domingo, 5 de agosto de 2012

Disparates parapsicológicos

Percepción Extrasensorial (PES)

Fenómeno: Quienes supuestamente gozan de estos poderes, superiores a los que nos proporcionan los sentidos convencionales, pueden conocer a distancia sucesos ocurridos o que están ocurriendo, mediante clarividencia; saben qué está pensando otra persona con telepatía; y observa sucesos que van a ocurrir gracias a la precognición.

A favor: Algunos parapsicólogos creen que todos los humanos poseen mecanismos para PES, pero se encuentran atrofiados. Debido a la dificultad para repetir los experimentos de laboratorio no se excluye su existencia. Se han argüido todo tipo de explicaciones, como la pluridimensionalidad del Universo, los campos morfogenéticos, o la física cuántica, pero hasta el momento ninguna teoría es concluyente.

En contra: Ningún ‘dotado’ ha podido demostrar en rigurosas condiciones de laboratorio, que poseen estos poderes. De hecho, varios premios esperan al primero que lo consiga.

Psicokinesia (PK)

Fenómeno: En este caso, los parapsicólogos españoles utilizan un neologismo, ya que las siglas de la palabra castellanizada (Psicocinesis o PC) recuerda a otras ya populares. Los supuestos ‘dotados’ serían capaces de desplazar objetos sin que intervenga ningún elemento físico conocido. El ‘poder de la mente sobre la materia’, como lo venden los especialistas.

A favor: Sólo los ilusionismos de tipos como Uri Geller o Nina Kalugina, algunos de los supuestos privilegiados que se dicen capaces de poderes telequinéticos, apoyados por algunos crédulos científicos.

En contra: No existe fuerza conocida en el universo que produzca este fenómeno. Por otra parte, ningún experimento positivo ha podido ser corroborado o repetido en los laboratorios. Y los supuestos dotados han podido ser desenmascarados como impostores e ilusionistas en numerosas ocasiones. No recuerdo si James Randi o Martin Gardner propusieron dos sencillos experimentos que de repetirse podrían dar validez científica a la PK: desplazar una pestaña sobre una superficie lisa en el vacío o hacer girar una aguja diminuta, suspendida por magnetismo para que no exista prácticamente fricción. Nadie lo ha conseguido

Teletransporte

No ya extravagante, sino extraordinario es el fenómeno de la teletransportación, por no decir estrictamente fraudulento, Consiste en el traslado inmediato de un lugar a otro, incluso a miles de kilómetros, de un objeto o persona sin que medie fuerza o modo de transporte conocido.

La leyenda popular habla de matrimonios que circulaban por una carretera española (o francesa, o checa, o...), atraviesan una espesa niebla y aparecen en Chile (por ejemplo). Por supuesto, no existe una sola prueba que certifique un suceso parecido, aunque los “investigadores de lo paranormal” han recogido testimonios de personas que no recuerdan lo sucedido en un breve lapsus de tiempo o que han aparecido a varias decenas de kilómetros de dónde se suponía que deberían encontrarse.

Esos testimonios guardan todos características similares: despistes de conductores sometidos a un gran estrés, que pierden la noción de conducir durante 20 ó 30 kilómetros por la noche. Cuando hay niebla por medio, el tiempo mental deja de coincidir con el tiempo real.

El único acontecimiento que se refiere una y otra vez en la literatura paranormal, en cierto modo documentado, sobre este fenómeno se refiere al siglo XVI, con un soldado español destacado en Manila, que misteriosamente apareció en Ciudad de México. La Santa Inquisición le interrogó para saber cómo había cubierto esos 15.000 kilómetros de distancia, pero ni el soldado quiso dar ninguna explicación, ni el tribunal llegó a ninguna conclusión en 1593 razonable.

Se han barajado hipótesis de lo más peregrinas, como si el fenómeno fuese real, desde una intervención ufológica a pliegues espacio-temporales que formarían miniagujeros de gusano. Esta última sería la consecuencia de un experimento realizado por la Armada estadounidense en la década de los 50, cuando  supuestamente teletransportaron un buque de guerra de un astillero a otro, y que tendría su propia saga cinematográfica con El Experimento Filadelfia. De modo que el ejército norteamericano conoce la tecnología de la teletransportación, que ellos denominan ITF (siglas que corresponderían a Transferencia Instantánea), desde hace décadas, del mismo modo que mantienen ovnis estrellados en secreto.

Enrique de Vicente en su libro Los Poderes Ocultos de la Mente cuenta un experimento chino (sin ninguna otra referencia de tiempo o lugar) en el que jóvenes “dotados” psíquicamente trasladaron un radiogoniómetro a pilas de una habitación a otra. El razonamiento chino para un fenómeno (que de ser cierto habría revolucionado la física) de esta envergadura fue que el objeto pasó “a un nivel de existencia no perceptible por los sentidos ni por los detectores convencionales, situado tal vez en un hiperespacio multidimensional”.

Nada conocido del universo puede dar lugar a este fenómeno y, por otra parte, aún no ha podido ser demostrado fehacientemente que algo semejante haya podido ocurrir alguna vez.

Percepción dermo-óptica

Trucos de ilusionista son los extraños poderes que decían poseer la rusa Rosa Kuleshova y el estadounidense Ted Serious. La primera aseguraba que era capaz de leer un texto sin leerlo, sólo tocándolo, incluso con las nalgas, ya que sentaba sobre ellos y explicaba el contenido del mensaje. Luego han aparecido por Rusia y Japón, personas con capacidades similares, que los parapsicólogos denominan “percepción dermo-óptica”. Los ilusionistas, capitaneados por Martin Gardner han reproducido, incluso bastante mejor, el truco que ellos denominan “visualización nasal” y que consiste en entrenarse para ver a través de las minúsculas aberturas que dejan junto a la nariz cualquier tipo de venda o antifaz. Ni una sola prueba seria realizada a los poseedores de estos poderes ha dado resultados "paranormales". No eran más que simples trucos.

Ted Serios, por su parte, aseguraba poseer el don de crear fotografías con el pensamiento, que los parapsicólogos atribuían a poderes psicocinéticos. Durante las pruebas experimentales que realizaron con él, se destacaban dos elementos, la cantidad de alcohol que ingería Serios y el tubo de cartón a través del cual miraba al objetivo, que según aseguraba le ayudaba a concentrarse. Por supuesto los críticos consideraban que con el aparato manipulaba la cámara, aunque no se sabe cómo se realizaba el truco exactamente. El fenómeno consistía en fotografiarse con una Polaroid. El revelado instantáneo mostraba imágenes en una esquina que con mucha imaginación podrían corresponder a objetos o personas, cuando no salían completamente negras o blancas. El historiador de la parapsicología Werner F. Bonin dice que “la capacidad de producir 'fotografías' de modo paranormal la perdió Serios en 1967”, coincidiendo "casual" y curiosamente con la puesta en evidencia  Precisamente el prestidigitador David Eisendrath demostró el trucaje de Serios en 1967.

Extravagancias paranormales

Trepanación

Las “oquedades” que señalaba Perera pueden llegar a ser, en algunos casos, algo más que psíquicas. Una de las creencias más extravagantes gira en torno a literales agujeros en el cráneo, una práctica antigua para liberar al cerebro de la presión causada por una enfermedad o trauma, pero aún empleada por algunas tribus africanas: la trepanación, antiquísima para liberar al afectado de los malos espíritus.

En la actualidad, los seguidores de Bart Hugues (Joe Mellen, por ejemplo), creen que la autotrepanación conduce a un nivel de consciencia superior. El mismo Hugues utilizó un taladro eléctrico, un escalpelo y anestesia local para agujerearse la cabeza. Pensó que liberando la presión sanguínea de la cabeza podría incrementar el flujo de sangre al cerebro y conseguir un mayor crecimiento espiritual. Existió incluso una revista que investigaba en este sentido, The Auger (El Taladro).

Aportes o materializaciones

Emparentado con un fenómeno tan alterador del espacio-tiempo como es el del teletransporte, se encuentra el de las materializaciones, esto es la aparición de objetos físicos sin que medie otra fuerza que la del pensamiento o la de los espíritus. Aunque ya no está de moda, excepto por algún gurú estrafalario como Sai Baba, las materializaciones o aportes fueron muy nombrados y estudiados durante la transición del siglo XIX al XX en las llamadas sesiones espiritistas.

Mediante hábiles y también burdos trucos, los médiums hacían aparecer ectoplasmas y algunos otros objetos que  pesar de su insistencia, no dejaban de ser de nuestro mundo. Para que tal fenómeno fuese real se requeriría una cantidad de energía tan brutal que no podría generar junta toda la humanidad. En una conclusión muy optimista, los físicos Taylor y Balanovski (no por físicos menos crédulos) concluyeron que el nivel energético producido por un cuerpo humano es 1020 veces menor que el requerido para una materialización.

En cualquier caso resulta imposible que un fenómenos de estas características tenga lugar y menos sucesos como el relatado por el mentor de Uri Geller, Andrija Puharich, quien asegura que vio cómo Geller se desmaterializó en su presencia en Nueva York, apareció en Brasil y regresó a Nueva York “como si nada hubiese pasado”.

Detectives psíquicos

Y es que la ingenuidad de los creyentes no tiene límites. Por ejemplo, una y otra vez se requieren videntes para que ayuden a clarificar los más famosos crímenes o desapariciones. Incluso existe toda una categoría paranormal denominada “detectives psíquicos”, de la misma manera que hay “espías psíquicos” o “arqueólogos psíquicos”. Sin embargo, nunca han aportado pista alguna, excepto vaguedades del tipo: el asesino es un hombre joven o el crimen se ha cometido cerca de una iglesia.

El doctor Reiser, que ha dirigido muchos años el Departamento de Ciencias del Comportamiento de la policía de Los Ángeles, ha intentado comprobar los casos que se citan habitualmente en la literatura y no consiguió encontrar ni rastro de los crímenes antiguos o recientes que allí se referenciaban. Emprendió su propia investigación con doce videntes y casos en los que se conocía el asesino y otros en los que no. En ninguna ocasión se descubrieron pistas fiables, con lo que su conclusión es que los detectives psíquicos no tienen ningún interés para la policía.

Imágenes:
Uri Geller en una imagen de su Twitter. Señala que se encuentra en Inglaterra entrenando a participantes olímpicos para pensar en positivo.
San José de Cupertino, aseguran sus hagiógrafos, poseía el don de la ubicuidad.

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