miércoles, 15 de febrero de 2012

Los peligros de la vida artificial


Los científicos juegan a ser Dios con una nueva disciplina llamada “vida artificial”. A la manera de los antiguos alquimistas que trataban de conseguir el homúnculo, los modernos investigadores tratan de producir artificialmente vida, pero vida en un amplio concepto.

Como dice uno de sus pioneros, Chris Langton: “vida tal y como podía ser, en otros planetas, con otros materiales, e incluso, en el universo abstracto de las computadoras”. Él mismo definió la vida artificial como “el estudio de sistemas construidos por el hombre que exhiben comportamientos característicos de los sistemas vivos naturales”. Pero, ¿saldrá alguna vez vida real de los ordenadores en los que se simula la vida artificial? Sí, gracias a una fusión de trabajos en robótica y en ingeniería bio-molecular.

Replicantes

Los robots insectos que se desarrollan en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) carecen de un programa central y se adaptan a las necesidades de la misma forma que hacen los organismos vivos más simples. Por supuesto, aún existen problemas no solventados, como conseguir que estos seres se automantengan y autorreproduzcan para que se comporten como seres artificiales equiparables a los seres vivos.

Lo más significativo es que se comportan evolutivamente como los seres vivos. Karl Sims, biólogo y fabricante de vida artificial, opera con la informática igual que un ingeniero genético opera con el ADN: “Los fragmentos de códigos del ordenador son los cromosomas que describen el proceso de crecimiento de estos organismos virtuales. El código del ordenador, como el ADN, es el ‘genotipo’ y el resultado virtual, como un organismo, es el ‘fenotipo’. También se producen mutaciones al azar, incrementando así el nivel de complejidad del sistema.

La supervivencia del más estético

Otro de los creadores de vida artificial, William Latham, dice que “la forma en que trabajo con mi ordenador se asemeja a la del horticultor que desea producir la rosa perfecta”. “En mi modelo ev olutivo–dice Latham– la supervivencia del más apto es reemplazada por la supervivencia del más estético”.

Richard Dawkins, uno de los grandes teóricos de la vida artificial y autor de teorías tan provocativas como la de que somos simples robots manipulados por nuestros genes (El gen egoísta), asegura que la vida natural es tan informática como la artificial: “En nuestra tecnología electrónica, las localizaciones discontinuas digitales tienen sólo dos estados.

La tecnología de la información de las células vivas utiliza cuatro estados, que podemos representar de forma convencional como A, T, C y G (Adenina, tiamina, citosina y guanina). Hay poca diferencia, en principio, entre una tecnología informática binaria con dos estados, como la nuestra, y una tecnología informática con cuatro estados, como la de la célula viva".

El homúnculo alquimista

Los que dudan que algún día pueda conseguirse un sistema que evolucione como los seres vivos materiales, harían bien en estudiar los trabajos de Luisi y Varela con micelas invertidas, y los experimentos de Zeleny y colaboradores sobre precipitación de membranas osmóticas, que son la versión moderna de la búsqueda del homúnculo alquimista. No vamos a describir aquí los principios químicos que los sustentan, bástenos saber que se trata de síntesis de sistemas prebióticos, esto es, procesos artificiales parecidos a los que originaron los primeros seres vivos.

La última aspiración de los científicos que trabajan con vida artificial es utilizar las posibilidades que abre la nanotecnología combinada con la ingeniería genética para recrear “seres vivos a partir de material no-vivo”.

Simuladores de robots

Una de las futuras aplicaciones será trabajar con robots simulados en el ordenador para que desarrollen sus propios sensores y estructuras frente a un universo artificial en el que se les ha situado. ˚Con ello, se pretende conseguir que madure; por ejemplo, saber si es operativo en Marte, es decir, antes de enviarlo a explorar su superficie.

Lo cierto es que el trabajo con vida artificial no ha hecho más que empezar, por lo que los científicos consideran que dentro de 25 años, tendremos un auténtico ser artificial material nacido en laboratorio, capaz de evolucionar como si estuviese realmente vivo. Claro, que al lado de sus seguidores, aparecen voces de alarma de numerosos científicos que ya han visto las propiedades terribles del sistema artificial más simple, los virus informáticos.

Micromáquinas

Steven Levy, autor de Artificial Life imagina el envío a la Luna de micromáquinas de tamaño molecular capaces de duplicarse a sí mismas y de adaptarse al medio, pero q ue pronto pueden convertirse en seres de pesadilla para los seres humanos a los que atacarían y exterminarían, así como al resto de los seres compuestos de materia orgánica.

Doyne Farmer, un científico estadounidense, no ve con buenos ojos que los gobiernos inviertan grandes sumas en el desarrollo de vida artificial, porque ve consecuencias nefastas: “aplicaciones militares, como soldados robots para el campo de batalla hasta guerras intergalácticas. Se tratará de un arma muchísimo más poderosa que la bomba atómica”. Una vez construidas como máquinas de guerra, ¿quién las detendrá? “Aunque cambiáramos de idea –dice Farmer– y resolviéramos unánimemente proceder a su desmantelamiento, resultaría imposible ya que estarían literalmente fuera de control”.

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