sábado, 7 de abril de 2012

Una farmacia en el fondo del mar


Entre las innumerables sorpresas que las profundidades marinas nos reservan, tal vez la más importante y, al mismo tiempo, más desconocida sea la formidable fuente de nuevos remedios de origen biológico que albergan. Si dejamos a un lado sus peculiares formas de vida, su fauna extravagante en ocasiones más cercana a la mitología que a la ciencia, nos encontramos con algo tan cotidiano como insospechado: nuestros fondos marinos atesoran una inmensa farmacia eternamente de guardia.

Entre sus más de quinientas mil especies vivientes, las investigaciones se centran, no sin pagar un elevado coste de explotación, en sustancias extraídas de los microorganismos que habitan entre los corales y las esponjas marinas. A partir de tales sustancias se pueden elaborar desde antibióticos hasta inhibidores de la actividad enzimática.

Fue en 1988 cuando, gracias a los fondos reunidos por veinticuatro industriales japoneses y a los equipos investigadores que sus empresas proporcionaron, se creó el Marine Biotechnology Institute (Instituto Biotecnológico Marino) con sus dos laboratorios pioneros de Shimizu y Kamaishi, que abrieron una importante brecha en la investigación de las riquezas submarinas. Como resultado de los hallazgos realizados, decenas de patentes se encuentran ya en depósito.

Pero no vayamos a pensar que todo es tan sencillo. El National Cancer Institute (NCI) dedica entre tres y cuatro millones de dólares anuales para el desarrollo de las biotecnologías marinas sólo en Estados Unidos. su principal meta, además de la búsqueda de sustancias antitumorales, se centra básicamente en las moléculas activas contra el SIDA.

Casi el total de los experimentos se llevan a cabo en Japón y Estados Unidos, países a los que se ha unido Francia, que ya en la década de los años setenta desarrolló el primer proyecto de estudio sistemático del mundo marino. El programa, bautizado con el nombre de SMIB, por sustancias marinas de interés biológico, se encuentra actualmente en proceso de renovación, con prioridad a los adelantos en biotecnología. El primer microorganismo a estudiar será un prochloron, organismo en forma de saco, del que los investigadores esperan extraer un antitumoral especialmente activo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario