lunes, 12 de marzo de 2012

Newton alquimista


Newton, gran iniciado en la alquimia además de padre de la moderna ciencia, intentó vetar con su influencia la divulgación de un descubrimiento químico por parte de Robert Boyle, importante químico y también alquimista, que consistía en que una mezcla de mercurio con polvo de oro producía vapor. Newton comunicó a la Real Sociedad de Ciencias británica en Abril de 1676 que la divulgación del hallazgo, a los no iniciados, podía suponer grandes peligros para la sociedad. Los historiadores de la ciencia piensan que, “Newton estaba temeroso de que Boyle le pudiera robar la prioridad del descubrimiento de la Piedra Filosofal para transmutar los metales” y por ello hizo uso de su autoridad, para impedir la divulgación de los hallazgos de Boyle.

¿Había accedido Newton a un conocimiento secreto que divulgó en sus obras científicas? Según el historiador de la ciencia Alexander Kohn, “cuando uno examina las tres ediciones de los Principia de Newton (1687, 1713 y 1726) se da uno cuenta de que las correcciones que realizó Newton en sus cálculos fueron hechas a posteriori, es decir, que él sabía cuáles deberían ser los resultados, y entonces ajustó los datos hasta que coincidieran con sus predicciones”.

Heterodoxo y metafísico

Newton nunca se atrevió a hacer públicas sus especulaciones heterodoxas y atrevidas para su época. Aseguraba que al igual que la Tierra, los astros “también estén llenos de seres cuya naturaleza no comprendamos”. Además “en el cuerpo y la sangre de los animales y los otros líquidos, existen innumerables criaturas vivientes demasiado pequeñas como para ser vistas sin la ayuda de lentes de aumento”. Incluso vaticinaba un día en que el hombre podrá viajar y subsistir en cualquier otro planeta, “a no importa qué distancia de la Tierra”.

Trescientos años después de ser elaborados, los manuscritos de Newton que se refieren a alquimia, religión y especulaciones metafísicas siguen inéditas en la Biblioteca de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Toda su vida estuvo obsesionado Newton con el Templo de Salomón, en cuyas medidas podían descifrarse todos los secretos del Universo. La que él consideraba su principal obra, por encima de los Principia, La Cronología de los Antiguos Reinos, es un intento de descifrar las correspondencias herméticas de la arquitectura sagrada.

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