domingo, 8 de abril de 2012

El delfín como mito


En la cosmología griega sobre el delfín, éstos mamíferos marinos son humanos perversos, piratas, transformados en bondadosas criaturas por el dios Dionisos. Así adquieren su simbolismo como regeneración, ya que a partir de la conversión, los malvados se esfuerzan en salvar a los humanos náufragos.

El mito del cantor Arión, inventor de la lira, es un buen ejemplo en la mitología griega. Tras ser arrojado al mar por unos marineros para robarle, su canto atrajo un cardumen de delfines que le transportaron sano y salvo a la playa.

Entre los griegos, según Robert Graves, es muy recurrente la figura délfica, una de las apariencias de Apolo y da nombre al oráculo más famoso: Delfos, ya que allí llegó su fundador Icadio, salvado por un delfín tras naufragar. Otro delfín salvó a Énalo, cuando se arrojó al mar para salvar a su amada Fineis, quien a su vez es rescatada por un delfín hembra.

Felanto, el fundador de Tarento, fue salvado por un delfín cuando naufragó en su viaje a Italia, y por ello el mamífero marino fue adorado allí como un dios. En Corinto, un delfín domesticado representaba el Año Nuevo.

En el arte funerario de los cretenses, unos delfines conducen frecuentemente las almas de los muertos a las islas de los Bienaventurados. En ese sentido fueron deificados. Y en heráldica, dice Hans Biedermann, se representa el delfín como puerco marino con escamas, por ejemplo en el escudo del delfinado, esto es entre los sucesores al trono del rey de Francia. Por esa referencia marina en su escudo fueron llamados “delfines”.

En una época reciente, el símbolo délfico ha tenido una resonancia moral auspiciada por la iglesia católica, hasta el punto de que en los libros aptos para jóvenes se añadía la observación “ad usum delphini” (para uso del delfín).

En muchas ocasiones, la figura del delfín aparece duplicada. Cuando se hallan en la misma dirección simboliza el equilibrio de fuerzas iguales. Cuando están dispuestos en forma invertida, dice Cirlot, significa la doble corriente cósmica de la involución y la evolución.

En alquimia, delfín es el principio húmedo y frío de la Obra: el mercurio, que se coagula poco a poco al entrar en contacto con el azufre. Cyrano de Bergerac, según J. Felipe Alonso lo cita como “amigo fiel del alquimista, el que debe absorber el fuego secreto, la energía ígnea de la salamandra”.

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