miércoles, 15 de febrero de 2012

Escritores que echaron un vistazo al futuro


Una fantasía futurista publicada en 1896 por el inglés M.P. Shiel, hablaba de un grupo de asesinos crueles que asolaban Europa exterminando al los que impedían progresar a la humanidad y quemando luego sus cuerpos. El título del libro era Las S.S. (The S.S.).

Cyrano de Bergerac

Werner von Braun no tuvo reparos en afirmar que para el diseño de los cohetes de tres fases utilizados habitualmente por Estados Unidos en la conquista espacial, se inspiró en El Viaje a la Luna de Cyrano de Bergerac, escrita en 1633. En esta misma obra, el narigudo escritor francés también describe la gravedad cincuenta años antes que Newton, y la radio dos siglos antes que Marconi.

Jonathan Swift

Otro caso sorprendente es el de Jonathan Swift, autor de los viajes de Gulliver, escritos en 1726. En estas obras se describen con precisión los satélites de Marte, Fobos y Deimos, 150 años antes de que los descubriera el astrónomo Asaph Hall. En la aventura que transcurre en el país de los liliputienses, estos hacen un cálculo matemático para alimentar al gigantón Gulliver. Los enanos establecen de forma racional que la cantidad de alimentos requerida por un animal es proporcional a tres cuartos del peso de su cuerpo. Una ley que no se describió científicamente ¡hasta 1932!

Escritores de ciencia-ficción

El escritor inglés Arthur C. Clarke escribió en 1948 un artículo de prospectiva científica en el que describía cómo podían colocarse en órbita geoestacionaria satélites de comunicaciones, diez años antes de que fuese lanzado el primero. Después el autor se arrepentiría de no haber patentado dicho artilugio espacial.

Lester del Rey y Robert A. Heinlein, apoyándose en breves artículos de divulgación hablaban en sus relatos de reacciones nucleares para matar, para extraer energ ía e incluso sopesaban los posibles riesgos y las fuentes energéticas alternativas. En esta misma línea en 1928, Ramón Gómez de la Serna en “El dueño del átomo” describe un aparato desintegrador basado en la escisión del núcleo atómico, 17 años antes de que se llevara a efecto el Proyecto Manhattan.

En 1954, el escritor Lester del Rey comenzó una novela corta con la frase; "La primera nave espacial aterrizó en la Luna y el comandante Amstrong salió de ella..." Quince años más tarde esa inconsciente predicción se hizo realidad hasta en el detalle del apellido del primer hombre que pisó la Luna.

En 1944, Cleve Cartmill escribió una historia que describía algunos detalles técnicos de la bomba atómica con tal precisión, que el gobierno pensó que se habían filtrado secretos del Proyecto Manhattan. Pero Cartmill sólo se había documentado en ciertos artículos científicos anteriores a la guerra.

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