martes, 28 de febrero de 2012

Curiosas historias de delfines


Pelorus Jack

Durante muchos años, un delfín llamado Pelorus Jack guió a los barcos a través del French Pass, un canal interior de las islas D´Urville en aguas cercanas a Nueva Zelanda. Se trata de un canal muy peligroso, lleno de rocas y fuertes corrientes, que han provocado cientos de naufragios. Pero ninguno tuvo lugar mientras Pelorus Jack hacía su trabajo.

No podrían contarse la cantidad de personas que salvaron sus vidas gracias a este delfín. Fue visto por primera vez cuando apareció en frente de la quilla de una goleta que venía de Boston llamado “Brindle”, justo cuando se aproximaba al citado canal. Cuando los miembros de la tripulación vieron al delfín agitándose delante del barco, intentaron matarlo, pero, afortunadamente, la mujer del capitán los convenció para que desistieran de la idea.

Para la sorpresa de los marineros, el delfín procedió entonces a guiar el barco a través del estrecho canal. Y durante años guió a todos los barcos que se asomaban al French Pass. Era tan regular y digno de confianza que cuando los barcos llegaban a la entrada del canal buscaban al delfín y si no estaba visible, lo esperaban hasta que aparecía para guiarlos. En una triste ocasión, un pasajero borracho de un barco llamado “Penguin” sacó una pistola y disparó a Pelorus Jack.

La tripulación se puso furiosa y cuando vieron a Jack nadando en un charco de sangre se abalanzaron contra el pasajero para lincharlo. El “Penguin” tuvo que atravesar el canal sin la ayuda del delfín, como tuvieron que hacer los barcos que llegaron al lugar en las siguientes semanas. Pero un día el delfín regresó, aparentemente restablecido de sus heridas. Evidentemente había perdonado a la especie humana, porque reemprendió su tarea de guiar a los barcos a través del canal. Sin embargo, cuando el “Penguin” volvió de nuevo, el delfín volvió a desaparecer inmediatamente.

Año tras año, durante mucho tiempo, Pelorus Jack continuó escoltando a los barcos a través del French Pass, pero nunca al “Penguin”, cuya tripulación no volvió a ver al delfín jamás. Irónicamente, el “Penguin” fue siniestrado tiempo después, y un gran número de pasajeros y tripulantes murieron ahogados en el canal.

El salvamento de Yvonne

En junio de 1971, Yvonne Vladislavich se encontraba a bordo de un yate que sufrió una explosión y se hundió en el océano Índico. Aterrorizada, tuvo que arrojarse a aguas infestadas de tiburones. Cuando los tiburones iban a atacarla, vio como tres delfines se aproximaban hacia ella. Uno de ellos la subió a su lomo mientras los otros dos nadaban en círculos protegiéndola de los tiburones. Los delfines siguieron cuidándola hasta que finalmente encontraron una marca marina flotante y la subieron a ella. Cuando Yvonne fue rescatada, se determinó que los delfines habían estado con ella, manteniéndola a flote y protegiéndola a través de más de 200 millas de mar abierto.

Guías en la niebla

El 28 de mayo de 1978, cuatro pescadores se perdieron entre una niebla muy espesa en aguas cercanas a la costa de la Isla de Dassen, en Sudáfrica. Sabían que estaban rodeados de rocas peligrosas, pero se estaban precipitando hacia ellas porque la niebla se volvió tan espesa que no podían ver nada. Entonces se dieron cuenta que un grupo de delfines sacudía el barco y los forzaba a cambiar el curso. De repente, a través de la niebla vieron rocas afiladas que emergían del agua. Los pescadores se dieron cuenta que los delfines les habían salvado la vida. Mientras, los delfines continuaron empujando el barco, siguiendo una ruta sólo conocida por ellos hasta que llegaron a aguas tranquilas. Entonces, los delfines se fueron, sintiendo que su trabajo ya estaba hecho.

Auxilio en alta mar

En septiembre de 1977, la agencia TASS difundió un incidente ocurrido en el Mar Negro. Un barco ruso de pesca se encontró rodeado por un pequeño grupo de delfines. Los animales parecían que querían algo, y siguieron realizando círculos hasta que los marineros decidieron levantar el ancla. Inmediatamente, los delfines comenzaron a nadar, como si estuvieran esperando a que se levantara el ancla para que los siguiesen.

Los marineros decidieron seguirlos para ver que pasaba, y fueron conducidos hasta un lugar cercano donde vieron un joven delfín atrapado en una red de pesca. Comprendiendo lo que perseguían los delfines, los hombres liberaron al delfín atrapado. Entonces los delfines guiaron al barco de regreso al punto exacto donde estaban anclados.

Salvadores de ballenas

El 30 de septiembre de 1978, unas cincuenta ballenas piloto comenzaron a encallar en las playas del norte de Auckland, en Nueva Zelanda. Enviados gubernamentales intentaron hacer regresar a las ballenas al mar, pero si las movían de donde estaban, seguro que todas morirían. Parecía que no había solución. Entonces los enviados tuvieron la idea de utilizar un grupo de delfines para que les sirvieran de guías a las ballenas. Cuando los delfines vieron a las ballenas, parecieron darse cuenta de la situación. Sin perder tiempo, los delfines se hicieron cargo y literalmente se las llevaron en manada hasta mar abierto, salvando sus vidas.

Protegiendo un león marino

Una información de la agencia TASS relata la historia de unos marineros a bordo de un buque pesquero, el “Nerverskoil”, que se encontraba pescando en la costa de Kamchatka en agosto de 1978. Los marineros oyeron a un león de mar aullando en busca de ayuda, y vieron que el animal se había visto sorprendido por un grupo de ballenas asesinas. Pero antes de que las ballenas pudieran devorar al león de mar, un grupo de delfines apareció y las ballenas se dieron la vuelta.

Los marineros vieron a los delfines alejarse y pensaron que todo había acabado. Pero las ballenas regresaron rápidamente, mientras el león de mar comenzaba a gritar de nuevo. Los delfines, oyendo el llanto desconsolado del león de mar, se dieron cuenta de que las ballenas asesinas habían vuelto a por él. Volvieron entonces a la escena, saltando sobre las cabezas de las ballenas, y formando un anillo alrededor del león marino, protegiéndolo. Y no lo abandonaron hasta que no quedó rastro alguno de las ballenas.

Tácticas de defensa

También hay reportajes de delfines que acuden a la ayuda de ballenas que van a dar a luz. Cuando los tiburones se acercan a la madre en cuestión de forma amenazante, los delfines toman posiciones alrededor de la parturienta, formando un anillo de protección durante todo el tiempo en el que transcurre el parto. Si los tiburones se atreven a atacarlos, los delfines los repelen con sus morros, manteniéndolos alejados.

Delfines atrapados entre atunes

Un tipo de delfín, llamado el Dall Porpoise, a menudo nada entre bancos de salmones y atunes. Los métodos de pesca del salmón y el atún utilizan redes que también atrapan a los delfines. Cada 10 años, de acuerdo con las cifras oficiales, mueren un millón y medio de delfines en redes utilizadas para pescar atunes. El Acta de Protección de los Mamíferos Marinos de 1972 exigía a los pescadores reducir estas muertes hasta su desaparición.

Pero en septiembre de 1981 la Administración del presidente Reagan convenció al Congreso de eximir de pago a la flota comercial americana atunera, lo que derivó en el uso continuado de redes en las que quedaban atrapados y asesinados cientos de delfines junto con los atunes. Las corporaciones propietarias de flotas pesqueras difunden entre la sociedad que han modificado las redes para permitir que los delfines atrapados puedan escapar. Pero lo que no dicen es que muchos de los animales se enredan y quedan mutilados antes de morir de todas formas.

La Administración Reagan permitió también a los japoneses matar a los delfines que quedasen atrapados en sus redes de pesca del salmón en aguas americanas en el Pacífico Norte. Casi un millón de delfines ha muerto en sus redes, en las que también quedan atrapados focas y pájaros. Como protesta, numerosas organizaciones han promovido el boicot de todos los productos derivados del atún y del salmón.

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