martes, 28 de febrero de 2012

Fruta: sabor a nada

¿Debemos reprochar a los jóvenes que cada vez consuman menos fruta? No, porque los modernos métodos de cultivo que buscan la máxima productividad al menor gasto y la obsesión por ofrecer un aspecto inmejorable a la vista en detrimento del gusto, han convertido en insípido el mejor alimento que nos ofrece la Naturaleza. Desgraciadamente para los consumidores, ha primado lo bonito antes que lo bueno.

Fruta sin madurar

Debido a razones estrictamente productivas, los frutos son escogidos al principio de su maduración, descaradamente verdes, en un momento en el que los principales componentes del gusto no han tenido tiempo de elaborarse. En ese momento de inmadurez, la cantidad de azúcar en el fruto es insuficiente, la acidez demasiado levada y, sobre todo, los aromas que, habitualmente sintetizados al final de proceso de maduración, son prácticamente inexistentes.

Pero lo realmente chocante es que nadie ha podido demostrar que los frutos duros aguanten el transporte mejor que los maduros. Se trata de un prejuicio sin contenido científico, ya que los avances en los transportes y los acondicionamientos permitirían comercializar en la actualidad frutos maduros, aunque el negocio ignora estas mejoras.

Resistentes a los toqueteos

¿Quién tiene la culpa de que se mantenga este estado de cosas? Las grandes superficies como los hipermercados, ya que sólo estos comercios representan casi el 50 por ciento de  mercado de frutas frescas. Sus responsables imponen a los distribuidores la comercialización de frutas resistentes a los toqueteos, es decir, que sean capaces sin demasiados problemas los cientos de dedos, más o menos limpios que les toquetean una vez expuestos.

Muchas de la variedades de melocotón que se exponen han sido coloreadas artificialmente de rojo, piezas que ni los mismos productores son incapaces de evaluar si se encuentran realmente maduros o son víctimas, como los consumidores, de la engañifa. Los distribuidores consiguieron cambiar la normativa, muy restrictiva en cuanto a manipulación de fruta en los comercios, a una más beneficiosa para las grandes superficies que dice que “la comercialización de escogida libre de los frutos y legumbres puede ser admitida si el responsables de la venta vigila para evitar toda manipulación excesiva de la mercancía por parte de los clientes”.

Otro de los factores que han contribuido a la pérdida del sabor en la fruta es el interés de los distribuidores por alargar el periodo de comercialización de las especies frutícolas también ha contribuido  a la pérdida de gusto. Hace no más de 20 años se consumían los productos en su mayor parte durante la época estacional.

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