viernes, 24 de febrero de 2012

Marte, a un paso


En la película Desafío Total, el héroe consigue poner en marcha unas gigantescas máquinas, abandonadas en el subsuelo marciano por una antiquísima civilización extraterretre, con la capacidad para dotar de atmósfera al planeta rojo. En la historia se supone que pueden ser tratadas las enormes cantidades de agua que se acumulan bajo su superficie.

Naturalmente se trata de una fantástica historia imaginada por el novelista Philip K. Dick, pero que bien podría conventirse en realidad si se confirmaran las previsiones de los científicos. Para comprobarlo, es necesario que se emprendan de nuevo, con todas las energías posibles, los programas de exploración espacial, especialmente en lo que a Marte se refiere.

Las fotos que conocemos de Marte nos ofrecen la imagen de un mundo muerto, desierto, donde no podemos imaginar la existencia de tipo alguno de vida, pero algunas recientes investigaciones indican la posibilidad de que existan restos de vida en los inmensos depósitos de agua que al parecer se guardan bajo su superficie.

Según Thomas M. Donahue, de la universidad estadounidense de Michigan, existen ahora bajo el suelo marciano cantidades de agua bastante más importantes de lo que se pensaba, según ha publicado el pasado año en la revista Nature. Y lo que resulta más interesante: hace 4.000 millones de años, todo el planeta era un oasis con ríos, lagos y mares. La abundancia de agua posiblemente permitió la existencia de algún tipo de vida en Marte.

A esta conclusión ha llegado tras el estudio de meteoritos llamados SNC, que se cree son trozos de Marte lanzados al espacio por violentos choques de asteroides sobre la superficie y que tras un largo periplo han llegado a nuestra planeta. Donahue y su equipo han medido la cantidad de deuterio contenido en las rocas y han deducido que bajo la superficie marciana existe una capa de agua de varios metros de profundidad.

Siguiendo con el razonamiento es lógico pensar que los marcianos pudieron haber existido antes de perecer en una lenta y penosa agonía mientras el planeta iba convirtiéndose en un desierto rojo.

Curiosamente, el conocimiento que tenemos de Marte es relativamente escaso para lo adelantado de la tecnología que se posee. Las últimas naves terrestres que intentaron alcanzarlo sufrieron extraños, entre comillas, accidentes que dieron lugar a toda clase de especulaciones.

Por ejemplo, la pérdida del Mars Observer, fue denunciada por Misión Marte, un curioso grupo formado por científicos y técnicos, antiguos colaboradores de la NASA que mantienen que existe vida en ese planeta, los cuales acusaban a este organismo de ocultar datos y sabotear el proyecto para ocultar evidencias. Las naves rusas Phobos I y II tambien se perdieron en la órbita marciana antes de poder ofrecer datos de Phobos y Deimos, los extrañísimos satélites marcianos.

El insólito rostro marciano, que se observa en las fotos de las naves Viking, parece reírse de de nosotros guardando por ahora todos los enigmas de sus supuestos creadores. Tal vez podamos resarcirnos de ese sarcasmo cuando los ingenios que se han enviado y quieren enviar a Marte nos revelen datos de su superficie.

¿Misión? Descubrir si al menos albergó alguna forma de vida primitiva en tiempos remotos como estromatolites (estructuras microscópicas organizadas en estratos creados por microbios). ¿Dónde? En algunos de los gigantescos valles que antaño formaron caudalosos ríos o el el lecho de lagos fosilizados por el tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario