jueves, 7 de junio de 2012

El enigma de los límites ¿Cuánto mide el Universo?


Uno de los más apasionantes enigmas sobre el universo tiene que ver con su medida, pues puede darnos también una idea acerca de cual será el destino del mismo. Para nosotros, para quienes ya es difícil imaginar el tamaño de nuestro propio planeta, comprender las dimensiones del cosmos que habitamos es una titánica tarea mental que debe comenzar con una declaración de humildad ante tales magnitudes.



Insignificantes en el universo

Una pelota de 13.000 kilómetros de diámetro como es nuestro planeta y con un peso de 6.000 millones de millones de millones de toneladas, no es más que una insignificante mota de polvo.
Y cuando nos planteamos el problema de las distancias, empequeñecemos aún más. Hasta el Sol existen 150 millones de kilómetros.

Eso quiere decir que la radiación solar que recibimos salió de su destino, el Sol, hace más de ocho minutos. Aunque peor lo tienen unos supuestos habitantes de Plutón quienes tardarían en recibir la luz nada menos que siete horas. Y eso que viaja a 300.000 kilómetros por segundo.

Los astrónomos a partir de los límites del sistema solar hablan de años-luz, que es la distancia que tarda en recorrer la luz en un año, o de pársecs, una medida que equivale a 31 billones de kilómetros o 3,6 años-luz. La estrella más cercana al Sol, Alfa Centauro se encuentra a 4,2 años luz. Más allá, sólo existen 31 estrellas que se encuentran a menos de 15 años luz, es decir a poco más de cuatro pársecs. Sólo unas decenas entre los cien mil millones de estrellas que pueblan nuestra galaxia.

En una esquina de la galaxia

La Vía Láctea, la galaxia que habitamos, mide 30.000 pársecs (más de cien mil años luz) de diámetro, y, sin embargo, no es más que un minúsculo disco en la inmensidad cósmica. Si tuviéramos que compararlo con algún objeto de nuestra vida cotidiana, sería con un huevo frito, puesto que la Vía Láctea posee una protuberancia central repleta de estrellas, con posiblemente un agujero negro en el centro, que se asemejaría a la yema, y un disco de estrellas más dispersas que correspondería a la clara del huevo. Pero nuestra Tierra no es más que un minúsculo grano situado a unos 10.000 pársecs (36 mil años luz) de la yema, esto es, en las afueras galácticas.

Además, la Vía Láctea no es más que una galaxia más en el Universo, y no precisamente de las más grandes. Gracias a la técnica del desplazamiento al rojo que desarrolló Edwin Hubble es posible a los astrónomos determinar la distancia de la nuestra a otras galaxias visibles y saber que las galaxias se agrupan en cúmulos de cientos y miles de ellas.

Distancia entre las galaxias

Un símil que puede ayudarnos a comprender estas inmensas magnitudes es el de la chocolatina. Si imaginamos que cada galaxia, incluida la Vía Láctea, posee el tamaño de una chocolatina, la distancia que no separa de la galaxia más cercana, la M31 sería tan sólo de 13 centímetros, pero debemos recordar que ambas pertenecen a un cúmulo galáctico conocido como Grupo Local.

El cúmulo de galaxias más cercano, el Grupo del Escultor, se encontraría a 60 centímetros a escala de chocolatina. Más lejos, a pocos metros encontraríamos cúmulos de cientos y miles de galaxias que llegan a tener hasta 20 metros de diámetro. En conjunto, todo el Universo visible podría encajar en una esfera de un kilómetro de diámetro, siempre considerando que nuestra galaxia tiene el tamaño de una chocolatina. Resulta curioso que las estrellas dentro de las galaxias estén proporcionalmente muchísimo más alejadas entre sí que las galaxias entre ellas.

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