miércoles, 15 de febrero de 2012

Los seres bioides


Algunos científicos han optado por considerar un concepto alternativo al terrestre a la hora de especular con la posible vida fuera de nuestro planeta. El químico alemán Peter Decker la ha denominado bioide (que es a bio como antropoide es a antropo) para designar “sistemas muy sencillos y abiertos, susceptibles de evolución y con muchos estados estacionarios”. Un ejemplo sería el CITROENS (no la marca automovilística, sino las siglas que corresponden a Complex Information Transforming Reproducing Objects that Evolve by Natural Selection, esto es “objetos reproductores transformadores de información compleja que evolucionan por selección natural”), imaginado por el bioquímico estadounidense Lesley E. Orgel, pero que requieren la presencia de carbono para evolucionar.
Un ejemplo más alucinante de bioide sería el imaginado por el genetista alemán Carsten Bresch. Los denomina ETIS que corresponde a las siglas ExtraTerrestrische Intelligente Strukturen (Estructuras Inteligentes Extraterrestres) y consistirían en criaturas compuestas de seres planetarios gigantescos que cooperan mentalmente.
Pero estas propuestas son “carbacuistas”, según la denominación de Gerald Feinberg y Robert Saphiro, es decir están basadas en la química del carbono y del agua. Estos mismos reconocidos científicos proponían algunos seres realmente fantásticos cuya química se basaría en el sílice: los lavobes que viven en la lava ªburbujeante o los magmobes que habitan en el corazón magmático de los planetas.

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