miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Existen planetas capaces de albergar civilizaciones extraterrestres?


El cosmos puede no ser el lugar quieto y frío que intuimos las noches estrelladas, sino un lugar que se encuentra en continuo movimiento, naciendo y muriendo al mismo tiempo. Y dentro del mismo pueden haber surgido civilizaciones de todo tipo. Ahora, con el reciente descubrimiento de planetas extrasolares, estamos seguros que es posible.

El reciente descubrimiento de planetas extrasolares, además de representar un impresionante hallazgo científico, reviste una gran importancia por lo que representa. En efecto, nunca como hasta ahora, los investigadores habían tenido pruebas tan concretas de que la vida puede encontrarse por doquier en el cosmos.

El primer planeta que no pertenece a nuestra estrella solar fue descubierto por los astrónomos suizos Michel Mayor y Didider Queloz del observatorio de Ginebra. Se trata de un cuerpo que orbita alrededor de una estrella que suele ser visible con el ojo desnudo en el cielo del hemisferio norte: 51 Pegaso, de magnitud 5,5. Este astro, bastante parecida al Sol, se encuentra situado a 40 años luz de la Tierra.

Tras confirmarse el hallazgo, se ofrecieron las medidas del planeta: poseería la mitad de la superficie de Júpiter, es decir unas 500 veces el tamaño de la Tierra, pero desgraciadamente se encuentra orbitando su estrella a la veinteava parte de la distancia que nos separa del Sol, seis veces menos que la distancia de Mercurio al Sol. Esto quiere decir que se trata de un cuerpo muy caliente incapaz de albergar la vida tal como la conocemos. Su año, es decir el tiempo que tarda en girar alrededor de su estrella, ocupa tan sólo 4 días, frente a los 365 que cuesta a nuestro planeta. Esta extraordinaria condición ha hecho exclamar a muchos científicos que es imposible que existan planetas tan cerca de una estrella, imaginando que si existen otros sistemas solares tienen que ser calcados al nuestro.

Pero la guinda astronómica la pusieron los investigadores californianos Geoffrey Marcy y Paul Buttler, quienes anunciaron el descubrimiento de dos nuevos y grandes planetas que podrían contener agua y ser compatibles con la vida. El primero de ellos orbita la estrella 70 Virgo, a unos 35 años luz de distancia, pero posee algunas peculiaridades que lo convierten en muy atractivo para los científicos. Su  temperatura superficial se estima en unos 80 grados centígrados, un parámetro que lo acerca a los estándares terrestres, es decir compatible con la existencia de agua y, por consiguiente, de moléculas complejas, e incluso orgánicas. ¿Indica esto la presencia de vida?

Todavía es pronto para decirlo, pero su voluminosidad y su órbita no parecen las más adecuadas. Tarda 120 días en realizar una órbita elíptica alrededor del Sol y su masa es ocho veces mayor que la de Júpiter, por lo cual la gravedad que tuvieran que soportar sus formas de vida sería tan elevada que prácticamente no poseerían mas que dos dimensiones, aunque por supuesto no sabemos como ha evolucionado la vida en el cosmos, si es que lo ha hecho.

El otro planeta tiene una masa tres mil veces superior a la terrestre y gira alrededor de la estrella 47 Osa Mayor, también a unos 35 años luz del Sol. Tarda más de dos años en completar la órbita alrededor de su estrella y su temperatura superficial es algo superior a los cero grados, lo que también permite la existencia de agua, e incluso de vida.
A estos nuevos planetas hay que añadir los que descubrió en 1991el polaco Alexander Wolszczan en torno a un púlsar, una estrella de neutrones que gira muy rápidamente sobre sí mismo, residuo de la explosión de una supernova. En ese caso se demostró la existencia de tres planetas según se dedujo de las variaciones de sincronía en las radioemisiones procedentes del púlsar.

Todo ello prueba que este tipo de planetas son muy abundantes en nuestra galaxia, observados precisamente por su voluminosidad, pero cuando se afinen los instrumentos y se desarrollen nuevas técnicas de detección nos percataremos que el universo está poblado por sistemas solares y otras civilizaciones. Esa es la conclusión de los responsables de la NASA que acaban de reorientar su programa científico para dar mayor prioridad a la búsqueda de planetas extrasolares. Incluso se ha pensado en situar sondas en el espacio que nos ayuden a detectar la presencia de agua u otros elementos que posibiliten la vida en nuestra galaxia.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea tiene previsto enviar en 2015 un interferómetro infrarrojo (un sistema que consiste en eliminar la imagen de la estrellas para descubrir lo que existe a su alrededor, como planetas) para detectar ozono, agua, metano y dióxido de carbono, los ingredientes indispensables para la vida extraterrestre, al menos igual que la terrestre, que es la única que conocemos.

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