sábado, 16 de junio de 2012

Halton Arp y astrónomos heterodoxos contra el Big Bang

Un grupo de astrónomos y físicos ha combatido con serios argumentos la extendida tesis de que el universo y todo cuanto existe comenzó con una gran explosión. No aceptar la teoría del Big Bang, el nuevo paradigma de la ciencia, les ha costado a algunos de estos científicos una auténtica persecución inquisitorial, ya que si tuvieran razón sería necesario revisar toda la ciencia cosmológica tal como la conocemos.

Hace ya veinte años, un hombre decidió enfrentarse a la ciencia establecida, concretamente a la cosmología. Sus armas eran sólidas, pero ¿qué podía hacer un hombre sólo contra una legión de cerebros? Halton Arp no era un hombre corriente, por supuesto. En su momento fue un astrónomo muy considerado por la comunidad científica, incluso publicó una “pieza básica de la astronomía extragaláctica”, el Atlas de Galaxias Peculiar es.

A partir de este trabajo comenzó a percatarse de que algunas galaxias activas estaban íntimamente conectadas, incluso por chorros de materia con esos extraños objetos cósmicos que son los cuásares y que se suponía que eran los objetos más alejados del universo. Pero, si estaban asociados, no podía existir lejanía de miles de años luz como suponía la ciencia establecida.

Esa idea que le rondaba una y otra vez por la cabeza le valió que cayera en picado del ranking de astrónomos internacionales en el que, hasta entonces, se encontraba situado en una de las mejores posiciones. Sólidamente convencido de que algo no encajaba en el edificio de la cosmología siguió con su investigación a contracorriente.

Caza de brujas

Su insistencia y sus argumentos de nada le valieron, ya que se desató una auténtica caza de brujas contra él y se le vetaron trabajos de observación en todos los observatorios astronómicos de Estados Unidos. La persecución se hizo tan agobiante que Arp se vio obligado a exiliarse a Alemania, al Max Planck Institute, donde imagino que aún trabaja en la actualidad.

“Arp es como una piedrecita en el cómodo zapato que se ha ido forjando la cosmología moderna”, dice el astrofísico español Manuel Sanromá. Pero, ¿a que se debía esta inquina que aún se mantiene y que obliga a un  reputado científico a exiliarse a miles de kilómetros de su patria?

Cuestionando el paradigma del Big Bang

Pues simplemente ha planteado, con incómodos argumentos para sus oponentes, que nunca existió un Big Bang, es decir una explosión inicial con la que dio comienzo el universo, y eso, al parecer de la mayor parte de los físicos es anatema que requiere un purificador “auto de fe”.

Por supuesto que Arp no es el primero ni el único en sugerir esta hipótesis, ya que existe un reducido grupo de científicos heterodoxos que cuestionan el paradigma del Big Bang, como Fred Hoyle, Geoffrey Burbidge o Martin Rees, pero sí el que mejor ha sistematizado los datos empíricos y astronómicos que existen en contra de la teoría oficial.

El Big Bang es el paradigma de la cosmología actual, es decir la idea de que todo lo que existe nació de una gran explosión hace 15.000 millones de años. Y sobre esta idea trabajan elaborando sus hipótesis y teorías millones de científicos de todo el mundo, intentando encontrar fórmulas que expliquen cómo funciona el universo.

Como dice el astrofísico Manuel Sanromá, las teorías científicas están elaboradas por personas, a las que ha costado muchos años de esfuerzo y trabajo como para tirarlas a la basura a las primeras de cambio. Trabajan sobre un “paradigma”, así que cuando surgen resultados o argumentos que pueden hacerlo peligrar, la reacción puede ser incluso violenta.

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