domingo, 5 de agosto de 2012

De seres fantásticos y otros bestiarios

Criptozoología

Fenómeno: Yetis, Nessies, Bigfoot, calamares gigantes, gatos alados y Chupacabras son algunos de los ejemplares que se exhiben en el singular bestiario que busca y estudia esta nueva disciplina. El Chupacabras por ejemplo,  es una triste aportación de México al mundo. Este monstruosos ser (¿ultradimensional?) mata el ganado, lo desangra y a veces les chupa la sangre, incluso se han recogido testimonios de ataques a personas a lo largo de toda América.

A favor: Fotos borrosas y testimonios de segunda y tercera mano.

En contra: A pesar de su popularidad, ninguno de estos animales dejan pruebas inequívocas de su existencia. De las peregrinas hipótesis que rodean a estos seres es un ejemplo elocuente la propuesta de que el chupacabras es la mascota perdida de unos extraterrestes.

Vampirismo

Fenómeno: Una creencia popular eslava que se ha extendido y popularizado en todo el mundo, gracias especialmente al cine. Se trataría de un fantasma retornante, chupador de sangre humana, que yace incorrupto en sus tumbas durante el día y cuya mordedura convierte a las víctimas también en vampiros.

A favor: Se han notificado epidemias de vampirismo en los Balcanes y Cárpatos en los años 1725, 1728 y 1732. De esta última se levantaron actas oficiales y se realizaron estudios médicos sobre un supuesto vampiro serbio, Arnaldo Paole. El mito sigue vivo hasta el punto que alienta la fundación de hasta 15 sociedades provampíricas en Estados Unidos e Inglaterra, e incluso una Orden del Vampiro con sede en Toronto (Canadá).

En contra: El neurólogo gallego Juan Gómez-Alonso, tras diez años de trabajo publicó la obra Los Vampiros a la luz de la medicina, en la que aporta serias pruebas que señalan la rabia como “la única enfermedad humana y animal que cumple los requisitos de ser propiamente una zoonosis, y de caracterizarse por una afectación del sistema límbico”. A la rabia hay que añadir la presencia de otros virus con el mismo período de reaparición, como las gripes tóxicas y las encefalitis agudas, que pueden conducir a estados de muerte aparente y al enterramiento de personas vivas. Además se ha señalado la porfiria como enfermedad que caracteriza el espacto exterior del vampiro, ya que quienes la padecen odian la luz solar que destruye su hemoglobina; tienen los ojos inyectados en sangre, la piel hinchada y encarnada, las encías rojas y los dientes puntiagudos. Para combatir esta enfermedad se recomiendan preparados con sangre, como la morcilla.

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