viernes, 17 de febrero de 2012

¿Se puede escapar de un agujero negro?

A diferencia de los modelos relativamente abstractos vistos hasta ahora, algunos físicos teóricos han considerado la posibilidad de viajar en el tiempo utilizando la extraña concepción espacio-temporal de algo que casi es seguro que existe y que puede funcionar como una conexión cosmológica entre dos mundos: los agujeros negros, cuyas masas distorsionan de una forma considerable el espacio-tiempo a su alrededor y, en cuyo centro existe un punto, denominado singularidad, que representa una ruptura del continuo espacio-temporal.

Pero, ¿podrían unos astronautas penetrar en un objeto de esta especie, viajar a través del tiempo dentro de la zona interior de inversión temporal y salir de nuevo a un segundo universo, o a otra región del nuestro? La respuesta a tan ardua cuestión es clara, sencilla y contundente: ¡no!

Si un astronauta consiguiera  entrar en un agujero negro debería enfrentarse a su destino. Poco agradable, por cierto. Ningún objeto puede escapar del interior de un agujero negro, incluso la luz permanece atrapada y, si bien, cuando un cuerpo cae en una singularidad, cruza la frontera del espacio-tiempo, cuando lo hace ya ha quedado exprimido por la enorme gravedad que reina en esa zona. Por tanto, antes de que un astronauta penetrara en la singularidad su cuerpo quedaría reducido a fideos.

La máquina del tiempo de John Taylor

Pero, ¡no desesperemos!, existe otro tipo de agujero negro que posee algunas características que le convierten en un buen candidato para máquina del tiempo. Un agujero negro rotatorio y cargado eléctricamente, cuyo interior alberga una región, a la que el matemático británico John Taylor denomina tierra de nadie o mundo al revés, en la que espacio y tiempo invierten sus papeles. En esa zona atemporal, al contrario que en el exterior, es imposible desplazarse en el espacio, pero posible hacerlo en el tiempo. En teoría, este tipo de desplazamiento temporal puede efectuarse de una manera relativamente sencilla.

El mundo al revés: agujeros negros rotatorios


En la práctica, un agujero negro giratorio alberga una serie infinita de universos alternativos. ¿A qué otro universo terminarían saliendo los viajeros en el tiempo? Lo más probable es que su nave espacial nunca regresara a su punto de partida, ni el tiempo ni en el espacio.

Así pues, una vez eliminados los agujeros negros rotatorios, parece que de todo este catálogo de propuestas, factibles teóricamente pero imposibles de aplicar en la práctica como máquinas del tiempo, queda solamente la impresión de que los viajes temporales no entran en contradicción con las ecuaciones de Einstein.

Túneles del espacio tiempo

Pero, si como afirma Paul Halpern, “el universo de Gödel probablemente no describe el nuestro, el cilindro de Tipler es muy inestable y el modelo de Gott se basa en cuerdas cósmicas que aún no se han detectado” e, incluso, Aharonov califica su propio proyecto como “bastante inviable”, ¿nos queda algo en el mundo de la astrofísica que, de forma sólida, asegure poder efectuar viajes en el tiempo, aunque sea a largo plazo?

Sí, nos queda un valor en alza  en el mundillo de la astrofísica, algo que parece ofrecer posibilidades que hagan realidad la máquina del tiempo: los agujeros de gusano, túneles a través del espacio-tiempo que conectan a un agujero negro con otro situado en otro lugar y momento, prometen satisfacer esas aspiraciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario