miércoles, 15 de febrero de 2012

Especulaciones sobre dimensiones habitadas


Las especulaciones sobre dimensiones habitadas ya se encontraban en los escritos esotéricos de P.D. Ouspensky. "Si existe la cuarta dimensión, es posible una de estas dos alternativas. O bien nosotros poseemos la cuarta dimensión, es decir, somos seres de cuatro dimensiones, o bien sólo tenemos tres dimensiones y, en ese caso, no existimos en absoluto. Si existe la cuarta dimensión y nosotros sólo poseemos tres, esto significa que no tenemos existencia real y que sólo existimos en la imaginación de alguien, y que todos nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias ocurren en la ment e de algún ser de una dimensión superior, que nos imagina. Sólo somos producto de su mente, y todo nuestro Universo es sólo un mundo artificial creado por su fantasía. Si no estamos de acuerdo con esto, debemos reconocernos como seres de cuatro dimensiones, ..., que hemos sido vueltos hacia la tercera dimensión con sólo uno de nuestros lados, es decir, con sólo una pequeña parte de nuestro ser. Sólo esta parte de nosotros vive en la tercera dimensión, y somos conscientes tan sólo de esta parte como nuestro cuerpo. La mayor parte de nuestro ser vive en la cuarta dimensión, pero somos inconscientes de ello. O quizá sería más exacto decir que vivimos en un mundo tetradimensional, pero somos conscientes de nosotros mismos sólo en un mundo tridimensional. Esto significa qu e vivimos en una clase de condición, pero nos imaginamos estar en otra".

Las barreras mentales tridimensionales que nos impiden el acceso a esos elevados conceptos se derrumban con un viaje al ciberespacio. Para Ouspensky, pensar en la cuarta dimensión implicaba una toma de conciencia de complejidades mayores y unidades superiores, ese conocimiento conducía directamente al misticismo. Para los hackers introducirse en un banco de datos proporciona un placer ajeno, desconocido en nuestro universo cotidiano, una incursión por el mundo especular de Alicia y el país de los “dibus” de Roger Rabbit.

La ciencia y el ciberespacio nos preparan una revolución de las conciencias. Los santones creen en un salto evolutivo espiritual; los ciberpunks sueñan con ovejas eléctricas y otros replicantes infográficos; los fasci(stas)nados por el poder en megalópolis asfixiantes por las que pululan obreros genéticamente condicionados; los milenaristas con catarsis purificadoras, bendecidas por todo tipo de comunicantes extraplanetarios, extragalácticos e incluso extradimensionales; los optimistas con una hermandad planetaria dirigida por Groucho Marx; y los paranoicos con conspiradores mutantes a los que hay que descubrir públicamente y lapidar. De todo ello habrá y la convulsión está asegurada, así que desde aquí recomendamos un asiento en primera fila y tener a mano el mando del psicozapping.

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