martes, 28 de febrero de 2012

Técnicas para producir frutos sabrosos


La calidad de ciertas frutas primerizas puede ser execrable hasta el punto de penalizar la comercialización de toda la producción que sigue. Este hecho ha sido constatado formalmente sobre el albaricoque; un estudio ha mostrado que los consumidores que compraban al principio de la campaña de precocidad, evitaban enseguida comprar esta fruta durante al menos 15 días.

Frutos sabrosos

Sin embargo, las técnicas que permiten producir y comercializar frutos sabrosos están a punto desde hace mucho tiempo. Pero están insuficientemente aplicados, cuando no directamente ignorados por numerosos profesionales. Además de escoger la variedad y el terreno (algunos suelos y climas son más propicios que otros) se sabe que la talla de los árboles y el aclaramiento (eliminación de las flores o jóvenes frutos de sobra (trabajos frutícolas de limpieza del árbol) posee n una influencia preponderante sobre el valor gustativo permitiendo una circulación óptima de la savia. Pero se trata de operaciones que resultan costosas en mano de obra. Incluso, y contrariamente a la idea popular, la fertilización, y sobre todo la irrigación no son forzosamente perjudiciales para la cualidad.

A condición de evitar los desequilibrios, tanto por exceso como por defecto, una alimentación equilibrada de la planta en agua y en elementos minerales es favorable para la producción de frutos de gran valor gustativo. Algunos pícaros productores inundan literalmente de agua sus frutos, especialmente las manzanas y peras, para incrementar el grosor de sus frutos,, inflándolos. Estos últimos alcanzan así más deprisa el calibre mínimo de comercialización, lo cual permite venderlos más rápido y, por supuesto, más caro.

La distribución tira los precios

Bajo el efecto de la competencia, el negocio, y en particular la gran distribución ha tenido siempre que tirar los precios hacia abajo. El marasmo económico actual no hace por otra parte más que reforzar esta tendencia. ¿Estarían los distribuidores dispuestos a pagar un 15 o un 20 por ciento más caros los productos de un buen valor gustativo si los productores aportasen las garantías adecuadas?

Es realmente muy difícil evaluar el sabor de un montón de frutos únicamente por su apariencia visual, máxime cuando actualmente la mayor parte de las transacciones se realizan por internet. Se está estudiando en algunos países la posibilidad de poner a a punto métodos de medida de la calidad gustativa de los frutos que sean lo más simples y objetivos posibles. Los criterios a evaluar serían : la firmeza, el contenido de azúcar, la acidez y la relación azúcar/acidez.

Frutos azucarados

La firmeza se mide con ayuda de un dinamómetro y nos indica el grado de maduración de un fruto. Cuanto más maduro está, más su carne tiene tendencia a reblandecerse bajo la acción de una enzima, la poligalacturonasa, que degrada la pectina contenida en las paredes celulares. El contenido en azúcar (glucosa, sacarosa, fructosa, etc.) está determinada por la refractometría, es decir utilizando la propiedad que tienen las moléculas de desviar la luz.

Un fruto poco azucarado sufre efectivamente de un pesado handicap. Según los especialistas, los azúcares son los soportes de otros elementos importantes del gusto, tales como los ácidos orgánicos, los pigmentos y sobre todo las esencias aromáticas que son por otra parte imposibles de analizar con ayuda de métodos simples, rápidos y poco costosos.

La acidez, debido a la presencia de ácidos orgánicos libres o combinados bajo forma de sales, es medida por neutralización de la sosa. La relación entre los contenidos de azúcar y de ácidos condiciona fuertemente la sensación gustativa. Ilustra igualmente sobre el estadio de maduración del fruto.

La calidad

Estas técnicas se encuentran ahora operativas para la mayor parte de las especies frutícolas. Por supuesto, no pueden pretender definir completamente el valor gustativo (no dan ninguna indicación sobre los contenidos en aromas), pero permiten al menos garantizar una calidad mínima sobre la cual es posible apoyarse en las transacciones comerciales. En estas condiciones se puede preguntar por qué su empleo es facultativo y porqué las organizaciones profesionales.

Lo que separa los buenos frutos de los malos es equivalente a lo que separa los agricultores que producen calidad de los demás. Ello plantea también cuestiones embarazosas: ¿Qué se hace con los lotes desclasificados? ¿Conviene sacarlos a bajo precio o es preferible destruirlos?

De cara a una producción creciente y a un consumo desesperadamente estancado, cada vez más operadores son conscientes de la necesidad de aportar sus esfuerzos para mejorar la calidad gustativa. Incluso aunque estas buenas intenciones se encuentran lejos de traducirse sistemáticamente por actos, algunos hechos interesantes han visto la luz en los últimos años. Es el caso del desarrollo de las marcas regionales creados por grupos de productores asociados para privilegiar la calidad de su producción en una lista de cargos muy estricto (datos de productor, fechas de recolección, etc.).

Parámetros de calidad

Ya es habitual el uso de una máquina capaz de testar individualmente el contenido de azúcar de los melones a un ritmo de 2400 frutos a la hora. Una sonda de 1,8 mms. de diámetro penetra en el melón para el estudio, pero sin dejar marca visible. Por debajo del 8 por ciento de azúcares, los melones son retirados del mercado. Entre 8 y 10 por ciento se obtiene una calidad estándar y por encima del 10 por ciento, se le denomina top melón que garantiza su calidad y permite una comercialización más cara.

Las máquinas que se proponen para controlar el sabor consistiría en una que estudiase una muestra de la partida de fruta con los siguientes parámetros: el calibre medio, la firmeza, la tasa de azúcar, la acidez y la jugosidad (relación jugo/materia seca).

La vida de un fruto


La vida de un fruto se desarrolla en tres fases: Una de crecimiento en la cual las células se multiplican antes de crecer, seguido de una fase de maduración, después de la senescencia.
En los frutos llamados climatéricos: manzana, pera, banana, aguacate, tomate, ciruela, albaricoques, kiwi...), la maduración se ha disparado de manera irreversible por la secreción de etileno. Los especialistas hablan de reacción autocatalítica. Este gas, en el cual la concentración crece de manera exponencial juega el papel de una auténtica llave de contacto. La actividad respiratoria del fruto se acelera y la composición química es ¨ profundamente modificada con numerosas consecuencias:

  • Reblandecimiento de la carne provocada por la degradación enzimática de la parte péctica de las paredes celulares.
  • Aumento del contenido de azúcar (glucosa, fructosa, sacarosa, sorbitol...) seguido de la hidrólisis de glúcidos de cadena cadena como el almidón.
  • Reducción de la acidez consecutiva al aumento del ritmo respiratorio; los ácidos málvico, cítrico o químico presentes en los frutos verdes pueden ser utilizados como carburantes;
  • Pérdida de astringencia ligada a la polimerización de los taninos, moléculas responsables de la sensación gustativa.
  • Síntesis de las moléculas aromáticas.
  • Las técnicas puestas a punto en los últimos años permiten, aportando artificialmente el etileno, o, por el contrario, bloqueando su síntesis, avanzar o retardar el proceso de maduración.

Fruta insípida, distintas causas


Fresas, melocotones, manzanas o tomates han claudicado ante las técnicas de producción bajo invernadero, hidropónico y los métodos de conservación en atmósfera controlada se han perfeccionado. Esta técnica consiste en, después de recolectada, bloquear la maduración de los frutos, situándolos en un recinto donde ha sido modificada la composición del aire y la temperatura rebajada alrededor de 10 grados centígrados. Con ello se busca ralentizar la actividad enzimática y respiratoria de los frutos y mantenerlos casi en estado de supervivencia.

La conservación en frigorífico

La conservación en frigorífico permite asimismo escalonar la salida de la producción y evitar así el hundimiento de los precios. Pero, no todos los frutos reaccionan de la misma manera. Si la manzana golden puede conservarse un año sin sufrir mucho daño, el albaricoque y sobre todo el melocotón no resisten más de 15 días o tres semanas. La carne de este último fruto adquiere incluso una textura algodonosa particularmente desagradable. El metabolismo repara de nuevo a la salida del frigorífico. El fruto se altera muy rápido y debe ser consumido muy rápidamente.

Pero es sobre todo al principio de la campaña que los daña a la calidad gustativa son más perjudiciales. Incluso si este hábito tiende a desaparecer del hecho de desarrollo de cultivos a contraestación, el consumidor está aun presto a pagar caro los primeros puestos sobre el mercado. ¿Quién no ha desea las primeras cerezas o las primeras fresas?

Los agricultores también son tentados por estas ofertas económicas y tienden a producir cada vez frutos más precoces, a costa incluso de sobrepasar todos los parámetros de calidad: como tolerar que las golden o las peras se recolecten en pleno mes de agosto, verdes como del ajo, puedan ser puesto sobre el mercado después de haber sido previamente calentados y amarilleados con etileno, gas responsable en estado natural, del desencadenamiento de los procesos de maduración en numerosos frutos.

Fruta: sabor a nada

¿Debemos reprochar a los jóvenes que cada vez consuman menos fruta? No, porque los modernos métodos de cultivo que buscan la máxima productividad al menor gasto y la obsesión por ofrecer un aspecto inmejorable a la vista en detrimento del gusto, han convertido en insípido el mejor alimento que nos ofrece la Naturaleza. Desgraciadamente para los consumidores, ha primado lo bonito antes que lo bueno.

Fruta sin madurar

Debido a razones estrictamente productivas, los frutos son escogidos al principio de su maduración, descaradamente verdes, en un momento en el que los principales componentes del gusto no han tenido tiempo de elaborarse. En ese momento de inmadurez, la cantidad de azúcar en el fruto es insuficiente, la acidez demasiado levada y, sobre todo, los aromas que, habitualmente sintetizados al final de proceso de maduración, son prácticamente inexistentes.

Pero lo realmente chocante es que nadie ha podido demostrar que los frutos duros aguanten el transporte mejor que los maduros. Se trata de un prejuicio sin contenido científico, ya que los avances en los transportes y los acondicionamientos permitirían comercializar en la actualidad frutos maduros, aunque el negocio ignora estas mejoras.

Resistentes a los toqueteos

¿Quién tiene la culpa de que se mantenga este estado de cosas? Las grandes superficies como los hipermercados, ya que sólo estos comercios representan casi el 50 por ciento de  mercado de frutas frescas. Sus responsables imponen a los distribuidores la comercialización de frutas resistentes a los toqueteos, es decir, que sean capaces sin demasiados problemas los cientos de dedos, más o menos limpios que les toquetean una vez expuestos.

Muchas de la variedades de melocotón que se exponen han sido coloreadas artificialmente de rojo, piezas que ni los mismos productores son incapaces de evaluar si se encuentran realmente maduros o son víctimas, como los consumidores, de la engañifa. Los distribuidores consiguieron cambiar la normativa, muy restrictiva en cuanto a manipulación de fruta en los comercios, a una más beneficiosa para las grandes superficies que dice que “la comercialización de escogida libre de los frutos y legumbres puede ser admitida si el responsables de la venta vigila para evitar toda manipulación excesiva de la mercancía por parte de los clientes”.

Otro de los factores que han contribuido a la pérdida del sabor en la fruta es el interés de los distribuidores por alargar el periodo de comercialización de las especies frutícolas también ha contribuido  a la pérdida de gusto. Hace no más de 20 años se consumían los productos en su mayor parte durante la época estacional.

Por qué la fruta sabe a nada

Prueba esta manzana. Terrosa, ¿verdad? ¿Y el resto de la fruta que te ofrecen en el mercado? Naranjas secas, melocotones desabridos, nectarinas esponjosas, ciruelas ásperas, fresas aguachentas o peras insustanciales. ¿Quién puede extrañarse de que a los jóvenes no les guste la fruta, si el sabor brilla por su ausencia? De hecho, el consumo de fruta fresca en los hogares españoles ha caído un 25 por ciento en los últimos años, según datos del Ministerio de Agricultura.

La química mató a la estrella de la fruta

Aunque se empeñen en lo contrario, la insipidez de estos maravillosos alimentos es uno de las razones más importantes para explicar este descenso en el consumo. Máxime cuando la ausencia de sabor en la fruta fresca contrasta con la variedad de gustos que ofrecen los nuevos alimentos, como los postres lácteos atiborrados de aditivos y saborizantes, capaces de despertar las papilas gustativas de un difunto. La química mató a la estrella de la fruta.

Durante años, las variedades de frutos se han creado sólo por motivos puramente comerciales o agronómicos; nunca para mejorar el sabor. Los distribuidores y minoristas preocupados simplemente por el aspecto exterior, es decir, la forma, el calibre o el color, y la capacidad de aguante para el transporte y la conservación, han presionado sobre los productores, quienes a su vez buscaban una máxima productividad al menor coste posible. En definitiva, ha primado lo bonito antes que lo bueno.

Reducción de la variedad genética

Ya sabemos que sobre gustos no hay nada escrito, pero buscando la mayor ganancia posible, los productores tienden a retirar todas las variedades que no se vendan bien en los mercados o que no tengan un consumo mayoritario. La variedad genética queda así reducida a unas pocas especies en aras de los productos de masa, pérdidas que tienen como consecuencia un debilitamiento ante posibles plagas y agresiones de otros agentes externos.

El transporte

El transporte es otro de los grandes males que sufre la fruta, ya que llevar la fruta a larga distancia y asegurarse de que no se pudran entre el momento de la venta y la recolección. Consecuencia: pérdida de sabor.

Los consumidores de las ciudades se encuentran cada vez más alejados de los centros de producción agrícola (aunque el consumo en las áreas metropolitanas es bastante menor siempre que en las zonas rurales). Sólo los habitantes de las zonas rurales tienen acceso a la fruta fresca, recolectada en el momento óptimo de maduración. Un cargamento de fresas procedente de un centro de producción como Huelva, no tarda menos de cinco días entre éste y los mercados de Madrid o Barcelona.

Consecuencia: las variedades tradicionales han tenido que ser descartadas en beneficio de nuevas variedades que casi nunca poseen las cualidades organolépticas de sus antecesoras. Eso ha sido especialmente significativo en el caso del melocotón, la fresa, la ciruela o el tomate. Este último, por cierto (aunque sea una fruta se le conceptúa como hortaliza) ha dado lugar a variedades creadas por los agrónomos israelitas, capaces de conservarse hasta tres semanas después de ser recolectado, es decir, el triple que una variedad convencional. Pero, desgraciadamente resultan totalmente insípidas.

Consecuencia: Los agricultores de Oriente Próximo han conseguido situar tomates en excelente estado de conservación y con una magnífica presencia en los mercados occidentales europeos, además de competir con unos precios bajos, ya aquí la mano de obra y los gastos de explotación son más elevados. Una segunda consecuencia: Utilizando estas variedades, avispados empresarios franceses y españoles han abierto explotaciones agrícolas en Marruecos, donde la mano de obra es más barata.

Superbebés

El feto desarrolla 250.000 neuronas cerebrales por minuto durante la gestación, aunque sólo una pequeña parte se ubicará en su sitio, pero algunos investigadores opinan que sometido a los estímulos adecuados, esos futuros niños serán más inteligentes que el resto de los mortales. Con esas premisas Bret Logan ha fundado en California el Instituto Prenatal, donde mediante un equipo sonoro enseña a canalizar sonidos parecidos a latidos de corazón, sintetizados hacia el interior del útero, para estimular el sistema nervioso del feto. Según la psiquiatra Janellen Huttenlocher de la universidad de Chicago, los niños cuyas madres les hablaban a menudo, conocían 131 palabras más a los 20 meses y 295 más a los dos años que los de madres más taciturnas. Las universidades Prenatales se prodigan ya por todo el mundo, así que tendremos  que soportar a una pedantísima legión de minigenios.

Nanotecnología

Gracias a engranajes, ya existentes, capaces de mover átomos, es decir máquinas tan pequeñas como una punta de alfiler, y susceptibles de ser fabricadas por millones en pocas horas, va revolucionarse la industria y la medicina. Es la era de la nanotecnología, disciplina que consiste en trabajar con máquinas de tamaño microscópico, del orden de nanometros (10 elevado a –9 metros).

Proyectos en fase de diseño: pantalla de video de alta definición, absolutamente plana controlada por estructuras microelectromecánicas; aviones con alas que adoptan casi la versatilidad de las extremidades de los pájaros; microcircuitos capaces de encajar información por valor de un billón de bits en el cuerpo de una hormiga; nanomáquinas capaces de penetrar por los vasos sanguíneos y destruir tumores o depositar un medicamento en una zona concreta del organismo; minivida artificial para enfrentarse a otras naturales, como virus y bacterias; o, nanosubmarinos que reparen las células que se van deteriorando durante la vejez. Para entonces, la inmortalidad al alcance de la mano (de los poderosos, por supuesto).

Sociedad femenina

Habrá más puestos de trabajo para la mujer que para el hombre, ya que la sociedad del futuro estará basada en la información y la mujer trabaja esencialmente con información: el 84 por ciento de las mujeres que trabajan fuera del hogar lo hacen dentro del sector servicios. A medida que el mercado generen puestos laborales más intelectuales y abstractos, la herramienta principal de trabajo será el cerebro. Y ahí no existe diferencia sexista. De hecho, la mujer se encuentra más capacitada para esa función. La mentalidad conservadora y el integrismo religioso son coletazos del viejo orden machista para frenar el poder femenino. Sin embargo, la genética, que obvia al varón de su clásico papel en la reproducción, y la contaminación química, que está reduciendo hasta límites inimaginables su fertilidad, prometen potenciar el poder feme nino en el futuro más inmediato.

Irracionales y fanáticos

Tanto los fanatismos religiosos como el auge de las pseudociencias generarán un nuevo fascismo teísta. Cada vez que leemos sobre un nuevo suicidio colectivo o el resurgir del integrismo islámico, poseemos una pieza más del puzzle postmilenarista. El miedo a la crisis empuja a la sociedad a buscar respuestas, cuanto más absurdas mejor, ya que la ciencia sólo genera nuevas incertidumbres, mientras que la religión ofrece la seguridad de la fe. La religión mormona se incrementa cada año en 200.000 nuevos acólitos y más del cinco por ciento de los estadounidenses se considera new agers, esto es, se sienten partícipes del movimiento espiritual de la Nueva Era, un movimiento sincrético que participa de todas las religiones y que goza de todos sus extravagancias, desde los ovnis o la astrología, hasta la reencarnación o la resurrección de la carne.

Infoanalfabetos e infoproletarios

Aquellos que no se encuentren conectados a las redes serán los nuevos analfabetos y pertenecerán a las clases sociales más desfavorecidas. Así lo piensa Nicolás Negoponte, el guru de la era telemática. Vivimos en la era de la información y quien no sepa acceder a ella en cualquier rincón del globo estará desenganchado del futuro. Jacques Attali habla de nuevos nómadas que sólo poseen lo que llevan encima: una tarjeta de crédito inteligente y un ordenador conectado a Internet. Aunque sólo posean esos objetos, serán los dueños del mundo. La otra cara de la moneda son los netalcohólicos, borrachos de información, adictos al ordenador, incapaces de vivir fuera de la red y para los que se han creado singulares servicios terapéuticos, pero eso sí, siempre dentro de Internet.

Cuando circulemos con motores de barro

Si la tecnología espacial utiliza la cerámica en los motores de sus cohetes, ¿por qué no usarlos en los automóviles del futuro?. En trabajos de alta temperatura, el rendimiento de esos nuevos materiales es superior al metal, más barato y más ligero. La carrocería de los vehículos tendrá cada vez más componentes plásticos absolutamente reciclables, un nuevo material que ya se está ensayando con éxito en laboratorios de todo el mundo. Para rematar la jugada, se usarán lubricantes basados en los fullerenos fluorados, moléculas puras de 60 átomos de carbono, distribuidos en 20 hexágonos y dotados de la simetría perfecta de un balón de fútbol.

Ecolonomía


Aunque no hay razones para el optimismo con la sarta de políticos ineptos y corruptos que pueblan el planeta, aún quedarían esperanzas en nuevas actitudes personales y asociativas para salvar el planeta. Para que crezca la economía no es necesario destrozar el planeta.

Esa es la valiente propuesta de la moderna ecología, que trata de aunar el capitalismo con la salvaguarda del medio ambiente. Dentro de este movimiento aparecerán radicales que tratarán de cambiar la mentalidad de la sociedad usando métodos violentos: los ecoterroristas. La base de esta utopía se encuentra en  fuentes energéticas alternativas limpias y baratas, el riguroso control demográfico, la defensa de los animales y la biodiversidad, el reciclaje de todos los desechos industriales y la introducción del consumo responsable en todos los hogares. Según los prospectivistas, aunque se acelere el cambio energético, en el 2020 aún se consumirá muchísimo más petróleo y carbón para producir energía, que otras fuentes energéticas alternativas. La tendencia se invertirá a partir del 2050.

2020
2.200 megateps de carbón
2.200 megateps de petróleo
2.300 megateps de gas
1.000 megateps de biomasa
800 megateps de energí a nuclear
300 megateps de energía solar

2060
1.500 megateps de carbón
800 megateps de petróleo
1.200 megateps de gas
2.200 megateps de biomasa
2.500 megateps de energía nuclear
1.500 megateps de energía solar

(un megateps equivale a la energía contenida en un millón de toneladas de petróleo)

Curiosas historias de delfines


Pelorus Jack

Durante muchos años, un delfín llamado Pelorus Jack guió a los barcos a través del French Pass, un canal interior de las islas D´Urville en aguas cercanas a Nueva Zelanda. Se trata de un canal muy peligroso, lleno de rocas y fuertes corrientes, que han provocado cientos de naufragios. Pero ninguno tuvo lugar mientras Pelorus Jack hacía su trabajo.

No podrían contarse la cantidad de personas que salvaron sus vidas gracias a este delfín. Fue visto por primera vez cuando apareció en frente de la quilla de una goleta que venía de Boston llamado “Brindle”, justo cuando se aproximaba al citado canal. Cuando los miembros de la tripulación vieron al delfín agitándose delante del barco, intentaron matarlo, pero, afortunadamente, la mujer del capitán los convenció para que desistieran de la idea.

Para la sorpresa de los marineros, el delfín procedió entonces a guiar el barco a través del estrecho canal. Y durante años guió a todos los barcos que se asomaban al French Pass. Era tan regular y digno de confianza que cuando los barcos llegaban a la entrada del canal buscaban al delfín y si no estaba visible, lo esperaban hasta que aparecía para guiarlos. En una triste ocasión, un pasajero borracho de un barco llamado “Penguin” sacó una pistola y disparó a Pelorus Jack.

La tripulación se puso furiosa y cuando vieron a Jack nadando en un charco de sangre se abalanzaron contra el pasajero para lincharlo. El “Penguin” tuvo que atravesar el canal sin la ayuda del delfín, como tuvieron que hacer los barcos que llegaron al lugar en las siguientes semanas. Pero un día el delfín regresó, aparentemente restablecido de sus heridas. Evidentemente había perdonado a la especie humana, porque reemprendió su tarea de guiar a los barcos a través del canal. Sin embargo, cuando el “Penguin” volvió de nuevo, el delfín volvió a desaparecer inmediatamente.

Año tras año, durante mucho tiempo, Pelorus Jack continuó escoltando a los barcos a través del French Pass, pero nunca al “Penguin”, cuya tripulación no volvió a ver al delfín jamás. Irónicamente, el “Penguin” fue siniestrado tiempo después, y un gran número de pasajeros y tripulantes murieron ahogados en el canal.

El salvamento de Yvonne

En junio de 1971, Yvonne Vladislavich se encontraba a bordo de un yate que sufrió una explosión y se hundió en el océano Índico. Aterrorizada, tuvo que arrojarse a aguas infestadas de tiburones. Cuando los tiburones iban a atacarla, vio como tres delfines se aproximaban hacia ella. Uno de ellos la subió a su lomo mientras los otros dos nadaban en círculos protegiéndola de los tiburones. Los delfines siguieron cuidándola hasta que finalmente encontraron una marca marina flotante y la subieron a ella. Cuando Yvonne fue rescatada, se determinó que los delfines habían estado con ella, manteniéndola a flote y protegiéndola a través de más de 200 millas de mar abierto.

Guías en la niebla

El 28 de mayo de 1978, cuatro pescadores se perdieron entre una niebla muy espesa en aguas cercanas a la costa de la Isla de Dassen, en Sudáfrica. Sabían que estaban rodeados de rocas peligrosas, pero se estaban precipitando hacia ellas porque la niebla se volvió tan espesa que no podían ver nada. Entonces se dieron cuenta que un grupo de delfines sacudía el barco y los forzaba a cambiar el curso. De repente, a través de la niebla vieron rocas afiladas que emergían del agua. Los pescadores se dieron cuenta que los delfines les habían salvado la vida. Mientras, los delfines continuaron empujando el barco, siguiendo una ruta sólo conocida por ellos hasta que llegaron a aguas tranquilas. Entonces, los delfines se fueron, sintiendo que su trabajo ya estaba hecho.

Auxilio en alta mar

En septiembre de 1977, la agencia TASS difundió un incidente ocurrido en el Mar Negro. Un barco ruso de pesca se encontró rodeado por un pequeño grupo de delfines. Los animales parecían que querían algo, y siguieron realizando círculos hasta que los marineros decidieron levantar el ancla. Inmediatamente, los delfines comenzaron a nadar, como si estuvieran esperando a que se levantara el ancla para que los siguiesen.

Los marineros decidieron seguirlos para ver que pasaba, y fueron conducidos hasta un lugar cercano donde vieron un joven delfín atrapado en una red de pesca. Comprendiendo lo que perseguían los delfines, los hombres liberaron al delfín atrapado. Entonces los delfines guiaron al barco de regreso al punto exacto donde estaban anclados.

Salvadores de ballenas

El 30 de septiembre de 1978, unas cincuenta ballenas piloto comenzaron a encallar en las playas del norte de Auckland, en Nueva Zelanda. Enviados gubernamentales intentaron hacer regresar a las ballenas al mar, pero si las movían de donde estaban, seguro que todas morirían. Parecía que no había solución. Entonces los enviados tuvieron la idea de utilizar un grupo de delfines para que les sirvieran de guías a las ballenas. Cuando los delfines vieron a las ballenas, parecieron darse cuenta de la situación. Sin perder tiempo, los delfines se hicieron cargo y literalmente se las llevaron en manada hasta mar abierto, salvando sus vidas.

Protegiendo un león marino

Una información de la agencia TASS relata la historia de unos marineros a bordo de un buque pesquero, el “Nerverskoil”, que se encontraba pescando en la costa de Kamchatka en agosto de 1978. Los marineros oyeron a un león de mar aullando en busca de ayuda, y vieron que el animal se había visto sorprendido por un grupo de ballenas asesinas. Pero antes de que las ballenas pudieran devorar al león de mar, un grupo de delfines apareció y las ballenas se dieron la vuelta.

Los marineros vieron a los delfines alejarse y pensaron que todo había acabado. Pero las ballenas regresaron rápidamente, mientras el león de mar comenzaba a gritar de nuevo. Los delfines, oyendo el llanto desconsolado del león de mar, se dieron cuenta de que las ballenas asesinas habían vuelto a por él. Volvieron entonces a la escena, saltando sobre las cabezas de las ballenas, y formando un anillo alrededor del león marino, protegiéndolo. Y no lo abandonaron hasta que no quedó rastro alguno de las ballenas.

Tácticas de defensa

También hay reportajes de delfines que acuden a la ayuda de ballenas que van a dar a luz. Cuando los tiburones se acercan a la madre en cuestión de forma amenazante, los delfines toman posiciones alrededor de la parturienta, formando un anillo de protección durante todo el tiempo en el que transcurre el parto. Si los tiburones se atreven a atacarlos, los delfines los repelen con sus morros, manteniéndolos alejados.

Delfines atrapados entre atunes

Un tipo de delfín, llamado el Dall Porpoise, a menudo nada entre bancos de salmones y atunes. Los métodos de pesca del salmón y el atún utilizan redes que también atrapan a los delfines. Cada 10 años, de acuerdo con las cifras oficiales, mueren un millón y medio de delfines en redes utilizadas para pescar atunes. El Acta de Protección de los Mamíferos Marinos de 1972 exigía a los pescadores reducir estas muertes hasta su desaparición.

Pero en septiembre de 1981 la Administración del presidente Reagan convenció al Congreso de eximir de pago a la flota comercial americana atunera, lo que derivó en el uso continuado de redes en las que quedaban atrapados y asesinados cientos de delfines junto con los atunes. Las corporaciones propietarias de flotas pesqueras difunden entre la sociedad que han modificado las redes para permitir que los delfines atrapados puedan escapar. Pero lo que no dicen es que muchos de los animales se enredan y quedan mutilados antes de morir de todas formas.

La Administración Reagan permitió también a los japoneses matar a los delfines que quedasen atrapados en sus redes de pesca del salmón en aguas americanas en el Pacífico Norte. Casi un millón de delfines ha muerto en sus redes, en las que también quedan atrapados focas y pájaros. Como protesta, numerosas organizaciones han promovido el boicot de todos los productos derivados del atún y del salmón.

¿Dónde se localizan los relojes biológicos en los animales?


Según los distintos estudios, aunque no son concluyentes, cada grupo de seres vivos tiene una localización diferente. En los insectos, especialmente en el caso de la mosca que ha sido el más estudiado, el cerebro parece ser el principal centro nervioso del cuerpo.

Grupos de células cerebrales parecen actuar como relojes de aproximadamente 25 horas, que en algunos insectos se ha localizado en los lóbulos ocelares, los ojos de los insectos, a ambos lados del cerebro. Por su parte, el reloj que controla los ritmos de los pájaros se localiza en la glándula pineal, en la parte superior del cerebro, el lugar que se conoce popularmente como "tercer ojo", ya que aunque no se usa para ver, es también sensible a la luz.

Si se extirpara esa glándula, la conducta del pájaro se volvería arrítmica, y si lo reimplantàramos recuperaría el ritmo. Aún más curioso, si se intercambian las glándulas pineales de dos pájaros con horarios diferentes, el receptor asumiría el horario del donante. En el hombre, y por lo general en los mamíferos, los ritmos de actividad parecen estar regulados por el hipotálamo, un área cerebral que controla varias funciones.

Los animales: unos consumados astrónomos


Los mal llamados seres irracionales son capaces de proezas maravillosas. Por ejemplo, los animales no sólo saben dirigirse a través de los campos magnéticos, sino que, según han demostrado diversos experimentos, son consumados astrónomos capaces de seguir el movimiento del sol y las estrellas a través del firmamento.

La curruca reconoce las constelaciones

Los experimentos más determinantes han sido realizados desde 1956 por los zoólogos alemanes Franz Samer y su esposa con currucas mosquiteras, para los que se valieron incluso de un planetario. No dejaron lugar a dudas de que la curruca reconoce instintivamente las constelaciones y sabe perfectamente cómo se desplazan en el cielo durante una noche y cómo cambia su posición según las estaciones.

Pingüinos

Un experimento realizado con pingüinos por J.T. Eulen y R.L. Penny, puso de manifiesto que aunque los pingüinos no vuelan, son capaces de caminar miles de kilómetros por superficies heladas y planas sin errores de orientación, excepto los días nublados en los cuales tras una breve confusión enseguida sabían encontrar el camino.

Perros

También se conocen casos de perros con una sabiduría muy precisa del tiempo. El pastor alemán Gyp que un día desapareció de la casa de sus dueños en Tennessee, pero que apareció el día de Nochebuena para pasar la noche con la familia. Al otro día desapareció y regresó la Nochebuena siguiente y todas las demás, hasta el punto que despertó el interés de la prensa local y causaba la admiración de los vecinos.

Un periodista logró averiguar durante el resto del año, Gyp estaba con un anciano que nada sabía de las andanzas navideñas de su perro. Once años estuvo Gyp, hasta su muerte, acudiendo a la casa de los Nerf, que así se llamaban sus antiguos dueños, cada Navidad. ¿Cómo podía tener esa precisión temporal?

Elefantes

También animales superiores como los elefantes tienen la facultad de conocer el día en el que viven. Eso al menos se desprende del siguiente relato sobre el emperador de Camboya: En el siglo pasado, el emperador Gia Long, uno de los constructores de la moderna Indochina, desaparecido a comienzos de la década de 1880, tenía en su ejército a un viejo elefante con anillos de plata en los colmillos.

El animal recibió grandes heridas en una batalla y se internó en el bosque, donde logró curarse con hierbas sólo conocidas por estos paquidermos. Al morir su augusto amo, el elefante se mostró inconsolable y se retiró a las montañas Anamitas, donde desde entonces vivió como un ermitaño.

Pero, una vez por año, en el aniversario de la muerte de su amo bajaba de la montaña y hacía un solemne peregrinaje a la tumba del difunto emperador durante veinte años más. En el extraordinario cerebro del elefante, tal vez como algo inherente a sus genes se conservan las experiencias y el conocimiento acumulados durante más de dos millones de años.

El reloj biológico

Tras los experimentos realizados con animales y plantas, no parece caber duda de que poseemos, incluidos los humanos, relojes fisiológicos que nos permiten seguir los ritmos diarios, lunares, anuales y de las mareas. Lo más curioso es que los relojes biológicos son muy parecidos a los mecánicos. Los ritmos visibles del reloj biológico de un animal son sus manecillas y su metabolismo es su muelle real. El escape es el ritmo regulador de sus células; los engranajes son las hormonas y los nervios, y la llave funciona por medio de la fotosensibilidad de los tejidos del organismo", según dice John Brady.

El final de la civilización pascuense


Aunque no te lo creas, el final de la civilización pascuense que creó los famosos moais, tuvo mucho que ver con  la tala indiscriminada de árboles, tal como se mostraba en la película Rapa Nui.

Los primeros europeos que llegaron a Pascua, descubrieron un mundo sin árboles. Pero esto no fue siempre así, dado que recientes análisis de tipos de polen evidencian que hace unos dos mil años la isla estaba cubierta de una densa capa de vegatación, incluyendo extensos bosques.

Ante la necesidad acuciante de trasladar gran número de pesadas estatuas hasta sus emplazamientos ceremoniales repartidos por toda la isla, sus habitantes tuvieron que recurrir a la fuerza humana, al carecer de animales de tiro, ayudándose de troncos y rodillos extendidos sobre el suelo. Hacia 1600, la isla estaba ya completamente desforestada y se interrumpieron los trabajos en la cantera del volcán Rano Raraku.

Tras la feroz tala de árboles, la imposibilidad de erigir estatuas tuvo un efecto fulminante sobre los hábitos sociales y religiosos. La compleja sociedad pascuense se derribó estrepitosamente. Crecientes conflictos por acaparar los cada vez más escasos recursos naturales degeneraron un en estado de guerra permanente. Apareció la esclavitud y, conforme mermaban los alimentos, el canibalismo. Se abandonaron los antiguos centros sagrados y los moais fueron derribados. Entonces llegaron los europeos.

No es pues de extrañar que Clive Ponting, defensor de esta novedosa teoría y propulsor de una interpretación verde de la historia mundial, afirme que “la historia de la isla de Pascua no es una historia de civilizaciones perdidas y de conocimientos esotéricos. Es la historia de un pueblo que construyó una de las sociedades más avanzadas del mundo para la tecnología de que disponían. Sin embargo, las demandas que impusieron al medio ambiente de la isla para este desarrollo fueron inmensas”. Una clara advertencia para los hombres del siglo XXI sobre la interacción de todas las sociedades con su medio ambiente y de las consecuencias de dañarle irreversiblemente.

Cómo arreglar el agujero de la capa de ozono


Centrada la información en los graves desequilibrios sociales provocados por la crisis, los medios olvidan los graves desequilibrios medioambientales provocados por el ser humano. Uno de ellos es el agujero de la capa de ozono, que aún cada año se sigue produciendo sin que se ponga un remedio eficaz.

Y eso que los científicos han imaginado las hipótesis más peregrinas y fantásticas para salvar la capa de ozono. La más audaz se le ocurrió como broma a Sherwood Rowland, el científico que junto a Mario Molina descubrió la capacidad destructiva de los CFCs, ya sabéis los clorofluorocarbonos, y que hace unos años recibió el Premio Nobel de Química. Rowland planteó la necesidad de inyectar, literalmente, 320 millones de toneladas de ozono a la estratosfera mediante grandes aviones de transporte que tendrían que hacer hasta 350.000 vuelos, o bien usando cañones de gran calibre que lanzaran proyectiles cargados de ozono hasta la estratosfera.

Por su parte, la idea de Richard Turco y Ralph Cicerone, científicos de sendas universidades californianas, parece más factible, pero no menos fantástica. Se trataría de inyectar en la estratosfera dos productos químicos -propano y etano- que combinados con los CFCs producen ácido hidroclórico, un compuesto extremadamente débil, no agresivo con el ozono. Esta estrategia interrumpiría el ciclo de cien años de los CFCs y sólo requeriría la participación de mil vuelos de jumbo un mes al año, durante algunas décadas.

El físico Thomas Stix de la Universidad de Princeton ha lanzado otra idea imposible: ha sugerido el uso de láseres para destruir las moléculas de CFC del aire antes de que puedan alcanzar la estratosfera y ataquen el ozono. Pero resulta muy improbable que solo se destruyeran las moléculas agresivas y, además, la energía requerida para este proyecto sería alucinante por lo desorbitada.

La droga legal


No existe una preocupación razonable por parte de las autoridades acerca del uso y abuso de esta droga que alcanza características de epidemia. Según un estudio publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas, el 36 por ciento de los adolescentes admite que bebe ‘demasiado’. Casi el 70 por ciento de la población bebe alcohol en alguna ocasión.

Un domingo cualquiera, beben vino casi 20 millones de españoles, 10 millones consumen cerveza, mientras que coñac es la droga preferida por 8 millones. Los combinados se reducen a 3 millones de consumidores. Las cifras pueden ser escalofriantes si nos detenemos a pensar que por cada heroinómano existen en España hasta 40 alcohólicos.

El 40 por ciento del total de los internamientos psiquiátricos tienen diagnóstico de alcoholismo. También el 15 por cientos de las depresiones habituales son causadas por el alcohol, una droga que provoca la friolera de 1.200 millones de euros de pérdidas a la economía nacional. También podemos señalar que el alcohol es la causa del 30 por ciento de los divorcios y del 50 por ciento de las denuncias por malos tratos.

viernes, 24 de febrero de 2012

Adiós salud mental


Los centros de salud mental y las unidades de hospitalización psiquiátrica aumentaron un 12 por ciento y un 21 por ciento en los últimos años, decía hace un montón de años el Ministerio de Sanidad español. Un dato estremecedor que nos advierte de las nefastas consecuencias que tiene la vida en una sociedad consumista y neurótica como la que vivimos en los países industrializados donde las enfermedades mentales se han multiplicado por cinco.

Según el doctor Adolfo Calle, presidente de la Sociedad Valenciana de Psiquiatría, un 75 por ciento de la población activa del mundo desarrollado padece  ansiedad, depresión, miedo y estrés a causa del paro y el trabajo. Además, la crisis económica actual agudiza la psicosis y el miedo de las personas a quedarse sin trabajo y causa enfermedades de origen mental en muchos empleados que, en vez de acogerse a la baja laboral, no la toman por miedo a ser etiquetados como “enfermos mentales”.

Para el catedrático de la Universidad de Navarra, el doctor Enrique Rojas, “vivimos en una sociedad neurótica, conflictiva, paradójica y ambigua, que defiende unas cosas y luego hace las contrarias. Es una sociedad que está enferma y que produce, lógicamente, personas neuróticas”. Esta sociedad ha generado un tipo de hombre “hedonista, permisivo, consumista y relativista cuyas referencias culturales se limitan al sexo descafeinado, que se confunde con el amor y deshumaniza las relaciones, las revistas del corazón, que denota un fondo social morboso, y el “zapping” que refleja una personalidad incapaz de asumir responsabilidades, “que no quiere renunciar a nada y lo pierde todo”.

El telescopio

El príncipe astrónomo

Hacia principios de 1400, el astrónomo más grande del mundo fue un príncipe mongol, nieto del gran conquistador Tamerlán. Este príncipe llamado Ulugh Beg, construyó en 1428 un observatorio en Samarcanda, preparó un mapa con las estrellas y las tablas planetarias que fueron las más exactas de su época. Incluso fabricó un antecedente del telescopio. Con todo, nadie lo conoció en Europa hasta 1665, cuando sus obras fueron traducidas al latín. En esa época el telescopio del mongol ya había pasado de moda.

El telescopio se inventó en 1608, gracias a que un joven aprendiz empezó a hacer combinaciones para distraerse. Aprovechando la ausencia de su maestro, el fabricante de gafas Hans Lippershey, el aprendiz se divertía jugando con las lentes. Inesperadamente, al mezclar unas con otras, dio con una combinación que le permitía ver las cosas más de cerca. Mostró su descubrimiento a su maestro quien insertó los lentes en los dos extremos de un tubo, inventando así el telescopio.

El telescopio, arma de guerra

Ese mismo año, el telescopio se usó por primera vez como arma de guerra para vigilar a los barcos enemigos desde lejos. Holanda, lugar donde se inventó el telescopio, estaba en guerra con España, y el general holandés Maurice de Nassau, conservó el invento en secreto.

Los primeros astrónomos trataban de compensar las limitaciones de sus lentes empleando larguísimos telescopios, o bien utilizando lentes suspendidos en el aire, sin el tubo. En 1722, James Bradley empleó un telescopio de 64,62 metros de largo. El siglo anterior, el astrónomo francés Adrien Auzout pensó en construir uno de 304,80 metros. Creyó que esto le permitiría aumentar tanto los objetos que podría distinguir animales en la Luna.

Un abogado inglés, Chester Moor Hall, aplicó en 1733 el principio del telescopio acromático, uniendo en una sola lente dos tipos diferentes de cristales. Para mantener su invento en secreto, Hall hizo que dos fabricantes de lentes hicieran una mitad cada uno. Pero sucedió que los dos tenían exceso de trabajo, y cada uno por su cuenta buscó otro fabricante de lentes que hiciera el encargo. Pero ambos coincidieron en pasar el trabajo a la misma persona, y así el secreto se hizo del dominio público.

Los radiotelescopios

Los radiotelescopios tienen ahora mayor importancia que los telescopios ópticos comunes. El primero lo construyó inadvertidamente el ingeniero K.G. Jansky, empleado de la compañía de teléfonos Bell, para localizar la estática de los aparatos telefónicos. Accidentalmente, en 1931, detectó ondas de radio en el espacio. El segundo radiotelescopio lo construyó en 1938, un aficionado Grote Reber, en el patio de su casa de Illinois, Estados Unidos. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando los astrónomos profesionales empezaron a estudiar seriamente los radiotelescopios.

Para terminar este repaso por el pasado de los telescopios, un dato significativo: Con el mejor telescopio del mundo, y en la más favorable de las circunstancias, sería imposible distinguir en la Luna un objeto con un diámetro menor de 800 metros.

¿Cuando comenzó el hombre a guerrear?


Los primeros homicidios debieron generar sin duda el mito de Caín y Abel. Las sociedades ganaderas, nómadas se enfrentan con las sociedades agrícolas y recolectoras que ocupan el suelo, asientan aldeas, crecen demográficamente y rompen la armonía natural, exterminando al mismo tiempo la selva y la fauna salvaje.

Si hacemos caso a estos supuestos, la guerra se instituye en el Neolítico, hace unos 7.000 años, aunque también es posible que en épocas anteriores se conocieran los conflictos armados. Los arqueólogos han desenterrado esqueletos del Paleolítico y del Mesolítico con restos inequívocos de haber sido asesinados, e incluso grupos de mujeres y niños, lo cual podría indicar enfrentamientos y disputas entre las tribus.

Las murallas de Jericó

Parece que la primera prueba arqueológica realmente fiable sobre la guerra es la construcción de aldeas y poblaciones fortificadas. La más antigua es la del Jericó prebíblico, ya que en el 7.500 antes de Cristo, poseía un complejo sistema de murallas, torres y zanjas que no debían servir sólo para defenderse de animales salvajes.

En Europa Occidental aparte de los restos humanos encontrados con puntas de flechas entre los huesos y cráneos traumatizados por golpes, quizás la prueba más fiable de enfrentamientos guerreros se encuentre en las pinturas rupestres de bastantes cuevas españolas de la costa mediterránea como las de cuevas de Morella en Castellón, donde se observan no sólo luchas sino heridos y muertos.

Parece que la guerra está ocupando en nuestra sociedad el papel que antes ocupaba la agresividad individual que se liberaba en la caza de grandes animales.

La guerra y el control demográfico

Según el antropólogo Marvin Harris, la guerra primitiva no es ni caprichosa ni instintiva, sino que constituye uno de los mecanismos de interrupción que ayudan a mantener las poblaciones humanas en un estado de equilibrio ecológico con sus hábitats. Aunque parezca una paradoja, las guerras pueden ser ecológicas, ya que el estudio de tribus primitivas parece aclarar el comportamiento de los grupos para no atentar contra la Naturaleza que les rodea pues es la que les surte alimentos. Y, por otra parte, la guerra sirve como control demográfico.

Pero, repetimos que este argumento es sólo válido para las poblaciones primitivas. Como apunta Marvin Harris, la curva de población sigue de manera ascendente a pesar de que ahora se mata de forma industrial. La guerra moderna ni siquiera sirve para el control demográfico.

Por ejemplo, en Europa. Durante los tres últimos siglos han tenido lugar las guerras más importantes y sangrientas y, sin embargo, la población europea ascendió de 103 millones en 1650 a 594 millones en 1950. En realidad, más parece un acicate de la población que un freno demográfico.

¿Es necesaria la guerra?


Aunque muchos hayamos escuchado habitualmente que la violencia y, por extensión, la guerra no sólo son necesarias, sino que además están justificadas científicamente por la biología. Sin embargo, no existe ningún hallazgo ni teoría que pueda justificar esa destructiva actividad. Lo han expresado repetidamente en varios simposios y congresos los científicos, a pesar de que algunos investigadores opinan que la tendencia humana a hacer la guerra se debe a una herencia biológicas de nuestros antepasados animales.

La guerra, actividad humana

La guerra es una actividad sólo y exclusivamente humana, tal y como lo demuestra el hecho de que la propia acción guerrera se ha ido transformando con los siglos, según avanzaba la tecnología y las comunicaciones, por lo cual no puede decirse que se trate de una actividad biológica, sino un producto cultural. Y, aunque la guerra estuviera determinada biológicamente, ello no implica que no se pueda evitar, ya que existen culturas que no han guerreado durante siglos, mientras que otras lo han hecho en unas épocas, pero no en otras.

La violencia no se hereda

Otro argumento habitual, pero incorrecto, es mantener que las conductas violentas están genéticamente programadas en la naturaleza humana. Excepto en casos patológicos realmente extraños, los genes por sí mismos no conducen a la violencia, aunque tampoco a la paz. La conducta violenta es una faceta de la personalidad, que tiene más que ver con el ambiente social, la educación, las condiciones ecológicas y muy poco que ver con la carga genética, con la herencia.

También se dice que la guerra y la violencia han permitido la selección y evolución de la especie humana. Los más fuertes sobreviven y así mejora la especie. Sin embargo, los antropólogos y etólogos han dejado bien claro que la autoridad dentro del grupo no se consigue sólo con la fuerza, sino que se obtiene mediante la cooperación o bien satisfaciendo las necesidades del grupo en ese momento.

Existe un experimento clarificador al respecto. Se ha intentado en laboratorio seleccionar genéticamente animales de conducta agresiva, que han dado como resultado individuos hiperagresivos. Al intentar incorporar estos individuos a un grupo, no se han convertido en líderes como podría suponerse, sino que han roto su estructura social, o bien han sido expulsados de ella.

Nada de instinto animal

Otra equivocación pseudocientífica consiste en afirmar que los hombres tenemos un instinto casi animal para la guerra. Esta teoría ha sido claramente rebatida por la guerra moderna que ha dejado de lado los aspectos emocionales y tribales. Hoy, se planifica, se estudian costes, se mantienen una rigidez y disciplinas muy estudiadas, se procesa la información y se utiliza una sofisticada tecnología. Nadie puede decir que es instintiva, bien al contrario requiere uno de los procesos más complejos de racionalización en su desarrollo pues hay que obedecer a complicados intereses religiosos, económicos, geopolíticos, armamentísticos o ideológicos.

La dificultad de ser ecologista en nuestros tiempos


¿Quién se atreve hoy a decir que no es ecologista? Posiblemente hemos sido seducidos ya por la fascinación de la publicidad y nos hemos arrastrado en un coche que usa gasolina sin plomo, hasta el hipermercado a comprar detergente sin fosfatos, un aerosol sin CFCs, pilas libres de mercurio, papel reciclado y pan integral que hemos introducido en una bolsa de plástico biodegradable.

Incluso puede que hayamos pagado con una VISA que destina una microscópica parte de sus ganancias o, mejor dicho de nuestros gastos, a la salvaguarda del urogallo.

Los empresarios han encontrado un verdadero filón en la creciente preocupación por el medio ambiente y se aprovechan de la falta de información científica y ecológica que sufre el usuario. Las buenas intenciones de éste quedan en agua de borrajas, ya que la actitud ecologista no se mide en el producto que se compra, sino en cómo se compra ese producto.

Por ejemplo, si adquiriésemos productos no empaquetados nos ahorraríamos un 20 por ciento en el precio de compra, pero es que a la vez, evitaríamos 30 gramos de cada cien de basura que es lo que solemos desperdiciar en empaquetados y otras zarandajas.

Así se dan situaciones paradójicas y extravagantes como la del diario Il Messagero de Roma (cuya tirada había acabado con un pequeño bosque), el cual presumía de ecologista porque había impreso los dibujos de su suplemento infantil con tinta biodegradable, sin plomo, a base de aceite de soja.

En nombre de la ecología se están cometiendo numerosas aberraciones, como en cualquier otra actividad humana, pero eso no debe hacernos olvidar que el ecologismo sigue proponiendo las más inteligentes alternativas de vida.

Marte, a un paso


En la película Desafío Total, el héroe consigue poner en marcha unas gigantescas máquinas, abandonadas en el subsuelo marciano por una antiquísima civilización extraterretre, con la capacidad para dotar de atmósfera al planeta rojo. En la historia se supone que pueden ser tratadas las enormes cantidades de agua que se acumulan bajo su superficie.

Naturalmente se trata de una fantástica historia imaginada por el novelista Philip K. Dick, pero que bien podría conventirse en realidad si se confirmaran las previsiones de los científicos. Para comprobarlo, es necesario que se emprendan de nuevo, con todas las energías posibles, los programas de exploración espacial, especialmente en lo que a Marte se refiere.

Las fotos que conocemos de Marte nos ofrecen la imagen de un mundo muerto, desierto, donde no podemos imaginar la existencia de tipo alguno de vida, pero algunas recientes investigaciones indican la posibilidad de que existan restos de vida en los inmensos depósitos de agua que al parecer se guardan bajo su superficie.

Según Thomas M. Donahue, de la universidad estadounidense de Michigan, existen ahora bajo el suelo marciano cantidades de agua bastante más importantes de lo que se pensaba, según ha publicado el pasado año en la revista Nature. Y lo que resulta más interesante: hace 4.000 millones de años, todo el planeta era un oasis con ríos, lagos y mares. La abundancia de agua posiblemente permitió la existencia de algún tipo de vida en Marte.

A esta conclusión ha llegado tras el estudio de meteoritos llamados SNC, que se cree son trozos de Marte lanzados al espacio por violentos choques de asteroides sobre la superficie y que tras un largo periplo han llegado a nuestra planeta. Donahue y su equipo han medido la cantidad de deuterio contenido en las rocas y han deducido que bajo la superficie marciana existe una capa de agua de varios metros de profundidad.

Siguiendo con el razonamiento es lógico pensar que los marcianos pudieron haber existido antes de perecer en una lenta y penosa agonía mientras el planeta iba convirtiéndose en un desierto rojo.

Curiosamente, el conocimiento que tenemos de Marte es relativamente escaso para lo adelantado de la tecnología que se posee. Las últimas naves terrestres que intentaron alcanzarlo sufrieron extraños, entre comillas, accidentes que dieron lugar a toda clase de especulaciones.

Por ejemplo, la pérdida del Mars Observer, fue denunciada por Misión Marte, un curioso grupo formado por científicos y técnicos, antiguos colaboradores de la NASA que mantienen que existe vida en ese planeta, los cuales acusaban a este organismo de ocultar datos y sabotear el proyecto para ocultar evidencias. Las naves rusas Phobos I y II tambien se perdieron en la órbita marciana antes de poder ofrecer datos de Phobos y Deimos, los extrañísimos satélites marcianos.

El insólito rostro marciano, que se observa en las fotos de las naves Viking, parece reírse de de nosotros guardando por ahora todos los enigmas de sus supuestos creadores. Tal vez podamos resarcirnos de ese sarcasmo cuando los ingenios que se han enviado y quieren enviar a Marte nos revelen datos de su superficie.

¿Misión? Descubrir si al menos albergó alguna forma de vida primitiva en tiempos remotos como estromatolites (estructuras microscópicas organizadas en estratos creados por microbios). ¿Dónde? En algunos de los gigantescos valles que antaño formaron caudalosos ríos o el el lecho de lagos fosilizados por el tiempo.

Monstruos de las profundidades

Cuando se explore el fondo del mar con más detenimiento será el momento de despejar de una vez por todas los misterios del océano, aunque ello provoque también la desaparición de románticos mitos como el de los monstruos marinos.

Las serpientes de mar y otros monstruos parecidos dejarán de ser terroríficas criaturas para convertirse en respetables miembros de especies en peligro de extinción. Ése es el caso de la gran ballena azul, un auténtico coloso de las profundidades, de la que se conocen especímenes que alcanzan más de 30 metros.

La ballena azul más grande es como un gran edificio capaz de nadar, con un hígado del tamaño de un coche y un corazón que bombea a cada pulsación 1.500 litros de sangre y que pesa como una vaca. Esta especie que triplicaba en volumen al colosal brontosaurio de la época de los dinosaurios se encuentra prácticamente desaparecida por culpa de la implacable persecución humana.

Otros gigantes del mar

Otros gigantes del mar son los pulpos gigantes del Pacífico, alguno de cuyos ejemplares pueden llegar a medir diez metros. El rey de las anchoas o Regalecus glesne, un pez parecido a la anguila, puede alcanzar los 15 o 20 metros de longitud, hasta el punto que se le ha identificado con las míticas serpientes de mar.

El récord lo sustenta la Cyanea arctica, una medusa que posee 1.200 tentáculos venenosos que pueden llegar a medir ¡90 metros!.

Pero el auténtico rey de los mares, el más poderoso depredador es el cachalote, con ejemplares de hasta 20 metros. Éstos son capaces de sumergirse hasta los 3.000 metros de profundidad para capturar su plato preferido: calamar gigante. Así, en los abismos oceánicos se entabla una titánica pelea entre el cetáceo y el cefalópodo, que incluso puede acabar con la muerte del cachalote.

Los calamares gigantes podrían pertenwcer al terreno de lo mítico y fantástico si no hubiese pruebas que atestiguaran su existencia. Por un lado, los grandes restos encontrados en el estómago de cachalotes capturados; y, por otro, las heridas de ventosas de hasta 46 centímetros que presentaban muchos cachalotes. Si los datos que se manejan son correctos, en las grandes profundidades inexploradas podrían existir calamares de hasta 50 metros. Pero nada se puede demostrar aún.

El calamar gigante siempre ha fascinado a los humanos. Homero ya cantaba las deformidades de Scylla en la Odisea. También se ha dicho que tras el mito de Medusa (de cuya cabeza en lugar de cabellos nacían serpientes) bien puede esconderse un encuentro real entre un pescador con uno de estos extraños seres tentaculares, que en realidad no son más que una cabeza con serpenteantes tentáculos y enormes ojos hipnóticos.

¿Por qué hay algo en lugar de nada?


¿Por qué hay algo en lugar de nada? ¿Por qué apareció el Universo? Son las preguntas sin respuesta que se hace todo filósofo, a la que tratan de dar contestación los físicos. Pero no lo consiguen, ya que las ecuaciones sólo permiten describir lo que sucedió con precisión a los 10 elevado a -43 segundos. Para comprenderla mejor escriba 43 ceros y después un uno y tendrá una cifra que enloquece tanto a los físicos como a los poetas y filósofos.

Esa cifra contando desde el comienzo del tiempo, si es que el tiempo comenzó en algún momento. Se trata de un muro, un parámetro físico, conocido como tiempo de Planck, que impide a los científicos mirar al otro lado, al instante mismo de la creación.

Teoría de la Gran Unificación

Para traspasar esa frontera necesitaríamos una teoría matemática que unificase la cuántica y la relatividad general, es decir una Teoría de la Gran Unificación que es el Santo Grial que con tanto ahínco buscan los físicos. Stephen Hawking incluso ha llegado a decir que si llega ese momento conoceremos el pensamiento de Dios.

En ese momento, todo lo que contiene el Universo: árboles, animales, humanos, continentes, planetas, estrellas, galaxias, nebulosas, cuásares, etc.) se concentraban en un punto, una singularidad que raya la inexistencia, que no mide más que 10 elevado a menos 33 centímetros, es decir treinta y tres ceros delante de un uno: ¡miles y miles y miles de millones de veces más pequeña que el núcleo de un átomo! Un minúsculo destello de energía infinita en un vacío eterno.

La longitud de Planck

Es cuanto podemos conocer del Big Bang. Lo que hubiera antes sólo pueden entenderlo los dioses. Ahí es donde nos encontramos con los límites del conocimiento. Una frontera que delimitó por primera vez el físico alemán Max Planck recién empezado este siglo, al establecer el límite último de toda divisibilidad, 0,66252 x 10-33 julios-segundo, la cantidad mínima de energía que un sistema físico puede ganar o perder.

Esta cifra lleva consigo otras fronteras matemáticas como la longitud de Planck, es decir la distancia más pequeña posible entre dos objetos aparentemente separados, y la masa de Planck, la mínima expresión de la existencia material.

El misterio surge a partir de estas fronteras, y, tal vez, el día en que consigamos traspasarlas nos convirtamos en dioses, o tal vez suframos de nuevo el pecado del conocimiento al comer las frutas del árbol prohibido. Sólo la tarea de imaginarlo produce alucinaciones místicas. Nuestro universo sería una especie de grano cuántico en un infinito de energía primordial y creadora, como lo ve el físico David Bohm.

Nuestros ritmos internos


Ritmos Ultradianos. Se llaman “ultra” porque su frecuencia es muy corta. Algunos, como las ondas cerebrales, los latidos del corazón o la respiración, duran apenas unos segundos. Otros son más largos, como los enigmáticos ritmos de noventa minutos: el ciclo básico reposo-actividad, las punzadas de hambre o el impulso de los fumadores a encender un cigarrillo. Se piensa que la razón de estos ciclos de noventa minutos, podría ser un medio de la naturaleza para asegurarnos durante el día períodos regulares de atención dirigidos a cubrir nuestras necesidades físicas y protegernos de los peligros que nos rodean.

Ritmos Circadianos. Quiere decir de aproximadamente un día. Los ritmos diarios son los más fáciles de detectar y medir. Se cree que todas las funciones corporales están guiadas por algún ciclo diario. El principal es el de dormirse-despertarse, pero también se cuentan entre los ciclos diarios la temperatura, la presión sanguínea, la secrección hormonal o la división celular. Dado que los ritmos circadianos cambian notablemente en el transcurso de nuestra vida, los cronobiólogos, que son quienes estudian los ritmos corporales piensan que el secreto de la eterna juventud consistiría en reducir y acortar esta clase de ritmos biológicos conforme envejecemos. Claro está
que desconocen la manera de hacerlo.

Ritmos Circaseptanos. Ritmos semanales, los más complicados y difíciles de explicar. De hecho, se detectan más fácilmente cuando el cuerpo se encuentra sometido a tensión nerviosa o defendiéndose contra virus o bacterias nocivas. Nuestro cuerpo parece extrañamente vulnerable a los intervalos de siete días. No sólo los síntomas del resfriado persisten alrededor de una semana o los de la varicela se manifiestan dos semanas después de la aparición externa de la enfermedad, sino que los médicos que realizan trasplantes de órganos estiman que sus pacientes atraviesan un
período de rechazo a intervalos de siete días después de la operación.

Ritmos Circatrigintanos. Ritmos mensuales, entre los que destaca el ciclo menstrual femenino. Aunque no tan acentuados como en la mujer, estos ritmos mensuales se manifiestan también en el hombre. Robert Sothern, cronobiólogo de la universidad norteamericana de Minnesota que estudia
hace más de dos décadas sus propios ritmos, ha observado algunos ciclos mensuales entre ellos: la rapidez con que crece su barba, el volumen de aire que aceptan sus pulmones o la fuerza para sujetar objetos, parece que aumentan y disminuyen mensualmente.

Otros ritmos mensuales parecen encontrarse tan profundamente arraigados en nosotros que posiblemente evolucionaron hace millones de años como respuesta a los cambios cíclicos de la fuerza de gravedad que ejerce la Luna sobre la Tierra. Popularmente se sigue achacando a nuestro satélite desde el incremento en los nacimientos hasta la frecuencia de asesinatos o crisis violentas individuales y colectivas. No olvidemos que “lunático” viene de “Luna”.

Ritmos Circanuales. Los niños crecen más deprisa en verano que en invierno y, también en esa época del año, nuestros pulmones y músculos tienen mayor capacidad. Incluso nuestra líbido se encuentra más predispuesta a finales del verano y principios de otoño. Por el contrario, experimentamos una pequeña caída de ánimo durante la estación invernal, una forma de depresión afectiva estacional que se presenta cuando los días se acortan.

Así como los ritmos circadianos están ligados a la rotación de nuestro planeta, los circanuales o ritmos estacionales están conectados con su movimiento de traslación alrededor del Sol. Y, de la misma manera que la luz, o su ausencia, ordena los ciclos diarios, también sirve para sincronizar los ciclos anuales.

Las píldoras de la juventud ya tendrían que estar inventadas


120 años será una edad corriente para morir en breve plazo si se confirman y desarrollan recientes descubrimientos. Por una parte, las hormonas melatonina y DHEA se están consolidando como candidatas a milagrosas píldoras de juventud y por otro, el reciente descubrimiento de un gen que podría alargar la vida en 40 años, permite ser optimista respecto al futuro de la gerontología.

La melatonina


La melatonina es una hormona que se produce en la glándula pineal y regula el ritmo vigilia-sueño. Es la responsable, por ejemplo, de que nos entren ganas de dormir cuando está oscuro, ya que la luz hace caer la secreción de melatonina, mientras que la oscuridad la multiplica por diez. Los investigadores no tardaron en percatarse que la administración oral de melatonina provoca el sueño y que su producción en el organismo desciende cuántos más años se tienen (podría ser una de las causas de que los viejos duerman menos).

Pero lo que no podían imaginar los pioneros de la investigación en los años sesenta es que la melatonina se presentara además como el reloj biológico que regula también el envejecimiento. En 1987, el ruso Vladimir Dilman consiguió aumentar en un 25 por ciento la duración de la vida a ratas. La explicación: la melatonina es un antioxidante celular enormemente más eficaz que las vitaminas C y E. Los descubrimientos más recientes aseguran que también previene el infarto, los daños del ADN cuando se somete a radiaciones y la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Hasta el momento, los únicos que se han beneficiado de este supuesto milagroso producto han sido los pilotos de aerolíneas, ya que reduce los efectos del jet-lag, y los seguidores de técnicas alternativas para combatir el enevejecimiento, agrupados en asociaciones como Fundación para la Extensión de la Vida, o en movimientos como el de los inmortalistas cuyo grito de guerra es: “Nadie de esta generación debería morir si no lo desea”.

La dehydroepiandrosterona

Las investigaciones contra el envejecimiento se centran también en otro producto que segregan nuestras glándulas, la llamada DHEA o dehydroepiandrosterona, también conocida como hormona del crecimiento. Como la melatonina, se ha demostrado eficaz no sólo para combatir el envejecimiento, sino para potenciar el sistema inmunológico, ampliar la memoria, prevenir las enfermedades cardiovasculares, combatir la depresión y evitar la desmineralización ósea.

Ambos productos no se encuentran aún disponibles oficialmente en tiendas o farmacias, entre otras cosas porque continúan las investigaciones, pero algunas empresas europeas y americanas han sintetizado las hormonas y las comercializan por canales de distribución alternativos, de manera que pueden ser encargadas en algunas tiendas de dietética y herbolarios.

Lo que está ahora por dilucidar es la implicación sociológica, política y cultural de estos descubrimientos y de la posible extensión de la vida en muchos años.

Ventajas evolutivas del hombre moderno sobre el neandertal


Lewis Binford, antropólogo de la Universidad Metodista de Estados Unidos, que ha estudido los asentamientos neandertales durante más de treinta años, cree que las peculiaridades en las adaptaciones de los neandertales estaban oscuramente destinadas a hacer que éste desapareciera. Y, para él nada es tan extrañamente peculiar que las relaciones entre los hombres neandertales y sus mujeres.

Relaciones familiares entre neandertales

Una atenta observación de los diferentes especímenes encontrados en distintos lugares de la cueva de Combe-Grenal, en la Dordoña francesa, hizo que Binford obtuviera sus propias conclusiones respecto a si los individuos que allí vivían estaban organizados en grupos familiares en los que los machos cooperaban con las hembras para mantener a los jóvenes. Los datos sugieren que las hembras pasaban la mayor parte del tiempo solas, recibiendo a los machos periódicamente, pero nada indica que formaran un grupo mixto permanentemente asociado.

Los hombres y las mujeres, según mantiene Binford, llevaban una vida separada y la mayor parte de la alimentación se realizaba individualmente allí donde se encontraban los alimentos que consumían. No se llevaba mucha comida para compartir en la cueva y, el grupo familiar, esa vital institución humana no parece que existiera.

La cooperación heterosexual, ventaja evolutiva

Así pues, ¿fue la cooperación entre hombres y mujeres una ventaja decisiva que los hombres modernos tuvieron sobre los neandertales? ¿Una ventaja que provocó la desaparición de los neandertales? Esa es la cuestión que muchos científicos están tratando de averiguar, porque el punto de vista que adoptemos a la hora de explicar la desaparición del hombre de Neandertal afecta directamente a la hora de establecer su calificación en el árbol genealógico de la humanidad.

A partir de mediados de los años 50 y hasta finales de los 70, la paleoantropología recuperó la idea de que los neandertales eran nuestros antepasados directos y no una rama lateral extinguida, por lo que se propuso la denominación de Homo sapiens neanderthaliensis. Útimamente, esta teoría parece resquebrajarse. Tras los pasos de Binford, un paleoantropólogo de la Universidad de Nuevo México, Erik Trinkaus, aporta la principal prueba en contra, al sugerir que la población de neandertales y homo sapiens que convivieron en varias cuevas estudiadas lo hicieron durante miles de años sin cruzarse sexualmente y siguiendo modelos de comportamiento cultural y socialmente diferentes.

La desaparición de los neandertales


Los neandertales, al menos algunos de ellos, condujeron la evolución humana durante los largos milenios que van desde 250.000 años hasta hace 35.000. Extendieron considerablemente el habitat humano, salieron vencedores de una intensas guerra con el frío y abrieron las puertas al mundo sobrenatural, incluso toleraron entre ellos y cuidaron de individuos enfermos en medio de una difícil existencia que aconsejaba lo contrario y, sin embargo, desaparecieron.

Bruscamente, hace unos treinta y cinco mil años, aparentemente cuando el hombre de Cromagnon apareció en escena. Es decir, cuando surgió el hombre moderno.

Si tanto compartimos, ¿por qué desaparecieron? Abandonada ya la vieja teoría de que los hombres de Cro-Magnon fueron invasores que les conquistaron y aniquilaron, llevando así a cabo el primer genocidio de la historia, la mayoría de los investigadores piensa ahora que tal desaparición es una extinción como consecuencia de una sustitución por la llegada de humanos anatómicamente modernos, cuya anatomía venía conformada por una adaptación ecuatorial, no por una adaptación al frío como era el caso de los neandertales.

Esa sustitución no hubo de ser fatalmente un proceso dramático, como ha demostrado Ezra Zubrow, de la Universidad Estatal de Nueva York, quien ha plasmado la extinción de los neandertales en modelos computerizados. Zubrow estima que una ventaja de subsistencia de tan sólo un 1 por ciento a favor de los humanos modernos, provocaría la sustitución completa en treinta generaciones, el tiempo equivalente a un milenio. En el fondo, tal vez una mínima ventaja demográfica, algunos individuos más, unida a una mayor efectividad en el aprovechamiento de los recursos ecológicos, resultó suficiente.

Y es que, como sucede con frecuencia en la paleoantropología, el ciclo comienza a cambiar y algunos investigadores opinan que algunos indicios de la conducta de los neandertales sugieren que no pudieron enfrentarse a las condiciones ecológicas cambiantes con la misma efectividad que los hombres modernos.

Imagen
Recreación del cráneo del neandertal del Mar del Norte. / Instituto Max Planck de Alemania que he tomado prestada del blog que no debes dudar en visitar Un planeta con canas

El fondo marino, un universo por explorar


Cerca del 80 por ciento de las reservas mundiales de petróleo y gas natural se encuentran en el subsuelo marino. A la vista de estas cifras fácil es deducir el enorme interés por la explotación de semejante tesoro enterrado.

El ser humano sólo ha podido explorar, más o menos bien, la llamada plataforma continental, cuya media de profundidad es de 130 metros. ¿Qué hay más allá? El fondo marino es casi tan desconocido como la superficie lunar. Existen profundidades conocidas de más de 11 kilómetros, aunque se ignoran las auténticas medidas del abismo.

¿Por qué no se ha explorado? La tecnología ya existe, pero no el suficiente interés gubernamental por desviar hacia su estudio fondos públicos. Los más adelantados en este campo son los japoneses que poco a poco realizan incursiones cada vez más profundas, como la del Shiukai, un sumergible que puede descender con tres personas a bordo hasta una profundidad de 6.500 metros.

En 1995, el submarino científico japonés Kaiko, logró el récord al alcanzar los 11 mil metros bajo el agua, hasta el lecho de la Depresión Challenger, la más profunda del mundo, en la Fosa Maruyama, situada cerca de Guam (Islas Marianas), en el océano Pacífico occidental. Realizó más de 250 exploraciones que permitieron descubrir 180 bacterias y 350 nuevas especies, útiles para aplicaciones médicas e industriales.

Hasta entonces la marca la ostentaba el batiscafo Trieste que en 1960, alcanzó los 10.912 metros.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Océanos desconocidos


Fascinantes y desconocidos resultan los terroríficos peces de la fauna abisal. El Melanocetus Johnsoni, por ejemplo, es un tipo de rape que habita las oscuras aguas profundas del planeta. Posee una enorme boca llena de dientes afilados sobre la que crece un órgano luminoso con el que atrae a sus presas. Este apéndice está conectado con bacterias luminosas alojadas en la flora intestinal en un curioso proceso de simbiosis.

Al igual que sucede con el Symbion pandora y el Riftias, estas extrañas bacterias luminosas no pertenecen a ningún taxón conocido. Aunque hace un par de años se pudieron analizar sus genes en el Instituto Scripps de Oceanografía en San Diego, California, son más los misterios que ocultan que las certezas que expresan.

Los océanos sumergen más del 71 por ciento de la superficie terrestre, la friolera de 360 millones de kilómetros cuadrados de tierra bajo el mar. Bajo más de una exatonelada de agua (un 1 seguido de 21 ceros de kilos o 10 elevado a 21kilogramos) no sólo se esconden especies maravillosas, sino riquezas impresionantes. Por ejemplo, las reservas de aluminio que se calcula guardan los fondos marinos se estiman para 20.000 años, las de manganeso para 40.000 y las de níquel para 150.000, mientras que las terrestres no alcanzan ni para 150 años.

Seres marinos


¿Quién podía imaginar que se descubrirían seres marinos tan extraños como el Symbion pandora, un extravagante y minúsculo animal parecido a un frasquito de perfume que vive, se reproduce y muere en los dientes de la langosta noruega?. Sin embargo, lo que más sorprende del mismo es su forma de reproducción, ya que posee tentáculos que al desprender se generan seres independientes. Pero también es capaz de reproducirse de una forma más convencional cuando llega la época de muda para la langosta.

Este minúsculo organismo, que sólo mide un milímetro, ha requerido que se creara un filum, o categoría especial para clasificarle científicamente: la Cyclophora, de momento con ese único miembro. Un nuevo habitante submarino que ha podido ser conocido antes de desaparecer a causa de la contaminación de los océanos.

¿Cuántas maravillas nos perderemos aún? Sólo ahora empezamos a conocer algunos fantásticos seres vivos como uno de los animales más raros del planeta, el Riftias, un gusano tubícola de los abismos que se alimenta de las bacterias que viven en su interior. No tiene boca, ni ano, ni aparato
digestivo: un caso único en el mundo.

Sólo desde hace unos años se conocen algunos de estos misteriosos seres que habitan las profundidades marinas y que se alimentan del veneno que expele la tierra. Hasta 300 organismos entre moluscos, gusanos y cangrejos se han clasificado en estos nichos ecológicos al límite de la muerte por encontrarse en regiones volcánicas que expelen toda clase de gases. Los gusanos filtran el ácido sulfhídrico que surge de los surtidores hirviendo y lo transporta por vía sanguínea hasta su cavidad abdominal, un gran depósito al que acuden las bacterias, capaces de sintetizar este ácido, a alimentarse.

¿Quiénes somos?

¿Quién soy yo?

¿Quién eres tú?

Un amasijo de 45 litros de agua
12 kilos de carbono
6 kilos de oxígeno
2 de hidrógeno
2 de nitrógeno y
un número indeterminado de minerales.
Con todo ello podrían fabricarnos
pero nos faltaría el soplo de vida.

Relájate


Relájate. Hoy ha sido un día muy cansado
Durante ese tiempo, tu corazón ha latido 103.389 veces
Tu sangre ha hecho un recorrido de 270 millones de kilómetros
Has respirado 23.040 veces y has inspirado 12 metros cúbicos de aire
Has pronunciado 4.800 palabras y movido 750 músculos importantes
Para ello has tenido que poner en actividad 7 millones de células cerebrales
Es normal que estés agotad@.


Imagen: Nacimiento del Urederra. Valle de Sakana

lunes, 20 de febrero de 2012

Un proyecto cósmico, o no hay tal


Un cierto sentido religioso contiene la tesis de que tanto el hombre como la inteligencia forman parte de un gran proyecto cósmico que escapa a nuestra comprensión, del mismo modo que una célula del cerebro actúa con sus mensajes químicos e impulsos eléctricos sin tener conciencia de que forma parte de un pensamiento más vasto. El adalid de esta grandiosa perspectiva para la humanidad fue el paleontólogo jesuita Theilard de Chardin y que se ha visto potenciada por teorías científicas como la del “principio antrópico” que asegura que el Universo está pensado para ser habitado y tanto las leyes de la física como las condiciones iniciales están dispuestas de tal forma que quede asegurada la aparición de organismos vivos.

Queda así abierto el camino para la aparición  de una humanidad compuesta por individuos conscientes tocados por ese don, casi divino, de la inteligencia, puesto que un universo que no admite observadores conscientes carece de sentido. Aunque surgida de la biología, esta teoría ha alcanzado sus seguidores más apasionados entre los físicos y cosmólogos como Paul Davies y Stephen Hawking.

No está lejos esta propuesta de la concepción holística del universo, en que todo está conectado con todo y forma parte de una conciencia cósmica, que desde siempre han predicado las filosofías orientales, es decir que todo está vivo y consciente en un cosmos infinito. “El espíritu es la última sublimación de la materia y la materia, la cristalización del espíritu”, reza el Kiu-Te, un curioso libro tibetano. Sócrates afirmaba que “poseemos inteligencia y esta posesión tiene que estar contenida en la causa que creó el mundo”.

El samadhi químico


La moda de los tranquilizantes y antidepresivos se ha impuesto en todo el mundo occidental, hasta el punto de que algunos psicólogos han alabado la existencia del Prozac en libros que han sido éxitos de ventas en todo el mundo. Desgraciadamente, éste es sólo uno de los numerosos “medicamentos del alma” (en expresión cada día más usada por los psiquiatras) que abarcan neurolépticos, ansiolíticos y antidepresivos.

Una encuesta asegura que el 32 por ciento de los franceses, un país con hábitos culturales relativamente parecidos a los españoles, utiliza tranquilizantes o hipnóticos, datos que hablan de una ingesta masiva de drogas farmacéuticas.

Parece como si en cierto modo el Mundo Feliz de Aldous Huxley se hubiera hecho realidad. Huxley imaginó el ‘soma’, una droga usada como sustituto eficaz pero sano contra el alcohol, la heroína o la cocaína. En la novela, el Estado es el primer interesado en que todos los ciudadanos consigan su ración de soma como maravilloso método de control social y político. Pero el propio Huxley en un artículo publicado en 1960 escribía: “Una droga capaz de hacer que la gente se sienta feliz o indiferente en situaciones donde normalmente se sentiría desdichada sería una bendición, pero una bendición erizada de graves riesgos políticos. (...) Los dictadores de mañana privarán a los hombres de su libertad, pero les suministrarán a cambio una felicidad que no será menos real, como experiencia subjetiva, por el hecho de haber sido inducida mediante recursos químicos. (...) Desgraciadamente, quizá la conquista de la felicidad acabe siendo incompatible con otro de los derechos del hombre, el de la libertad”.

Intereses económicos tras las drogas

Casi se ha conseguido. Algunas drogas, relativamente inocuas, son perseguidas y provocan un gran rechazo social alentado por los medios de comunicación; sin embargo, fármacos que crean adición, como las benzodiacepinas (como el diacepam o el valium) son aceptadas porque, como el alcohol o el alcaloide cafeína, los intereses económicos que las respaldan son muy poderosos. Según un dato recogido por el profesor Antonio Escohotado, las benzodiacepinas se venden “bajo más de ochocientas denominaciones, y las consumían con regularidad unos seiscientos millones de personas ya en 1972”.

Los efectos que producen no dejan lugar a dudas sobre su intencionalidad: “Acomodan –dice Escohotado– al usuario en una adormilada indiferencia hacia lo interior y lo exterior, amortiguando la intensidad psíquica sin impulsar ninguna otra dimensión de conciencia; especímenes perfectos de drogas evasivas, la analgesia emocional del opio se torna en ellos analgesia mental, libre de ensoñaciones y reflexividad”.

Nos han acostumbrado a vivir en una sociedad drogada. Estados Unidos es un ejemplo elocuente: el consumo de sustancias narcóticas, hipnóticas y tranquilizantes legales ronda … las dos mil toneladas, entre doce y veintiocho veces más sustancias narcóticas que consumió China nunca.

Matan más las drogas legales

Según el psiquiatra Thomas Szasz, en Estados Unidos mueren al año en hospitales públicos por sobredosis de neurolépticos más personas que por sobredosis de todas las drogas ilegales juntas.

En España se venden más de ocho millones de unidades de estas sustancias, mientras que de tranquilizantes menores se alcanza la cifra de 21 millones de unidades. Si hablamos de estimulantes, como anfetaminas, el consumo alcanza las quinientas toneladas. Recordemos que las anfetaminas son sucedáneos sintéticos de la conífera ephedra vulgaris, y que se comercializó en Estados Unidos por primera vez en 1930, pero pronto su uso se extendió por todo el mundo, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial por parte de soldados a los que surtían sus superiores para hacerles olvidar los horrores que tenían que vivir diariamente.

Hitler mandó retirarlas de sus tropas porque causaba más estragos que el enemigo. Japón contaba en 1950 con un  millón de enganchados y veinte millones más de usuarios habituales. Diez años de uso de anfetaminas puede provocar psicosis paranoica en el 44 por ciento de los casos.

Anfetaminas para el presidente

En las pruebas de laboratorio, la cocaína no fue distinguida por cocainómanos de inyecciones de anfetaminas. Sólo la más larga duración de sus efectos permitía deducir que se trataba de estas últimas. Uno de sus más famosos usuarios fue el presidente J.F. Kennedy, al que inyectaba anfetamina en vena el doctor Jacobson cuando tenía algún encuentro importante, como el que sostuvo en Viena con Kruschev en 1972.

La relación de los servicios secretos con las drogas sintéticas siempre ha sido muy estrecha. La primera víctima del éxtasis o MDMA, una droga de moda reciente entre los jóvenes, de la que se tiene noticias fue un tenista, un tal Bauer, sometido a unos experimentos por la CIA en 1953 en el Army Chemichal Cent er.

Jóvenes españoles consumen píldoras

Precisamente, los jóvenes españoles son grandes consumidores de éxtasis y otras drogas de diseño, llamadas así por la facilidad para fabricar una nueva estructura molecular alucinógena. En 1993 fueron 274.000 pastillas de éxtasis y la cantidad crece cada año. Según una encuesta de 1993 realizada a nivel nacional, un 2,1 por ciento de la población de más de 15 años había consumido drogas sintéticas alguna vez en su vida. Sin embargo, entre miles de jóvenes españoles de 12 a 18 años, se toman hasta 60 drogas distintas de diseño, creyendo que son inocuas, según un informe del Plan Nacional de Drogas.

¿Con qué objeto se admiten drogas tan fuertes como el alcohol? Aparte de razones económicas, ¿no existirá un interés espurio por canalizar las energías de los jóvenes? La violencia y destrozos públicos que provoca la ingestión de alcohol son mucho más aceptables socialmente que una protesta generalizada contra el orden establecido.

El alcohol, la droga más popular

Según un estudio publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas, el 36 por ciento de los adolescentes admite que bebe ‘demasiado’. Casi el 70 por ciento de la población bebe alcohol en alguna ocasión. Un domingo cualquiera, beben vino casi 20 millones de españoles, 10 millones consumen cerveza, mientras que coñac es la droga preferida por 8 millones. Los combinados se reducen a 3 millones de consumidores. Las cifras pueden ser escalofriantes si nos detenemos a pensar que por cada heroinómano existen en España hasta 40 alcohólicos.

Si excluimos la televisión, son los tranquilizantes y ansiolíticos con los que los Estados parecen haber encontrado la droga perfecta para crear ciudadanos sin capacidad crítica. ¿Qué es lo que todos buscamos? La felicidad. Pues si nos la proporcionan, aunque sea a costa de productos químicos, no la rechazamos. Así que de pronto nos encontramos en una sociedad que ha desplazado la inquietud por la idiotez. Esa parcelita de felicidad es la única que nos queda en un mundo que cada vez nos gusta menos.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Se puede escapar de un agujero negro?

A diferencia de los modelos relativamente abstractos vistos hasta ahora, algunos físicos teóricos han considerado la posibilidad de viajar en el tiempo utilizando la extraña concepción espacio-temporal de algo que casi es seguro que existe y que puede funcionar como una conexión cosmológica entre dos mundos: los agujeros negros, cuyas masas distorsionan de una forma considerable el espacio-tiempo a su alrededor y, en cuyo centro existe un punto, denominado singularidad, que representa una ruptura del continuo espacio-temporal.

Pero, ¿podrían unos astronautas penetrar en un objeto de esta especie, viajar a través del tiempo dentro de la zona interior de inversión temporal y salir de nuevo a un segundo universo, o a otra región del nuestro? La respuesta a tan ardua cuestión es clara, sencilla y contundente: ¡no!

Si un astronauta consiguiera  entrar en un agujero negro debería enfrentarse a su destino. Poco agradable, por cierto. Ningún objeto puede escapar del interior de un agujero negro, incluso la luz permanece atrapada y, si bien, cuando un cuerpo cae en una singularidad, cruza la frontera del espacio-tiempo, cuando lo hace ya ha quedado exprimido por la enorme gravedad que reina en esa zona. Por tanto, antes de que un astronauta penetrara en la singularidad su cuerpo quedaría reducido a fideos.

La máquina del tiempo de John Taylor

Pero, ¡no desesperemos!, existe otro tipo de agujero negro que posee algunas características que le convierten en un buen candidato para máquina del tiempo. Un agujero negro rotatorio y cargado eléctricamente, cuyo interior alberga una región, a la que el matemático británico John Taylor denomina tierra de nadie o mundo al revés, en la que espacio y tiempo invierten sus papeles. En esa zona atemporal, al contrario que en el exterior, es imposible desplazarse en el espacio, pero posible hacerlo en el tiempo. En teoría, este tipo de desplazamiento temporal puede efectuarse de una manera relativamente sencilla.

El mundo al revés: agujeros negros rotatorios


En la práctica, un agujero negro giratorio alberga una serie infinita de universos alternativos. ¿A qué otro universo terminarían saliendo los viajeros en el tiempo? Lo más probable es que su nave espacial nunca regresara a su punto de partida, ni el tiempo ni en el espacio.

Así pues, una vez eliminados los agujeros negros rotatorios, parece que de todo este catálogo de propuestas, factibles teóricamente pero imposibles de aplicar en la práctica como máquinas del tiempo, queda solamente la impresión de que los viajes temporales no entran en contradicción con las ecuaciones de Einstein.

Túneles del espacio tiempo

Pero, si como afirma Paul Halpern, “el universo de Gödel probablemente no describe el nuestro, el cilindro de Tipler es muy inestable y el modelo de Gott se basa en cuerdas cósmicas que aún no se han detectado” e, incluso, Aharonov califica su propio proyecto como “bastante inviable”, ¿nos queda algo en el mundo de la astrofísica que, de forma sólida, asegure poder efectuar viajes en el tiempo, aunque sea a largo plazo?

Sí, nos queda un valor en alza  en el mundillo de la astrofísica, algo que parece ofrecer posibilidades que hagan realidad la máquina del tiempo: los agujeros de gusano, túneles a través del espacio-tiempo que conectan a un agujero negro con otro situado en otro lugar y momento, prometen satisfacer esas aspiraciones.

Leviatanes cósmicos

Lo más sofisticado para viajar en el tiempo fue el método propuesto, en 1991, por el físico de Princenton J. Richard Gott. La energía que precisa su máquina del tiempo también se encuentra, teóricamente, en el universo. Consiste en utilizar las cuerdas cósmicas para trasladarse hacia el pasado o el futuro.

En esencia, estas cuerdas serían los hipotéticos residuos filamentosos que quedaron tras el Big Bang, una especie de fósiles de la fase inicial de expansión universal. Como las líneas de fallas señalan roturas en el subsuelo terrestre, las cuerdas cósmicas localizarían grietas en la base firme del espacio.

Aceptada su existencia teórica, formarían una selva compacta, cuya densidad excedería los cien billones de toneladas por centímetro, que desviaría las trayectorias lumínicas en sus proximidades produciendo una distorsión del continuo espacio-temporal en la región circundante, derivada del principio de la relatividad general por el que los objetos masivos producen una curvatura en el espacio-tiempo.

Un bumerán temporal, la máquina del tiempo de Richard Gott

El modelo de Gott, desarrollado mediante detallados esquemas y complejos cálculos matemáticos, describe dos cuerdas cósmicas que no se interfieran entre sí, moviéndose en direcciones opuestas a velocidades próximas a las de la luz. El cruce de ambas cuerdas a tal velocidad produciría un efecto, denominado bumerán temporal, que impulsaría a las naves espaciales hacia atrás en el tiempo con sólo describir una órbita gigante alrededor del par de cuerdas, mediante un fenómeno al que, según su defensor, los físicos teóricos no han concedido la importancia que se merece: la ralentización del tiempo.

El problema es que, aunque las cuerdas cósmicas pueden encontrarse en el universo, nadie ha detectado todavía ninguna, lo que hace que la máquina del tiempo de Gott, que necesita dos de ellas, sea tan especulativo como los propuestos por Gödel o Tipler.

A pesar de este tipo de problemas, que parecen irresolubles, los científicos no dejan de perseguir el viejo anhelo de Wells por cabalgar la corriente del tiempo.

La máquina del tiempo de Yakir Aharanov

De niño, Yakir Aharanov, hoy profesor en la Universidad de Tel Aviv y especialista de renombre en mecánica cuántica, imaginaba que subía a un carro de combate y con la máquina del tiempo volvía al siglo I de nuestra era para vencer, él sólo, a las legiones de Tito antes de que destruyeran el Templo de Jerusalén. En la actualidad, para llevar a cabo su sueño infantil de viajar en el tiempo, aplica algunas conclusiones derivadas de las dos grandes corrientes teóricas de la Física del siglo XX, la de la relatividad y la cuántica.

Su propuesta consiste en un nuevo concepto que él mismo expone así: “lo que contradice la lógica es una máquina del tiempo en la que usted entra y permanece igual, pero encuentra el mundo que lo rodea en el futuro o aún pasado. En la máquina que yo concibo ocurre lo contrario: usted entra en la máquina del tiempo y, al igual que todo lo que introdujo en ella, puede viajar a su propio pasado o futuro, pero lo de fuera permanece intacto”.

Imaginemos entonces una especie de enorme globo aerostático que, lo mismo que todo objeto del Universo, posee masa y, por consiguiente, un campo gravitacional. Recordemos que, de acuerdo con una de las premisas básicas de la relatividad general, la gravedad ralentiza el tiempo. El viajero que penetre en su interior puede cambiar el ritmo del tiempo expandiendo y contrayendo el globo, para de esta forma ser transportado hacia su futuro o su pasado.

Distorsiones temporales

El globo expandido se hace menos denso, adquiere más volumen, la fuerza de la gravedad es menor y, en su interior, el tiempo se acelera. El globo contraído sufre los efectos contrarios y, por tanto, el tiempo pasa más lentamente en su interior.

De este modo se obtiene una pequeña distorsión temporal, pero insuficiente para permitir al viajero trasladarse en el tiempo. Es aquí donde Aharonov introduce la teoría cuántica y propone un globo que pueda adquirir diferentes tamaños en un mismo instante, debido a lo cual su ocupante existirá en diferentes ritmos temporales.

Su máquina del tiempo se transforma en un globo cuántico que, como comenta su imperturbable inventor, “existe en todo momento en una especie de superposición de muchos estados”. De todas formas, el propio Aharonov reconoce que es incapaz de imaginar cómo construir su máquina y que, aunque eso fuera posible, resultaría sumamente dificultoso realizar un salto interesante en el tiempo.