viernes, 24 de febrero de 2012

Ventajas evolutivas del hombre moderno sobre el neandertal


Lewis Binford, antropólogo de la Universidad Metodista de Estados Unidos, que ha estudido los asentamientos neandertales durante más de treinta años, cree que las peculiaridades en las adaptaciones de los neandertales estaban oscuramente destinadas a hacer que éste desapareciera. Y, para él nada es tan extrañamente peculiar que las relaciones entre los hombres neandertales y sus mujeres.

Relaciones familiares entre neandertales

Una atenta observación de los diferentes especímenes encontrados en distintos lugares de la cueva de Combe-Grenal, en la Dordoña francesa, hizo que Binford obtuviera sus propias conclusiones respecto a si los individuos que allí vivían estaban organizados en grupos familiares en los que los machos cooperaban con las hembras para mantener a los jóvenes. Los datos sugieren que las hembras pasaban la mayor parte del tiempo solas, recibiendo a los machos periódicamente, pero nada indica que formaran un grupo mixto permanentemente asociado.

Los hombres y las mujeres, según mantiene Binford, llevaban una vida separada y la mayor parte de la alimentación se realizaba individualmente allí donde se encontraban los alimentos que consumían. No se llevaba mucha comida para compartir en la cueva y, el grupo familiar, esa vital institución humana no parece que existiera.

La cooperación heterosexual, ventaja evolutiva

Así pues, ¿fue la cooperación entre hombres y mujeres una ventaja decisiva que los hombres modernos tuvieron sobre los neandertales? ¿Una ventaja que provocó la desaparición de los neandertales? Esa es la cuestión que muchos científicos están tratando de averiguar, porque el punto de vista que adoptemos a la hora de explicar la desaparición del hombre de Neandertal afecta directamente a la hora de establecer su calificación en el árbol genealógico de la humanidad.

A partir de mediados de los años 50 y hasta finales de los 70, la paleoantropología recuperó la idea de que los neandertales eran nuestros antepasados directos y no una rama lateral extinguida, por lo que se propuso la denominación de Homo sapiens neanderthaliensis. Útimamente, esta teoría parece resquebrajarse. Tras los pasos de Binford, un paleoantropólogo de la Universidad de Nuevo México, Erik Trinkaus, aporta la principal prueba en contra, al sugerir que la población de neandertales y homo sapiens que convivieron en varias cuevas estudiadas lo hicieron durante miles de años sin cruzarse sexualmente y siguiendo modelos de comportamiento cultural y socialmente diferentes.

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