miércoles, 4 de julio de 2012

La armonía pitagórica



Las enseñanzas de Pitágoras, conocido en Occidente especialmente por su célebre teorema, han llegado hasta nuestros días a través de estilos de vida vegatarianos, armónicos y ecologistas. Pero en su propio tiempo su pensamiento supuso una revolución sin precedentes, que encontró continuadores a lo largo de los siguientes siglos.

Citas de Pitágoras. Siglo VI a.C. (Sentencias atribuidas al maestro de Samos. Traducidas por el moderno pitagórico Dr. Eduardo Alfonso)
  • Si se os pregunta: ¿En qué consiste la felicidad? Responded: en estar de acuerdo con uno mismo; el alma bien armonizada es feliz.
  • Si se os pregunta: ¿Qué es la muerte? Responded: la verdadera muerte es la ignorancia. ¡Cuántos muertos hay entre los vivos!
  • Si se os pregunta: ¿En qué consiste la salud? Decid: En la armonía. ¿Y la virtud? En la armonía. ¿Y la bondad? En la armonía ¿Y la belleza? En la armonía.
  • Y si os preguntan: ¿Qué es Dios? Responded aún: la armonía. Dios es el orden; la armonía por la que existe y se mantiene el universo.
  • Si se os pregunta: ¿En qué consiste la naturaleza de la divinidad? Responded: En un círculo cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.
Citas de Platón. Siglo IV a. C. (Considerado el más grande de los pitagóricos y heredero directo del Hieros-Logos, la palabra sagrada de los pitagóricos inspiradas en los misterios tracios y las fraternidades místicas órficas)
  • El amor es el más antiguo, el más augusto y el más capaz de hacer virtuosos y felices a los hombres durante su vida y después de la muerte.
  • Cuando el alma consigue al fin alcanzar la prudencia (armonía en la conducta) y conservarla, es fácil devolver la salud a la mente y al cuerpo entero. La sabiduría consiste en la mesura, o sea armonía en todo.
  • No hay espectáculo comparable en hermosura al que ofrece el individuo que reúne un alma hermosa y un cuerpo igualmente perfecto.
  • La armonía y la educación del cuerpo y del espíritu tornan el alma templada y valerosa.
  • Nada hay tan hermoso como conservar la calma en las desgracias, y no rebelarse, ya que no se sabe ciertamente lo que hay de bueno y de malo en tales accidentes.
  • Fácil es la vida para el ordenado, para el ajeno a toda avarici ºa de goces y riquezas, para el liberado de bajezas, cobardías y vanidades.
  • Jamás emplees la violencia con los niños, y haz que la educación sea, para ellos, un juego.
Citas de Jámblico. Siglo III de nuestra era. (Escribió una biografía de Pitágoras y un libro sobre los misterios egipcios)
  • El exceso de nutrición es nocivo para el cuerpo.
  • Los teoremas de la filosofía deben saborearse como si fueran néctar y ambrosía. El placer que procuran es verdadero e incorruptible.
Citas de Demócrates. Siglo I a. C
  • Preferible es que el consejo preceda a las acciones a que el arrepentimiento las siga.
  • Tener siempre la voluntad de actuar, torna la voluntad imperfecta.
  • Demuestra petulancia hablar continuamente sin estar dispuesto a escuchar.
  • Los que tienen el hábito de condenar, difícilmente practican la amistad.
Citas de Demófilo. Siglo IV a. C
  • La vida afinada, armonizada intencionadamente y misericordiosa, a semejanza de un instrumento musical, se torna más agradable.
  • Consulta y medita profundamente antes de obrar o de hablar. La divinidad estima más que las palabras, los actos del sabio, ya que éste la honra aun callando.
  • Un alma divinamente inspirada se une estrechamente a Dios, ya que las cosas homogéneas se atraen.
  • Conversa más contigo mismo que con los demás.
  • No es libre aquel que no haya obtenido el dominio de sí mismo.
  • Haz cosas grandes sin alardear de ellas.
Citas de Sexto. Siglo II de nuestra era (Nieto de Plutarco y maestro de Marco Aurelio)
  • Desea siempre que te ocurra lo conveniente, y no lo agradable.
  • Todo lo que el hombre tenga, además de lo necesario, le es hostil.
  • No desees tesoros, sino aquellas cosas de las que nadie puede privarte.
  • El que trata mal a la humanidad, se maltrata a sí mismo.
  • El temor a la muerte entristece sólo a aquel que desconoce la naturaleza de su alma.
Citas de Estobeo. Siglo VI de nuestra era
  • Lo que no debas hacer, arrójalo del pensamiento.
  • Todas las formas de la vida humana deben ser hermosas como las de una estatua.
  • Sé sobrio. Disponte a crear. Tales son los nervios de la sabiduría.
  • No sientas necesidad de nada, ya que en poder de la fortuna está dar y quitar.
Citas de Arquitas. Siglo V a. C. (Heredero directo de la sabiduría mística pitagórica)
  • La prosperidad es más difícil de soportar debidamente que la adversidad. Hay una medida, un límite de prosperidad y éste es el que el hombre honrado debe desear. Asimismo hay una medida armónica entre el tamaño de un navío y la longitud del timón. Ya que el exceso de prosperidad hace que, aun entre los hombres honrados, no sea el alma la que dirige sino que, por el contrario, es la prosperidad la que gobierna el alma. Lo mismo que una luz muy intensa daña los ojos, así demasiada prosperidad deslumbra la razón.
  • No es la posesión de la virtud lo que constituye la dicha, sino el uso que de ella se hace.
  • De la cooperación armoniosa entre los de arriba y los de abajo, nace la virtud que, desviando los placeres y las tristezas, conduce el alma al bienestar y a la armonía.
  • El verdadero jefe no sólo debe tener aptitudes para mandar bien, sino, además, amar a los hombres.
Citas de Apolonio de Tiana. Siglo I de nuestra era
  • He visto hombres que habitan la tierra sin habitarla, que defienden ciudades sin defenderlas y que no poseen nada, poseyendo lo que otros poseen. No teniendo nada, se poseen todas las cosas.
  • Si existe un orden en el universo -y es seguro que lo hay-, ese orden está regulado por la divinidad. El justo, pues, no deseará las dichas que no tiene, porque ese deseo procede de una preocupación egoísta y contraria al orden. Por ello, estimará como una dicha todo cuanto acaezca. Avanzad en la sabiduría y procurad curar vuestra alma. No penséis en vosotros antes que en los demás, sino todo lo contrario.
  • Si os decís mis discípulos, decid también que no tenéis nada propio, que no vais a las termas, que no matáis animales, que no coméis carne, que estáis liberados de toda pasión, de la envidia, de la maledicencia, del odio, de la calumnia, del rencor. Que habéis inscrito vuestro nombre entre los que han alcanzado la liberación.


Imagen:
Pitagóricos celebrando el amanecer
Fyodor Bronnikov, (1827—1902)

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