viernes, 24 de febrero de 2012

El telescopio

El príncipe astrónomo

Hacia principios de 1400, el astrónomo más grande del mundo fue un príncipe mongol, nieto del gran conquistador Tamerlán. Este príncipe llamado Ulugh Beg, construyó en 1428 un observatorio en Samarcanda, preparó un mapa con las estrellas y las tablas planetarias que fueron las más exactas de su época. Incluso fabricó un antecedente del telescopio. Con todo, nadie lo conoció en Europa hasta 1665, cuando sus obras fueron traducidas al latín. En esa época el telescopio del mongol ya había pasado de moda.

El telescopio se inventó en 1608, gracias a que un joven aprendiz empezó a hacer combinaciones para distraerse. Aprovechando la ausencia de su maestro, el fabricante de gafas Hans Lippershey, el aprendiz se divertía jugando con las lentes. Inesperadamente, al mezclar unas con otras, dio con una combinación que le permitía ver las cosas más de cerca. Mostró su descubrimiento a su maestro quien insertó los lentes en los dos extremos de un tubo, inventando así el telescopio.

El telescopio, arma de guerra

Ese mismo año, el telescopio se usó por primera vez como arma de guerra para vigilar a los barcos enemigos desde lejos. Holanda, lugar donde se inventó el telescopio, estaba en guerra con España, y el general holandés Maurice de Nassau, conservó el invento en secreto.

Los primeros astrónomos trataban de compensar las limitaciones de sus lentes empleando larguísimos telescopios, o bien utilizando lentes suspendidos en el aire, sin el tubo. En 1722, James Bradley empleó un telescopio de 64,62 metros de largo. El siglo anterior, el astrónomo francés Adrien Auzout pensó en construir uno de 304,80 metros. Creyó que esto le permitiría aumentar tanto los objetos que podría distinguir animales en la Luna.

Un abogado inglés, Chester Moor Hall, aplicó en 1733 el principio del telescopio acromático, uniendo en una sola lente dos tipos diferentes de cristales. Para mantener su invento en secreto, Hall hizo que dos fabricantes de lentes hicieran una mitad cada uno. Pero sucedió que los dos tenían exceso de trabajo, y cada uno por su cuenta buscó otro fabricante de lentes que hiciera el encargo. Pero ambos coincidieron en pasar el trabajo a la misma persona, y así el secreto se hizo del dominio público.

Los radiotelescopios

Los radiotelescopios tienen ahora mayor importancia que los telescopios ópticos comunes. El primero lo construyó inadvertidamente el ingeniero K.G. Jansky, empleado de la compañía de teléfonos Bell, para localizar la estática de los aparatos telefónicos. Accidentalmente, en 1931, detectó ondas de radio en el espacio. El segundo radiotelescopio lo construyó en 1938, un aficionado Grote Reber, en el patio de su casa de Illinois, Estados Unidos. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando los astrónomos profesionales empezaron a estudiar seriamente los radiotelescopios.

Para terminar este repaso por el pasado de los telescopios, un dato significativo: Con el mejor telescopio del mundo, y en la más favorable de las circunstancias, sería imposible distinguir en la Luna un objeto con un diámetro menor de 800 metros.

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