miércoles, 15 de febrero de 2012

Los mundos especulares


Con el ciberespacio mundos especulares como el de Alicia están al alcance de nuestros sentidos y sin darnos cuenta estamos dotando a la conciencia de una herramienta más, de una dimensión superior. Si agregamos una dimensión ciber a nuestro convencionalismo se va a producir una hecatombe neuronal. Si ahora los que detentan la información tienen el poder, en el futuro, los cow boys ciberpunk que ha retratado Gibson serán los amos, o, ¿por qué no?, las propias IAs (inteligencias artificiales) que no tendrán el lastre mental de pensar en tres dimensiones.

En esa comprensión el hombre se funde con el cosmos

Pensar en muchas dimensiones abre la puerta a la alucinación y a la iluminación. El matemático Charles H. Hinton, el gran teórico de la cuarta dimensión, de apasionante vida, también sintió este vértigo casi religioso cuando captó la idea de las dimensiones superiores. Para él, la comprensión matemática de la complejidad del espacio le llevaba a identificarse con la sublime propuesta de los místicos: Todo es uno. En esa comprensión el hombre se funde con Dios.

Los sentimientos de pérdida de la identidad para fundirse con el cosmos están realmente al alcance de cualquiera que trate de penetrar con la mente en las regiones de las dimensiones superiores. Pensar en el hipercubo, o en la heptaesfera, usando las pautas que proporciona la geometría, produce un cierto vértigo.

Pero, desafortunadamente, los seres normales no somos capaces de apreciar las sutilezas de una caja con 16 esquinas, de cada uno de cuyos vértices irradian cuatro aristas hacia otros vértices, pero con la peculiaridad de que cada arista forma un ángulo recto con las adyacentes. Los ordenadores, las IAs, sin embargo, no tienen ese problema. Resuelven complejos problemas geométricos y proporcionan imágenes de otras dimensiones en 3D.

Los ordenadores esprituales

Thomas Banchoff de la universidad americana de Brown ha construido películas de hiupercubos por ordenador y asegura que ha experimentado elevadas sensaciones espirituales. Dice Banchoff que los ordenadores abrirán las rutas para que pasen los humanos de la tercera dimensión a la cuarta y más allá. Y que allí nos encontraremos con santos y ángeles. La imagen es beatífica y pastelona, pero la idea es fascinante si pensamos en términos de ciberespacio.

La computadora que nos piensa es una propuesta de la ciencia-ficción (Matrix), pero que ha llamado la atención de los científicos. ¿Es que acaso no podemos ser el sueño de un Gran Pensamiento, de una supercomputadora capaz de simular el universo físico entero?. Según la hipótesis del matemático Stephen Wolfram: “todo proceso físico es representable como un proceso computacional”, lo cual quiere decir que “si todos los sistemas físicos son computadoras, y si las computadoras pueden imitar perfectamente todos los sistemas físicos, ¿qué distingue el universo real de una simulación?”.

El universo es una computadora que utiliza otro

Tommaso Toffoli, un experto en computadoras y ciberpunk, hizo el siguiente comentario irónico al respecto: “Está claro que el universo es una computadora y que el único problema es que la está utilizando algún otro”.

Para remate, el físico Frank Tipler dice que el número de posibles programas abstractos capaces de simular un universo es infinito y defiende que todos los universos capaces de soportar consciencia son realmente experimentados. El nuestro no es el único, concluye Tipler recogiendo la teoría de los “mundos múltiples” que hace posible la mecánica cuántica interpretada por Hugh Everett III.

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