miércoles, 22 de febrero de 2012

Océanos desconocidos


Fascinantes y desconocidos resultan los terroríficos peces de la fauna abisal. El Melanocetus Johnsoni, por ejemplo, es un tipo de rape que habita las oscuras aguas profundas del planeta. Posee una enorme boca llena de dientes afilados sobre la que crece un órgano luminoso con el que atrae a sus presas. Este apéndice está conectado con bacterias luminosas alojadas en la flora intestinal en un curioso proceso de simbiosis.

Al igual que sucede con el Symbion pandora y el Riftias, estas extrañas bacterias luminosas no pertenecen a ningún taxón conocido. Aunque hace un par de años se pudieron analizar sus genes en el Instituto Scripps de Oceanografía en San Diego, California, son más los misterios que ocultan que las certezas que expresan.

Los océanos sumergen más del 71 por ciento de la superficie terrestre, la friolera de 360 millones de kilómetros cuadrados de tierra bajo el mar. Bajo más de una exatonelada de agua (un 1 seguido de 21 ceros de kilos o 10 elevado a 21kilogramos) no sólo se esconden especies maravillosas, sino riquezas impresionantes. Por ejemplo, las reservas de aluminio que se calcula guardan los fondos marinos se estiman para 20.000 años, las de manganeso para 40.000 y las de níquel para 150.000, mientras que las terrestres no alcanzan ni para 150 años.

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