jueves, 22 de marzo de 2012

John William Dunne y el tiempo


Nadie más alejado del ocultismo alucinatorio que este ingeniero británico, quien, sin embargo, desarrolló la más fascinante teoría sobre los sueños premonitorios y la multidimensionalidad del tiempo.

John William Dunne era hijo del general John Hart Dunne y nació en 1875. Fue soldado en la guerra de los bóers y muchos años después durante la Primera Guerra Mundial. En 1900 comenzó con los experimentos aeronáuticos gracias a los cuales pudo inventar distintos prototipos de aviones y en 1907 a diseñar el primer avión militar británico. Falleció el 25 de agosto de 1949.


En la imagen: J.W. Dunne en su monoplano D7 bis voló en 1912 tras recuperarse de su enfermedad.


Interés por los sueños

En 1901, mientras convalecía de una herida de guerra, tuvo un sueño sobre África y tres exploradores que a los pocos días vio reflejado en el periódico tal y como lo había soñado. Interesado, fue anotando metódicamente todos y cada uno de sus sueños y observó que un buen número de ellos se confirman en la realidad algún tiempo después. Con un buen número de sueños como argumento desarrolló una teoría que conmocionó al mundo filosófico por su atrevimiento, aunque hoy, acostumbrados a la física de vanguardia, la veamos como una hipótesis, cuando menos plausible.

Llegó a la conclusión de que todos tenemos sueños proféticos, pero o bien los olvidamos, o bien no los sabemos interpretar. Y, además, se componen de experiencias pasadas y futuras mezcladas. Esto es, imágenes del ayer y del mañana son el sustento de nuestros sueños.

Para Dunne los acontecimientos existen antes de que ocurran en el tiempo tal y como pensamos que ocurren, de forma convencional, y nosotros avanzamos hacia ellos, de la misma forma que nos acercamos a un objeto y nos movemos a su alrededor. En el sueño, rompemos la flecha temporal que creamos con nuestra conciencia, del pasado hacia el futuro, y contemplamos los sucesos como si estuviésemos situados en una dimensión superior.

Desplazamientos en el tiempo

Borges explica poéticamente esa “teoría del serialismo”, como la denominó el escritor J. B. Priestley, o “desplazamientos del tiempo”, como la llamó el propio ingeniero, de la siguiente forma: “Dunne nos propone una infinita serie de tiempos que fluyen cada uno en el otro. Nos asegura que después de la muerte aprenderemos el manejo feliz de la eternidad. Recobraremos todos los instantes de nuestra vida y los combinaremos como nos plazca. Dios y nuestros amigos y Shakespeare colaborarán con nosotros”.

Su obra principal, que causó un gran revuelo intelectual por lo atrevido de sus teorías, fue Un experimento con el tiempo publicado en 1927. Amplió sus argumentos en El universo serial (1934), y escribió también La nueva inmortalidad, Nada muere e ¿Intrusiones?

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