domingo, 5 de agosto de 2012

Presencias fantasmales y canalizaciones


Ouija

Fenómeno: Una popular experiencia en la que los participantes reciben mensajes de una supuesta entidad (espíritus, ángeles o extraterrestre, cualquiera sirve) a través de un vaso que se dirige a letras o un tablero que las señala. También sirve el sistema de golpes en la mesilla si no se dispone de tanta parafernalia. El nombre proviene del francés oui (sí) y el alemán Ja (sí).

A favor: Millones de personas que en todo el mundo han participado de estos peligrosos juegos atestiguan su realidad. En España son muy famosos el Grupo Aztlán que estuvieron 20 años canalizando un extraterrestre llamado Geenon.

En contra: El enorme desequilibrio neurológico que puede desencadenar en muchos adolescentes y adultos de personalidad débil pensar que se ha establecido comunicación con un muerto o una inteligencia alienígena. La explicación es mucho más pedestre. Como se ha demostrado experimentalmente con electrodos situados en las puntas de los dedos, son los movimientos musculares inconscientes de los participantes quienes consiguen que se desplace el vaso, el lápiz o el tablero, aunque pareciera que quien realmente lo mueve es una presencia externa. En cuanto a los mensajes se trata de respuestas que proceden de los mismos participantes, de su inconsciente, que evalúa las preguntas y las elabora tomando en cuenta los datos de todos y a una velocidad mayor de lo que podría hacerse conscientemente. En un experimento realizado por la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Toronto se inventaron la biografía de un espíritu al que llamaron Philip, que debía manifestarse en sesiones mediúmnicas con golpes en la mesa. Sólo al cabo de un año de trabajar para que se manifestara la impostura fantasmal, se consiguió el objetivo.

Channeling

Fenómeno: Por todo el mundo aparecen personas que aseguran ser el canal a través del cual se comunica una entidad superior (atlante, ángel, espíritu, extraterrestre o dios) para dictar un mensaje al planeta.

A favor: Shirley Mclaine, quien gracias a sus libros, convertidos en best-seller, ha conseguido que cientos de miles de personas en todo el mundo crean en la canalización, a pesar de la hortera parafernalia que rodea estos santones capaz de impedir la concentración a un lama. Tampoco es difícil si consideramos que los grandes textos sagrados, desde el Apocalipsis al Libro de los Mormones han sido dictados de esta guisa. Entre las canalizaciones modernas más célebres se encuentran el Curso de Milagros de Helen Schucman y el Libro de Urantia revelado a un descendiente del famoso doctor John Kellog de Battle Creek, inventor de los Corn Flakes. Esta última biblia moderna que ocupa miles de páginas fue eficazmente novelada por Juan José Benítez en Caballo de Troya. La religión convencional se enfrenta a un poderoso enemigo, ya que por todo el mundo se enseñan métodos para canalizar y entrar en contacto directo con el Ser Supremo o Conciencia Cósmica, sin intermediarios. Muchos channellings prefieren decir que se canaliza a nuestro Yo Superior y no atribuir a entidades ajenas a uno mismo ese fenómeno.

En contra: Los mensajes proceden sin duda de la propia mente. Para Jung, se trata de “complejos inconscientes autónomos que aparecen como proyecciones porque no tienen un contacto directo con el ego, sino que están ocultos”. La razón por la que se diviniza o confiere una personalidad al supuesto emisor del mensaje es para que “se pueda dialogar con ella”. Carl Raschek, profesor de religión en Denver asegura que “es una forma de hipnosis colectiva que nos está conduciendo a la aceptación masiva de lo irracional”. Para David Spiegel, “algunos canales entran en un trance hipnótico autoinducido que también hipnotiza a una audiencia predispuesta”.

Fantasmas

Fenómeno: Entidades incorpóreas que se suponen el espíritu de los muertos que vagan por nuestra terrenal dimensión a la espera de su ubicación definitiva en el paraíso. Además de dejarse ver, también se les puede grabar en cinta magnetofónica, mediante psicofonías, y cuando son juguetones y se dedican a mover y manipular objetos reales, se dice que existe un poltergeist.

Si, como dice una encuesta realizada en 1991 por la organización Roper, el 7 por ciento de los estadounidenses asegura que ha visto un ovni, nada menos que hasta un 11 por ciento asegura haber visto un fantasma. Una encuesta de 1990 realizada por la empresa Gallup aseguraba que uno de cada cuatro norteamericanos, el 25 %, cree en fantasmas o que el espíritu de los muertos retorna a ciertos lugares. Un 18 por ciento considera posible la comunicación con los espíritus y un 11 por ciento piensan que existen seres espirituales que asumen temporalmente el control de nuestro cuerpo. Incluso un 2 % asegura haber tenido alguna vez una de estas experiencias de channeling o canalización.

A favor: Según el psicólogo G. Jahoda, en 1969 un 17 por ciento de los ingleses creía en fantasmas, un 42 por ciento de los cuales decía haberlos visto.

En contra: ¿Por qué los fantasmas nunca aparecen desnudos? Esta pregunta trivial desconcierta sobremanera a los investigadores. Ya en el siglo pasado, el británico Frank Podmore adelantó que las apariciones existen sólo en la mente del observador y que éste le viste de manera que le resulte familiar. La mayor parte de las apariciones fantasmales pueden ser atribuibles a procesos alucinatorios.

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