viernes, 24 de febrero de 2012

¿Es necesaria la guerra?


Aunque muchos hayamos escuchado habitualmente que la violencia y, por extensión, la guerra no sólo son necesarias, sino que además están justificadas científicamente por la biología. Sin embargo, no existe ningún hallazgo ni teoría que pueda justificar esa destructiva actividad. Lo han expresado repetidamente en varios simposios y congresos los científicos, a pesar de que algunos investigadores opinan que la tendencia humana a hacer la guerra se debe a una herencia biológicas de nuestros antepasados animales.

La guerra, actividad humana

La guerra es una actividad sólo y exclusivamente humana, tal y como lo demuestra el hecho de que la propia acción guerrera se ha ido transformando con los siglos, según avanzaba la tecnología y las comunicaciones, por lo cual no puede decirse que se trate de una actividad biológica, sino un producto cultural. Y, aunque la guerra estuviera determinada biológicamente, ello no implica que no se pueda evitar, ya que existen culturas que no han guerreado durante siglos, mientras que otras lo han hecho en unas épocas, pero no en otras.

La violencia no se hereda

Otro argumento habitual, pero incorrecto, es mantener que las conductas violentas están genéticamente programadas en la naturaleza humana. Excepto en casos patológicos realmente extraños, los genes por sí mismos no conducen a la violencia, aunque tampoco a la paz. La conducta violenta es una faceta de la personalidad, que tiene más que ver con el ambiente social, la educación, las condiciones ecológicas y muy poco que ver con la carga genética, con la herencia.

También se dice que la guerra y la violencia han permitido la selección y evolución de la especie humana. Los más fuertes sobreviven y así mejora la especie. Sin embargo, los antropólogos y etólogos han dejado bien claro que la autoridad dentro del grupo no se consigue sólo con la fuerza, sino que se obtiene mediante la cooperación o bien satisfaciendo las necesidades del grupo en ese momento.

Existe un experimento clarificador al respecto. Se ha intentado en laboratorio seleccionar genéticamente animales de conducta agresiva, que han dado como resultado individuos hiperagresivos. Al intentar incorporar estos individuos a un grupo, no se han convertido en líderes como podría suponerse, sino que han roto su estructura social, o bien han sido expulsados de ella.

Nada de instinto animal

Otra equivocación pseudocientífica consiste en afirmar que los hombres tenemos un instinto casi animal para la guerra. Esta teoría ha sido claramente rebatida por la guerra moderna que ha dejado de lado los aspectos emocionales y tribales. Hoy, se planifica, se estudian costes, se mantienen una rigidez y disciplinas muy estudiadas, se procesa la información y se utiliza una sofisticada tecnología. Nadie puede decir que es instintiva, bien al contrario requiere uno de los procesos más complejos de racionalización en su desarrollo pues hay que obedecer a complicados intereses religiosos, económicos, geopolíticos, armamentísticos o ideológicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario