miércoles, 15 de febrero de 2012

Nuestra vida en varias dimensiones


Según Ouspensky la mayor parte de nuestro ser vive en la cuarta dimensión, pero somos inconscientes de ello.

Ouspensky y Gurdjieff

Concretos resultan los escritos de P.D. Ouspensky, discípulo y divulgador de las ideas de Gurdjieff, especialmente en su ensayo La Cuarta Dimensión, publicado en 1908: "Si existe la cuarta dimensión, es posible una de estas dos alternativas: o  bien nosotros poseemos la cuarta dimensión, es decir, somos seres de cuatro dimensiones, o bien sólo tenemos tres dimensiones y, en ese caso, no existimos en absoluto. Si existe la cuarta dimensión y nosotros sól o poseemos tres, esto significa que no tenemos existencia real y que sólo existimos en la imaginación de alguien, y que todos nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias ocurren en la mente de algún ser de una dimensión superior, que nos imagina. Sólo somos producto de su mente, y todo nuestro Universo es sólo un mundo artificial creado por su fantasía. Si no estamos de acuerdo con esto, debemos reconocernos como seres de cuatro dimensiones".

Y concluye: "Todo esto, considerado en su conjunto, nos demuestra que no tenemos necesidad de creer que los espíritus que aparecen o dejan de aparecer en las sesiones espiritistas deban ser los únicos seres posibles de cuatro dimensiones. Podemos tener muy buenas razones para decir que somos seres cuatridimensionales y que hemos sido vueltos hacia la tercera dimensión con sólo uno de nuestros lados, es decir, con sólo una pequeña parte de nuestro ser. Sólo esta parte de nosotros vive en la tercera dimensión, y somos conscientes ta n sólo de esta parte como nuestro cuerpo. La mayor parte de nuestro ser vive en la cuarta dimensión, pero somos inconscientes de ello. O quizá sería más exacto decir que vivimos en un mundo cuatridimensional, pero somos conscientes de nosotros mismos sólo en un mundo tridimensional. Esto significa que vivimos en una clase de condición, pero nos imaginamos estar en otra".

Habitamos en la cuarta dimensión

Resulta cuando menos una idea atrevida pensar que nosotros mismos somos los habitantes de la cuarta dimensión. Para Ouspensky, ese concepto implicaba una toma de conciencia de complejidades mayores y unidades superiores, ese conocimiento conducía directamente al misticismo.

Pero los atisbos de nuestra existencia en una dimensión superior no sólo se alcanzan con el trance místico, "todos los inspirados –dice Roso de Luna–, los vates, los artistas, han presentido que sus propias creaciones, reflejos del Cosmos en sí mismos como verdaderos microcosmos, provienen –dentro de la ley de que de la nada nada puede hacerse– de una cadena de mundos más altos".

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