martes, 3 de abril de 2012

Ese peaso ritmo que no se pué aguantar


Todo el universo sigue un compás, un ritmo que no podemos comprender por nuestra limitada vida y por nuestras incapacidades sensoriales. Por ejemplo, existe un ritmo grandioso que transcurre nada menos que cada doscientos millones de años, lo que se llama un año galáctico. Es lo que tarda el Sol en girar alrededor del centro de la Vía Láctea, lo cual, según algunos científicos, puede afectar a los ritmos de actividad de la superficie terrestre con grandes transformaciones climáticas y orogénicas.

Órbitas

También se especula con un período más corto de cien mil años, tiempo que tarda nuestro planeta en cambiar la forma de la órbita alrededor del Sol, lo cual se supone que provoca, cada vez que se produce, importantes cambios en el clima. Asimismo, cada 42.000 y 21.000 años se producen variaciones en la rotación del eje terrestre, que, según las teorías del yugoslavo Milankovic, tiene como consecuencia épocas glaciales e interglaciales.

Ciertas hipótesis apuntan que cada 22 años, los polos magnéticos solares se invierten dos veces, lo cual provoca manchas solares con una periodicidad de 11 años. Según ciertas teorías existe una estrecha relación entre el ciclo de manchas solares y los grandes acontecimientos históricos.

El ritmo lunar también afecta poderosamente a los organismos terrestres. Cada 18,6 años se produce una alineación perfecta de la Tierra, la Luna y el Sol, responsable del ciclo de eclipses solares y de las mareas atmosféricas. Curiosamente ese mismo período de tiempo, 18, 6 años, es el ritmo que siguen las sequías del medio oeste estadounidense.

Otros ciclos lunares que nos afectan son los 29,53 días de intervalo entre dos lunas nuevas (un mes natural); los 27,32 días que dura la revolución mensual de la Luna en torno a la Tierra; y las 24 horas con 50 minutos que tarda la Luna en girar alrededor de la Tierra.

Ritmos cósmicos

Pero, los ritmos cósmicos más importantes para los humanos y los demás seres vivos que viven sobre este planeta, son los terrestres. Cada 365,2 días, la Tierra gira alrededor del Sol, lo cual determina, junto con la inclinación del Ecuador respecto a la órbita (23° 27'), las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Por último, el tiempo que tarda la Tierra en girar sobre su eje de rotación, es decir 24 horas, está dividido en noche y día, lo cual marca nuestra actividad cotidiana.

Pero también en nuestro interior se producen ritmos de los que no solemos percatarnos porque no somos conscientes de ellos. El más pequeño de todos es 10 elevado a -14 segundos. Se trata del tiempo que tarda un electrón en pasar de un nivel energético a otro, de onda a partícula. Las moléculas de nuestro cuerpo, por su parte, tienen oscilaciones térmicas cada 10 segundos. Las neuronas tardan en activarse y desactivarse 10 elevado a -1 segundo.

Nuestro organismo

Nuestro corazón tiene un ritmo de latido de aproximadamente 1 segundo, mientras que respiramos cada cinco segundos más o menos en estado de reposo. Las células de nuestro organismo se dividen continuamente a un determinado ritmo. Por ejemplo, las células de revestimiento de la boca tardan cinco días en renacer, mientras que todo el tejido de las encías tarda 94 días en renovarse.

El vello de nuestro cuerpo cambia cada cinco meses y medio, mientras que todos los glóbulos rojos tardan 120 días en formarse de nuevo y  cada 26 días cambiamos de piel. Cuando tenemos una enfermedad nuestros ritmos internos se trastocan y nace la disfunción orgánica. Por ejemplo, si las células de la piel tienen un ciclo de transformación celular cada 308 horas, durante la enfermedad de la psoriasis (manchas rojas escamosas en la piel), este es de sólo 37,5 horas.

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