miércoles, 4 de julio de 2012

Pitágoras de Samos



Siempre me ha fascinado Pitágoras y juro por el bosón de higgs que un recorrido por Samos tras la estela de los paisajes que modelaron al joven filósofo siempre quedarán como el recuerdo más surrealista de todos mis viajes.

Popularmente se conoce a Pitágoras por su célebre teorema geométrico (el cuadrado de la hipotenusa en un triángulo equilátero es igual a la suma de los cuadrados de los catetos) que todos aprendimos en la escuela, pero se suele ignorar que se trata de uno de los grandes iniciados en los misterios esotéricos, cuyos conocimientos aplicó a su ciencia y a su vida, siempre transitando entre lo legendario y lo hiperbólico.

Nació en la isla de Samos hacia el 570 antes de Cristo de padres comerciantes quienes habían acudido a consultar a la pitonisa de Delfos, la cual les advirtió que su hijo “sería útil a todos los hombres en todos los tiempos”.

La doctrina pitagórica

Tuvo como maestro al filósofo Ferécides de Siro y pudiera ser que a Anaximandro y Tales de Mileto, cuyas ideas formaron parte de la doctrina pitagórica. De Ferécides tomó la creencia en la metempsicosis o transmigración de las almas, de Anaximandro sus concepciones astronómicas y de Tales, sus conocimientos matemáticos.

Según las leyendas que se forjaron a su alrededor viajó a Egipto donde aprendió los grandes misterios del hermetismo y fue iniciado durante más de veinte años en las escuelas secretas bajo la Esfinge.

Viajó después a Caldea, donde aprendió astrología y a Persia donde le instruyeron los discípulos de Zoroastro conocidos como “magos”. También se le atribuye un viaje a la Galia, en la que conocería a los druidas y sus doctrinas, quienes también creían en la reencarnación.

Participó y formó parte de los grandes misterios sagrados de la antigüedad como los de Eleusis, Zeus y Orfeo.

Gracias a algunos de sus discípulos como Jámblico, podemos conocer parte del pensamiento del filósofo de Samos, especialmente sus Versos Áureos un compendio de higiénicas normas, y los Símbolos, que por su carácter hermético han dado lugar a todo tipo de interpretaciones.

Orden monástica y escuela filosófica pitagórica

Fundó en Crotona, una colonia griega en Italia, la escuela pitagórica, concebida más como una orden monástica que como una escuela filosófica donde se buscaba la iluminación del discípulo. Sin embargo, el vegetarianismo, la música elaborada, la pulcritud, el secreto de los números, el ayuno y la meditación, se extendieron con los discípulos por toda la Magna Grecia, haciendo florecer la filosofía y la cultura.

Su influencia se extendía a las cortes y finanzas de todo el Mediterráneo, hasta que soliviantado el pueblo de Crotona por Cylón, un despechado por no haber podido entrar a formar parte de la orden, quemó el “monasterio” con cuarenta personas dentro, de las cuales fallecieron 38, incluido Pitágoras. Ocurrió en el 480 antes de Cristo.

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