viernes, 24 de febrero de 2012

Las píldoras de la juventud ya tendrían que estar inventadas


120 años será una edad corriente para morir en breve plazo si se confirman y desarrollan recientes descubrimientos. Por una parte, las hormonas melatonina y DHEA se están consolidando como candidatas a milagrosas píldoras de juventud y por otro, el reciente descubrimiento de un gen que podría alargar la vida en 40 años, permite ser optimista respecto al futuro de la gerontología.

La melatonina


La melatonina es una hormona que se produce en la glándula pineal y regula el ritmo vigilia-sueño. Es la responsable, por ejemplo, de que nos entren ganas de dormir cuando está oscuro, ya que la luz hace caer la secreción de melatonina, mientras que la oscuridad la multiplica por diez. Los investigadores no tardaron en percatarse que la administración oral de melatonina provoca el sueño y que su producción en el organismo desciende cuántos más años se tienen (podría ser una de las causas de que los viejos duerman menos).

Pero lo que no podían imaginar los pioneros de la investigación en los años sesenta es que la melatonina se presentara además como el reloj biológico que regula también el envejecimiento. En 1987, el ruso Vladimir Dilman consiguió aumentar en un 25 por ciento la duración de la vida a ratas. La explicación: la melatonina es un antioxidante celular enormemente más eficaz que las vitaminas C y E. Los descubrimientos más recientes aseguran que también previene el infarto, los daños del ADN cuando se somete a radiaciones y la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Hasta el momento, los únicos que se han beneficiado de este supuesto milagroso producto han sido los pilotos de aerolíneas, ya que reduce los efectos del jet-lag, y los seguidores de técnicas alternativas para combatir el enevejecimiento, agrupados en asociaciones como Fundación para la Extensión de la Vida, o en movimientos como el de los inmortalistas cuyo grito de guerra es: “Nadie de esta generación debería morir si no lo desea”.

La dehydroepiandrosterona

Las investigaciones contra el envejecimiento se centran también en otro producto que segregan nuestras glándulas, la llamada DHEA o dehydroepiandrosterona, también conocida como hormona del crecimiento. Como la melatonina, se ha demostrado eficaz no sólo para combatir el envejecimiento, sino para potenciar el sistema inmunológico, ampliar la memoria, prevenir las enfermedades cardiovasculares, combatir la depresión y evitar la desmineralización ósea.

Ambos productos no se encuentran aún disponibles oficialmente en tiendas o farmacias, entre otras cosas porque continúan las investigaciones, pero algunas empresas europeas y americanas han sintetizado las hormonas y las comercializan por canales de distribución alternativos, de manera que pueden ser encargadas en algunas tiendas de dietética y herbolarios.

Lo que está ahora por dilucidar es la implicación sociológica, política y cultural de estos descubrimientos y de la posible extensión de la vida en muchos años.

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