Fate. Según Martin Gardner, Palmer comprendió todo el potencial que tenía el avistamiento de Keneth Arnold, con el que se dió origen a la fiebre platillista, y los divulgó en todas sus manifestaciones y aspectos, explicando el fenómeno con argumentos de ciencia-ficción, especialmente la hipótesis extraterrestre. Al calor de esta popularidad pronto nació una nueva disciplina, la ufología que estudiaba en profundidad el avistamiento y el trazado geográfico de los mismos para encontrar un sentido a las apariciones. La falta de rigor científico con que se han movido hasta el momento, ha permitido que se colaran en el desagüe ufológico todo tipo de chiflados e imposturas.

Abducciones

Fenómeno: ¿Están experimentando los alienígenas con la raza humana? Según sus testimonios, miles de humanos han sido visitados por extraterrestres en sus domicilios durante la noche, y algunos otros aseguran que un ovni les ha secuestrado para implantarles en el organismo algún elemento extraño.

A favor: Budd Hopkins con su libro Intrusos y Whitley Strieber con Comunión, ambos de 1987, dieron el pistoletazo de salida para que se desencadenara la fiebre abducionista. Su teoría es que los etés están experimentando con humanos para crear nuevas especies interestelares híbridas (remate de la idea: los humanos fuimos creados de la misma forma en África hace 200.000 años). Ahora se dedican a prestar ayuda psicológica a los abducidos en sus respectivos centros terapéuticos. En una variante de esta hipótesis, reflejada en la serie Expediente X, los servicios secretos están al tanto de estos experimentos.

En contra: Los experimentos de Michael Persinger parecen concluyentes en cuento al origen puramente mental del fenómeno. Mientras trabajaba en su laboratorio de neurología en Ontario, Canadá, buscando un nuevo tratamiento contra la epilepsia, descubrió que pacientes sometidos a ciertos campos magnéticos sufrían miniataques epilépticos, tras los cuales describían ovnis y encuentros con extraterrestres, además de otras alteraciones parapsicológicas, como EECs o visiones místicas. Todos los casos de abducción parecen tener la misma causa: una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Esta hipótesis explicaría además que los avistamientos de ovnis coincidan frecuentemente con temblores de tierra y actividades telúricas.

Imágenes

Fotos
Arriba: Dos crédulos investigadores del Centro para los estudios de ovnis buscan en 1989 restos de la supuesta nave extraterrestre estrellada en los alrededores de Roswell, sin éxito, claro.
Abajo: Un hipnotizador (con gafas) induce un trance a un supuesto aducido (Chuck Rak) en presencia del ufólogo Raymond Fowler (en el centro).
Videos
La parafernalia extraterrestre y Roswell han generado tanta basura mediática como el reportaje emitido en Cuarto Milenio que analiza posibles explicaciones al "incidente OVNI" de Roswell o el publicitado de la autopsia a unos evidentes muñecos de latex.

1 comentario:

  1. Interesante, el asunto de Ummo tenía un colofón curioso, en 1987 -o 1988, me baila un año- en plena polémica entre Antonio Ribera y el periodista navarro J.J. Benítez por el asunto de Urantia y los troyanos los "ummitas" enviaron una carta tomando partido por Antonio Ribera. Me temo que no fue suficiente ese apoyo para el Sr. Ribera que tenía enfrente a Planeta, editorial a quién no importaba en exceso las fuentes de inspiración del Sr. Benítez en tanto en cuanto sus ventas fuesen las que eran.

    ResponderEliminar