sábado, 7 de abril de 2012

Diez razones para ser optimista en el siglo XXI

Claro que hay razones para el pesimismo, pero también para el optimismo en este siglo que nos toca vivir.
La tecnología de lo microscópico, que en en esta época está dando sus primeros resultados comerciales, pudiera representar la última esperanza científica para arreglar el medio ambiente.
  • Energías renovables
Resulta gratificante que el consumo procedente de fuentes de energías renovables aumente frente a las convencionales basadas en combustibles fósiles, como carbón y petróleo. La tendencia es todavía débil y sólo se invertirá a partir del 2050, cuando el consumo de energías limpias supere al petróleo.
  • Voluntariado
Las ONG casi multiplicaron por cuatro sus ingresos entre comienzos y finales de la década de los 90. Es una esperanza el auge del asociacionismo que indica que algo está cambiando en nuestras conciencias. 500.000 voluntarios trabajan en España para que el mundo sea mejor.
  • Salud holística
Cada vez más médicos cuando acaban la carrera dicen que ahora se van a poner a aprender medicina, y comienzan a estudiar acupuntura, psicología, homeopatía y todas las medicinas alternativas que contemplan al ser humano en toda su dimensión: física, psíquica y espiritual.
  • El trueque y la Tasa Tobin
La gran crisis provocada por el capital especulativo ha movido a numerosos economistas a reclamar un impuesto que grave las operacio nes financieras especulativas con un impuesto de solidaridad con los países menos desarrollados. Lo propuso James Tobin, Premio Nobel de Economía, por lo cual se conoce a este impuesto como tasa Tobin.

Por otra parte, cada vez se extienden más las redes de trueque como alternativa a la sociedad consumista. Este movimiento se lleva fraguando desde 1983 con el nombre de LETS o Sistema de Intercambio y Comercio Local. Como dice Paul Glover, uno de los fundadores de este sistema: “No nos podemos quedar cruzados de brazos viendo cómo las multinacionales vampirizan las economías locales y destruyen el planeta”.
  • Alimentos biológicos
La alternativa a la imposición de unos perjudiciales hábitos alimenticios impuestos por la sociedad de consumo, se encuentra en la alimentación biológica o ecológica, que ha experimentado un desarrollo impresionante en los países desarrollados.
  • Reciclaje (Las tres R. El ciudadano verde)
La conciencia ecologista se extiende a los hogares. Las normativas sobre reciclaje, los puntos verdes o el interés por la recuperación están en auge, pero aún son minoría entre los ciudadanos. Eso a pesar de que hemos visto cómo una nueva generación educada en los valores naturales está a punto de incorporarse al mundo laboral (aunque todavía no son conscientes de la precariedad de derechos que les toca).
  • Anarquía en la red
Si la red se ha planteado como el triunfo del Gran Hermano orwelliano, también ha permitido el desarrollo del anarquismo más contumaz. Los movimientos se organizan espontáneamente y cobran fuerza por días. Países del Norte de África y Oriente Medio han comprobado la fuerza de las redes sociales, así como los movimientos 15-M y similares.
  • Utopías
El milenio, además de sus zonas oscuras también es tiempo de utopías que se traduce en la ilusión de viajar a las estrellas, luchar por dar una vida digna a todos los pueblos del planeta, evitar el sufrimiento de los perseguidos por motivos políticos y religiosos, el renacimiento de ancestrales formas de espiritualidad, etc. Ahora, muchas personas han encontrado una utopía en el horizonte por la que trabajar.
  • Ecoactivismo
El ascenso de los partidos verdes es un hecho y sin duda crecerá. Pero por otro lado, para muchas personas el ideario ecologista se convierte en obsesivo y se llegan a utilizar tácticas terroristas, como el Ejército de Liberación Animal o grupos radicales estadounidenses. Para ellos, se trata de la única manera de despertar las conciencias.

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