viernes, 20 de julio de 2012

El enigma de la división celular


¿Tenemos que pensar como apunta el Principio Antrópico que todo el universo ha sido condicionado para que surja el ser humano en este planeta, o la vida es un proceso común en el universo? Como se ve, la cuestión no es baladí. Si la Tierra es un planeta corriente y la vi da un proceso habitual formado con elementos que se encuentran abundantemente en todo el Universo entonces es lógico pensar que muchísimos otros lugares del cosmos están habitados por seres vivos, y es posible que inteligentes.

No cabe duda que la búsqueda de vida extraterrestre no sólo es un desafío para la ciencia, sino que sus resultados validarían una u otra hipótesis sobre el origen de nuestra propia existencia como seres vivos.

Virus

La forma más simple y minúscula de materia viva es el virus que se forma tan sólo con un núcleo de ADN rodeado por un revestimiento de proteínas. Pero a tenor de su reproducción y de su capacidad de mutación, la simpleza se convierte en una tortura para los investigadores que se sienten incapaces de contener su desarrollo y expansión.

Así que la vida en su más sencilla expresión continúa siendo un insondable misterio. Dado que para reproducirse requieren un organismo más complejo como es la célula, no han podido ser los primeros seres que aparecieron sobre el planeta, a no ser que se hayan convertido en parásitos y hayan perdido su habilidad para reproducirse.

Aún así, se ha expuesto a menudo que los virus, a pesar de la mortandad que provocan, son indispensables para la evolución humana, puesto que hacen trabajar los mecanismos de defensa del organismo para que se adapte mejor al medio.

La célula

El más fascinante de los elementos que componen al ser vivo es la célula. En este mismo momento las células de nuestro cuerpo se están dividiendo a un ritmo de millones por segundo. Por supuesto que no todas, algunos de los sistemas poseen las mismas células que hace algunos años, como las del sistema nervioso que dejaron de reproducirse al alcanzar la madurez. Pero también es un misterio el cómo como se dividen. Si se lograra descubrir con precisión ese mecanismo nos encontraríamos con que se ha encontrado una manera de detener el envejecimiento.

El secreto debe estar en las órdenes codificadas que llevan las células en su interior: las moléculas de ADN enrolladas en una doble hélice que forman parte de unos bastoncillos llamados cromosomas, distribuidos a pares en la célula. En nuestros 46 cromosomas por célula (23 pares) se encuentra toda la información acerca de cómo somos físicamente, cómo lucharemos contra las enfermedades y cuando dejarán de reproducirse las células.

Y todos los seres vivos, aunque poseamos distintas instrucciones de montaje, tienen un código escrito con cuatro letras, las llamadas bases: adenina (A), timina (T), guanina (G) y citosina (C). Ellas son las que llenan miles de páginas químicas de instrucciones en un gen (la unidad básica de la herencia que corresponde a un trocito de molécula de ADN).

Imagen
Micrografía de una célula mitótica pulmonar de tritón

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