miércoles, 15 de febrero de 2012

El peligro eugenésico


En la actualidad se mantienen dos tendencias, la eugenesia negativa que consiste en dificultar la reproducción de los genes considerados desventajosos; y la eugenesia positiva que trata de promover los genes que como especie podemos considerar benéficos.

Test genéticos no reconocidos

Las novísimas técnicas auguran un peligro eugenésico, ya que los test genéticos podrán señalar los individuos que presentan anomalías y los que no. De hecho, se trata de técnicas que ya se aplican en algunos países y razas sin ningún tipo de publicidad. Por ejemplo, en Nueva York, un grupo de judíos ortodoxos llamado Dor Yeshorim (generación de los virtuosos) ha venido aplicando test genéticos desde 1983 para descubrir a los portadores de enfermedades hereditarias. Hasta el momento de 8.000 candidatos a esposos sometidos a los test, 67 han renunciado al matrimonio a causa de los resultados. La amniocentesis, para detectar malformaciones en el feto es un diagnóstico genético prenatal utilizado por numerosos ginecólogos.

Otro método de control eugenésico podría ser en un futuro próximo la intención de elaborar una ficha genética de todos los delincuentes. Hasta ahora se aplica en algunos países a los violadores, pero podría extenderse la medida a todo tipo de conducta antisocial. La idea de que la violencia tiene un origen genético, ha dado pie a algunos investigadores a plantear la posibilidad de buscar tratamientos genéticos para neutralizarlos.

Predisposición genética

También asustan noticias como la muy reciente que asegura que mujeres suecas se han hecho extirpar el pecho al diagnosticárseles que poseen un gen que las predispone a sufrir un cáncer de mamá.

“Mediante un sencillo análisis de sangre –escribe el periodista científico Jerry Bishop– será posible conocer la composición privada de genes conocidos del individuo y, por consiguiente, revelar la base biológica que determina la salud particular de cada persona, la personalidad y talentos físicos y mentales”.

El genetista Arno G. Motulsy de la Universidad de Washington en Seattle denunciaba en 1983 que “a medida que los organismos públicos vayan asumiendo un papel más directo en el sistema sanitario en muchos países, la confidencialidad se verá erosionada y la información genética podrá ser utilizada por los planificadores sociales y sanitarios para asignarle a los individuos su nicho en la sociedad”.

Genética militar

Los científicos pensaban entonces que la genética estaba muy poco desarrollada para que se llegara a ese extremo. Sin embargo, no necesitaron más que cinco años para cambiar de opinión, ya que pruebas genéticas realizadas en la selección de soldados levantó en Estados Unidos una polémica de considerables dimensiones.

La socióloga Dorothy Nelkin y el especialista en derecho sanitario Laurence Tancredi han escrito un libro en el que describen su temor a que los empresarios, cada vez más preocupados por los altísimos costes de los seguros de enfermedad, vida e invalidez, usasen los descubrimientos genéticos procedentes de los programas de trazado del mapa del genoma humano para crear una clase de personas biológicamente no aptas para el trabajo”.

S.E. Luria, un biólogo del prestigioso MIT, denunció el proyecto Genoma porque serviría para “perfeccionar” al ser humano, “corrigiendo” su genoma conforme a un genotipo ideal que probablemente sería “blanco, judeocristiano y con éxito económico”.
¡Cuidado! Ya se han abierto las puertas al Mundo Feliz de Aldous Huxley.

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