domingo, 5 de agosto de 2012

Anomalías para todos los gustos

Combustiones espontáneas

Fenómeno: El cuerpo de algunas personas se inflama espontáneamente hasta quedar carbonizado.

Una de las leyendas urbanas más persistentes que se remonta a varios siglos es el de los cuerpos humanos que se inflaman y se carbonizan por un fuego extraordinario que sólo afecta al sujeto y al entorno más inmediato. En realidad se trata de muertes o suicidios raros que tienen una explicación racional. De unos, simplemente se desconoce el origen del fuego y de otros se han ignorado las evidencias para pasar a formar parte de la miscelánea de lo fantástico y maravilloso. Se conoce como Combustión Humana Espontánea (CHE), aunque en todos los casos publicados falta información forense.

A favor se han recogido algunos testimonios que aseguran la realidad de este fenómeno que ya Charles Dickens en 1852 defendió en  su obra Bleak house (Casa desolada). Se ha argumentado que algunos almiares, los montones de paja que se ven en época de recolección, se inflaman espontáneamente como resultado de una fermentación bacteriana intensa, pero los humanos no somos paja.

El cuerpo humano no requiere una gran temperatura para arder. Según el experto en incendios, doctor Wilton M. Krognan, en un testimonio recogido por los “investigadores de lo insólito”, Janet y Colin Bord, un cuerpo requeriría 1.649 gados centígrados para reducirse a cenizas. Sin embargo, la medicina forense considera que un fuego relativamente pequeño, como el de la ropa al arder, con una temperatura de 900 grados, podría provocar el efecto vela si se mantiene durante hora y media, esto es, la grasa humana derretida podría seguir alimentando el fuego y mantener la llama durante horas, hasta reducir el cuerpo a cenizas.

Los médicos menos comprometidos con el fenómeno lo tachan de imposible, argumentando que nada podría generar el calor que posibilitaría que se mantuviera la combustión. Martin Gardner cuenta en su libro Orden y Sorpresa, cómo se alimenta la leyenda, aportando nuevos casos al acervo de lo paranormal. A principios de los años 80 se produjo el caso de una mujer de Chicago que ardió mientras caminaba por la acera. Rápidamente algunos periódicos hablaron de CHE y lo relacionaron con otros casos ocurridos en el pasado. Lo que los periódicos no dijeron es que la mujer fue encontrada doce horas después de que ardiera y que sus ropas habían sido rociadas con gasolina. Esos detalles no importaban.

Si es real el fenómeno, no existe explicación científica posible, ya que desafía todas las leyes conocidas de la física, pero los casos son raros y mal documentados. Se puede atribuir a algún tipo de rayo extravagante como ‘el rayo en bola’, pero resulta extraordinario, ya que se requeriría el concurso de 1600 grados centígrados, que es cuanto se necesita en las funerarias para incinerar un cuerpo. Una aportación energética propia parece imposible puesto que, por encima de los 100 grados, el sujeto moriría inmediatamente por ebullición de los líquidos corporales y detención del cerebro. Al detenerse los procesos vitales, el cuerpo se enfriaría y nada podría generar el calor.

El Triángulo de las Bermudas

Fenómeno: Zona del planeta con supuestas aberraciones geomagnéticas que hacen desaparecer barcos y aviones con sus correspondientes pasajeros.

A favor: Charles Berlitz quien ha podido vender muchos libros gracias a este supuesto fenómeno, como más tarde ha conseguido con Roswell. El investigador de lo paranormal Iván Sanderson asegura que son doce los triángulos de anomalías geomagnéticas, como el de las Bermudas, distribuidos por todo el planeta

En contra: No existe un cúmulo mayor de catástrofes en las Bermudas que en cualquier otro rincón oceánico del mundo. La revista americana de parapsicología Fate, publicó ya en 1975 el reportaje “El Triángulo de las Bermudas y otros engaños”, en el que aportaban datos de la Compañía de Seguros Lloyd’s de Londres que demostraban que esa zona no sufría una mayor incidencia de catástrofes. 

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